Foto: La Garganta Poderosa
El viernes Nelson concurrió a la Marcha de la Gorra junto a su familia y militantes de la agrupación donde milita, La Poderosa. Horas más tarde no se imaginaba que tuviera que enfrentarse con la misma policía contra la que marchó durante la tarde denunciando la violencia institucional que viven día a día miles de pibes en sus barrios.
"De regreso, debimos detenernos cuando vimos cómo la Policía intentaba hostigar a un pibe. Nos bajamos. Y sí, era mi primo", relata Nelson en un comunicado que circuló en redes. Después de algunas verdugeadas de la policía sube toda la familia al auto, pero el calvario recién comenzaría.
Llegaron refuerzos que se dispusieron literalmente en forma de retén. "Una camioneta de costado y otro móvil de frente, cercaron la salida y nos apuntaron con armas para que bajáramos. Sin entender por qué semejante operativo, ni por qué tanta violencia, mi mamá trató de impedir que sacaran del auto nuevamente a mi primo y, en el forcejeo, le pegaron a mi hermana. Mi vieja se metió, ¡y le pegaron a mi vieja también!", dice el relato del militante social.
Los policías se ensañaron brutalmente contra la madre de Nelson, mientras le pegaban y le decían que se lo merecía "por negra de mierda" la tiraron al piso "y fue tan duro el golpe contra el pavimento que perdió la prótesis dental. Pero no conformes, la destrozaron de un pisotón. Y no, tampoco terminó ahí: la molieron a palos, literalmente, delante mío: "Esto es por tu culpa, ¿ves?".
Llegaron los esfuerzos y un efectivo policial espeta que “Miren que no quiero ningún cuerpo flotando en el río, ni tirado en un campo. Ya los revisé y no están tan mal. Con una lavadita de cara, los pueden llevar a la comisaría, pero no hagan bardo porque caemos todos en la volteada”.
Nelson fue trasladado a la Comisaría 2da y durante dos horas estuvo detenido en una celda. No es la primera vez que Nelson es víctima de la violencia institucional de una de las policías más manchadas por casos de gatillo fácil, tortura y muerta de pibes de barrios populares de la ciudad.
Pero la historia para Nelson no termina ahí: "No quiero perder mi juventud, ni mi libertad, ni mi alegría. Y jamás voy a naturalizar todo esto que justamente salíamos a denunciar, en la mismísima noche que cerraban los diarios con las fotos de mis amigos en la Marcha de la Gorra". |