Por habitual, no deja de enfadar y tener que ser criticado duramente, porque otra vez, como ha ocurrido siempre, el PSOE vuelve a hacer en el gobierno lo contrario de lo que prometía cuando estaba en la oposición. Tras lo ocurrido con la Reforma laboral, o la Ley “mordaza”, ahora toca incumplir otra de sus grandes promesas electorales como fue la eliminación de la nefasta LOMCE o “Ley Wert” aprobada por el gobierno de Rajoy en 2013.
Esta, recordemos, fue la reforma educativa más lesiva y perjudicial contra la educación pública de los últimos 40 años y una de las que más rechazo y lucha en la calle tuvo. A la misma se opusieron, con grandes movilizaciones durante 2 años la práctica totalidad de la comunidad educativa de la escuela pública (estudiantes, docentes, familias y trabajadores no docentes).
También tuvo el rechazo unánime de todos los grupos de la oposición del Congreso que dejaron solo al PP en la aprobación de la misma. De hecho, todo ellos, incluido por supuesto el PSOE, firmaron un acuerdo en el que se comprometían a derogarla si llegaban al gobierno.
Cambios menores y muy limitados de la ley
El pasado 22 de noviembre la web del ministerio de educación publicó el anteproyecto de ley de reforma educativa para que pueda ser revisado y enmendado por la comunidad educativa antes de su aprobación definitiva por el Consejo de Ministros. Según explica el texto, de unas 17 páginas, el objetivo es “corregir los aspectos que han sido más vulneradores de la igualdad de oportunidades” en la llamada Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que fue aprobada en 2013 y se volvería en parte a la Ley Orgánica de Educación (LOE) aprobada por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en 2006.
La reforma suprime los llamados itinerarios en tercero y cuarto de la ESO; elimina las reválidas —que en la actualidad están suspendidas—, incluye Ética como asignatura obligatoria —bajo el nombre de Educación en Valores Cívicos y Éticos-, queda eliminada la llamada demanda social para el acceso a la educación concertada y Religión ya no será materia de oferta obligatoria en 1º y 2º de Bachillerato.
De hecho, las calificaciones que obtengan los alumnos que cursen la asignatura católica no serán computables para obtener la nota media de acceso a la universidad. Además gana peso la asignatura de Filosofía, con asignaturas en ambos cursos de Bachillerato y se introduce en Primaria y Secundaria Educación en Valores Cívicos y Éticos.
Estos cambios, al igual que otras medidas menores anunciadas al inicio del curso escolar, a pesar de ser un avance respecto a la ley Wert, en la práctica diaria solo suponen pequeños parches al grave deterioro, que año tras año, cada vez más sufre la enseñanza pública en beneficio de la concertada o privada.
La solución a esto no puede pasar, evidentemente, por cambiar la LOMCE por la LOE. Ambas leyes, al igual que otras reformas educativas aprobadas tanto por el PP como por el PSOE, como el Plan Bolonia o la Ley de FP, tienen un único objetivo.
El objetivo es privatizar, degradar cada vez más la escuela pública no universitaria, a la vez que se elitiza la universidad pública volviéndola cada vez más excluyente y haciendo imposible el acceso a la misma para los hijos e hijas de la clase trabajadora. Y todo ello gracias al constante trasvase de fondos públicos a la educación concertada o privada en lugar de destinarlos a la pública.
Unidad y lucha por educación pública para todos y todas
Los cambios anunciados por el gobierno socialista son tan mínimos, que todos los representantes de la comunidad educativa (sindicatos de trabajadores y estudiantes y asociaciones de familias) consideran insuficientes estas medidas y piden la derogación total de la LOMCE y una reforma profunda del sistema educativo.
Ya basta de esperar promesas y nada más. El “periodo de gracia” que tanto los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, como Unidos Podemos llevan dando desde hace meses, al gobierno de Sánchez debe acabar de inmediato. Ya han pasado 6 meses, desde que el PSOE llegó al poder y este ha demostrado con creces que en los aspectos fundamentales, poco se diferencia de su antecesor en la Moncloa.
Es hora de que al igual que están haciendo en Cataluña los compañeros y compañeras de la Sanidad y la Educación públicas, volvamos a salir a la calle para luchar por unos servicios públicos dignos.
Por ello desde ya, debemos empezar en todos los centros de estudio a levantar asambleas de base que se organizan y así poder derribar el “muro” sindical y político que impide que la movilización vuelva a las calles.
Asambleas que discutan un programa basado en la eliminación de la prueba de acceso en la universidad y luche por un acceso libre a la misma, sin ninguna traba académica o económica. Que también abogue por una educación laica, sin ninguna religión en la misma y totalmente pública. Por una FP en la que los estudiantes no sean esclavos, con prácticas sin cobrar, de las empresas privadas.
Solo con esta lucha y organización, basada en estas medidas, podremos conseguir una verdadera educación laica, inclusiva, pública, gratuita de calidad y al servicio de la mayoría. |