Se trata de la máxima autoridad de la Catedral Evangélica de Santiago, quien se encuentra investigado por la Brigada de Delitos de Lavado de Activos (Brilac) de la PDI, junto a la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente.
Según el informe redactado por los policías el 20 de septiembre pasado: “Fue posible verificar y estudiar los fondos públicos que fueron transferidos o aportados a organizaciones donde Eduardo Durán Castro es representante o director de las mismas, las cuales (…) a la apreciación de estos oficiales policiales, no existiría vinculación con el actual patrimonio que posee”.
Cabe destacar que Durán es propietario a título personal de 8 vehículos Ford y 12 propiedades, avaluando un monto fiscal aproximado de $ 1.152 millones.
En base a esto, el informe detalla que sus ingresos: “provienen generalmente de la Iglesia y sus fieles, pero se supone que están para la administración y crecimiento de la Iglesia y en ningún caso para el enriquecimiento de la persona natural que los dirige”.
La investigación cuenta con declaraciones de fuentes de la misma iglesia y de cercanos a Durán, quienes incluso denuncian que antes de transformarse en autoridad eclesiástica solamente contaba con 1 inmueble, patrimonio que creció exponencialmente durante el ejercicio del cargo.
Esta investigación escandalosa se da en un contexto en donde la iglesia evangélica comienza a intentar posicionarse cada vez más en la política, lo que se puede ver a nivel nacional con la marcha de odio convocada por las iglesias evangélicas, Acción Republicana del ultraderechista José Antonio Kast, y los grupos proto-fascistas como Acción Identitaria y el Movimiento Social-Patriota “contra la identidad de género”; o en grupos como Las Águilas de Cristo, quienes figuran en una lista común con los grupos derechistas Renovación Nacional y la Centro Derecha Universitaria en la federación de estudiantes de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, asi como tambien en la llamada "bancada evangélica".
La iglesia evangélica fue un sector que volcó sus fuerzas para concretar el triunfo de Bolsonaro en Brasil. De esta forma consolidar el golpe institucional poniendo a la cabeza a quien avala las dictaduras y torturas. Por medio de esta alianza buscan imponer su moral conservadora resguardando al mismo tiempo los intereses empresariales. Es así como uno de sus líderes asumirá como Ministro de la Familia.
En este sentido, la separación de la iglesia y el Estado se pone a la orden del día, para acabar con la intromisión de la moral conservadora que buscan implantar estos grupos. |