A pesar de las conspiraciones y sucesos absurdos relatados por el gobierno, a pesar del bloqueo de la prensa tradicional, de que quisieron pasarlo por delincuente o por un robo común, el nombre de Camilo Catrillanca resuena fuerte en cada escuela, lugar de trabajo e incluso fuera de Chile, en las calles su cara comienza a verse en forma de afiche, su figura se transforma en bandera y la lucha contra la impunidad y por todos los derechos arrebatados al pueblo mapuche se vuelven más necesarios hoy que nunca.
Distintas fuentes denuncian que fue un crimen a medias planificado, Ciper denuncia que Catrillanca estaba en la mira de la policía hace tiempo y que su foto colgaba de uno de sus paneles como “líder” mapuche, el joven comunero solo cargaba con un “delito”, pertenecer y defender a un pueblo originario que lleva más de 500 años resistiendo, primero la invasión española y ahora la del estado chileno. Y es que no es casual, el pueblo mapuche se ve constantemente acosado por montajes policiales, como el caso Huracán, y vive en constante militarización, la policía ronda las comunidades y constantemente hacen allanamientos que mantienen en el terror a las familias, mujeres, hombres y niños despiertan de cuando en cuando con un policía armado en su puerta acusándolos de cualquier cosa.
Los gobiernos de la ex Concertación y ex Nueva Mayoría no lo hicieron nada mal tampoco, cuentan con un largo saldo de asesinados también a manos de las policías mandatadas por ellos. Sin embargo, ahora el panorama se ha vuelto mucho más complejo con la avanzada de la derecha en América Latina que alienta al gobierno de Chile Vamos a endurecer su mano represiva hacia cualquiera que se interponga en sus planes, ejemplo de esto es la violencia desmedida de la policía en colegios y liceos emblemáticos, la represión brutal que vuelcan a las calles para reprimir manifestaciones pacíficas como la ocurrida en Antofagasta el pasado 8N donde un amplio despliegue policial actuó para detener a un trabajador de FCAB que viene resistiendo los despidos de Luksic.
Los tiempos mejores que prometía Sebastián Piñera se han transformado, sistemáticamente, en cesantía, malos empleos, bajos salarios y represión para el pueblo pobre y trabajador. Hoy el caso Catrillanca ha despertado una enorme bronca en todos los sectores, estudiantes, mujeres y trabajadores han salido a las calles en masivas protestas y cacerolazos a exigir justicia por Catrillanca, disolución ahora del comando jungla, desmilitarización inmediata del WallMapu y por el derecho a que el pueblo mapuche pueda autodeterminarse.
Sin embargo aún es insuficiente, mientras el PC de la mano del Frente Amplio apuestan por emplazamientos y responsabilidades testimoniales, exigiendo renuncias políticas que, si bien son necesarias, por sí solas poco y nada cambian la situación concreta de los habitantes del WallMapu. No han volcado la fuerza de sus tribunas en la CUT, ni en los centros de estudiantes o federaciones, ni en el colegio de profesores para articular una fuerza que permita poner en jaque al gobierno y exigirle definitivamente que la policía abandone el sector, que se restituyan las tierras ancestrales, que el policía responsable del disparo pague con cárcel efectiva su crimen. No podemos quedarnos en guiños parlamentarios, esa es una estrategia que ha sido insuficiente, debemos actuar, disponer de nuestra fuerza donde realmente tiene peso, en la calle, organizada en centros de estudiantes, en sindicatos, en organismos de trabajadores. |