El aumento de $2.50 al costo del pasaje del transporte público en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) publicado el pasado 25 de octubre en el Diario Oficial del Estado de Jalisco, es un duro golpe a la economía de las familias trabajadoras y un negocio millonario para empresarios.
El problema del transporte en la ZMG va más allá del debate entre los esquemas ruta-empresa y hombre-camión, lo que en realidad está en el fondo de la discusión es si el transporte público debe ser visto como un servicio básico que debe satisfacer las necesidades de la mayoría de la población, o como un negocio que beneficie a unos cuantos empresarios.
El transporte público es utilizado todos los días por millones de trabajadores para llegar a los centros laborales y para regresar a sus hogares después de largas jornadas, estos centros de trabajo se encuentran en su mayoría en la periferia, retirados de las viviendas de los trabajadores, por lo que se utilizan de 2 a 4 rutas distintas para llegar a sus destinos el doble contando el regreso.
El aumento del 36% en el costo del pasaje significaría que una trabajadora que toma 2 transportes a su trabajo y 2 de regreso gastaría $38 diarios, $228 a la semama, si la mayoría de los trabajadores en Jalisco percibe de 2 a 3 salarios mínimos, esta trabajadora gastaría el 20% del salario únicamente en pasajes y teniendo que estirar el resto para las necesidades básicas.
Por otro lado, la ganancia para los empresarios de conseguir el objetivo de migrar la totalidad de las rutas al esquema ruta-empresa, aumentaría un 25% de aproximadamente 10.5 millones diarios con la actual tarifa a 14 millones con la recién validada, entre 3 a 3.5 millones diarios.
Los empresarios junto con la comisión de validación que pacto el aumento, dando un duro golpe al bolsillo de los usuarios (trabajadores) argumentaron que la ganancia será invertida en mejoras al servicio para ahora sí brindar un servicio de calidad, pero contrario a esto, hemos visto con anteriores aumentos que el servicio no mejora y que por el contrario esas ganancias van a los bolsillos de los empresarios que lucran con el transporte público.
En menos de un mes 3 personas murieron en accidentes donde el transporte público estuvo involucrado, cada uno de los camiones pertenecía a uno de los esquemas existentes, hombre-camión y ruta-empresa, es evidente que este ejemplo no puede generalizar los diferentes esquemas pero la realidad es que ninguno de esos esquemas, tiene como eje central del servicio, brindar un servicio que responda a las necesidades de las mayorías.
Para que esa lógica cambié el servicio debe ser gestionado por los trabajadores y usuarios que son quienes conocen las deficiencias y problemáticas que tiene el transporte actualmente, esto junto a la estatización de todo el transporte público, incluído el SITEUR y el Macrobus.
Es necesario salir a tomar las calles y organizarnos políticamente de forma independiente de los partidos políticos tradicionales y las instituciones del Estado para frenar el tarifazo.
Para que el transporte público mejore sus condiciones, los recursos no deben venir arrebatado del bolsillo de los trabajadores, por el contrario el presupuesto público destinado a este servicio debe aumentar a través del aumento gradual a los impuestos a las grandes fortunas quienes se benefician de que se transporten millones todos los días a los centros de trabajo a generar sus ostentosas ganancias producto de la explotación capitalista. Esta perspectiva la defendemos a través de la lucha por el boleto gratuito para trabajadores y estudiantes.
Esta perspectiva en la que sean los empresarios quienes absorban los costos para mantener y mejorar el transporte público solo puede ser conquistada con la unidad de los de abajo luchando en las calles y sus espacios de trabajo y estudio contra el reciente aumento impuesto por los de arriba y contra el esquema al servicio de las ganancias de unos cuantos, imponiendo con la organización y la movilización un transporte al servicio del pueblo trabajador y los sectores populares.
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