En una entrevista con el diario The Washington Post, el presidente Donald Trump dijo que estaba a la espera de recibir esta noche un "informe completo" de su equipo de seguridad nacional sobre las tensiones en la zona del estrecho de Kerch, que une los mares Negro y de Azov y es la frontera natural que separa Rusia de la península de Crimea.
"Eso me ayudará a determinar las cosas", dijo Trump. "Quizá no tendré la reunión (con Putin). Quizá ni siquiera tendré la reunión. No me gusta esa agresión. No quiero esa agresión en absoluto", añadió en referencia a la captura el domingo pasado de tres naves militares ucranianas con toda su tripulación a bordo. La captura fue a los tiros e incluso una de las embarcaciones de Ucrania fue embestida por otra rusa de mucho mayor tamaño.
El gobierno de Ucrania, enfrentado a Rusia desde hace años, repudió la acción de los militares rusos, exigió la entrega inmediata de las naves y tripulantes, y declaró el estado de sitio en todo el país con apoyo del Parlamento.
La península de Crimea es un territorio en disputa entre Ucrania y Rusia. En 2014, en el marco de la guerra civil que enfrentó a la región occidental de Ucrania (que contó con el apoyo de Europa y Estados Unidos) con la parte oriental (aliada a Rusia), el gobierno ruso ocupó militarmente la península y la anexó a su territorio.
Para ello se apoyó en el sentimiento mayoritariamente pro ruso de la población (cerca del 60% es de origen étnico ruso) que plasmó en un referéndum en marzo de ese año en el que participó el 80% del electorado y ganó la opción de unificar la península a Rusia con el 97% de los votos sobre la opción de mantenerse como parte de Ucrania. Por supuesto, la consulta fue considerada ilegal por el gobierno ucraniano y sus aliados occidentales.
En mayo de este año, las tensiones con Ucrania se profundizaron cuando se habilitó el puente que une la península con el territorio continental ruso, una obra que comenzó poco después de la anexión a Rusia y que refuerza los lazos económicos, culturales y sociales con Rusia. Además, la inauguración del puente trajo como consecuencia que se redoblen las inspecciones de los buques ucranianos, algo que Kiev considera un bloqueo de facto de sus puertos en la zona.
Ambas partes consideran suyas las aguas circundantes a la península, lo que provocó el incidente del domingo cuando naves rusas interceptaron, balearon y capturaron a las tres ucranianas que navegaban por las aguas de Crimea.
En este contexto, la reunión bilateral en Buenos Aires que tenían prevista Trump y Putin en el marco de la cumbre del G20, ahora está en cuestión como manifestó el propio Trump.
Los funcionarios de primera línea de la Casa Blanca fueron todavía más tajantes. El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, condenó el lunes la "agresiva acción rusa" y pidió a Moscú que entregara a Ucrania los "buques y los miembros de su tripulación detenidos".
En la misma línea, la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, acusó a Rusia de cometer una "violación intolerable" de la soberanía territorial de Ucrania, e instó al Kremlin a "cesar inmediatamente su conducta ilegal".
Por su parte, Putin no retrocedió y por el contrario advirtió el martes a Ucrania que no dé nuevos pasos "irreflexivos". Al mismo tiempo, un tribunal de Crimea dictó prisión por dos meses a 12 de los 24 marineros apresados el domingo, agravando la situación. |