Con el asesinato del comunero Mapuche Camilo Catrillanca a manos del “Comando Jungla”, esta crisis se profundiza aún más dejando al gobierno en una posición defensiva, costándole la imposibilidad de imponer su agenda de reformas, debido a que el asesinato de Catrillanca y las mentiras que utilizaron para encubrir el hecho, generaron un gran repudio social que se expresó en las calles, en donde el movimiento estudiantil reaparición en la escena política con grandes posibilidades de transformarse en el gran opositor al régimen.
En donde, con grandes marchas, concentraciones, tomas y paros de universidades, bajo la perspectiva de solidarizar con el pueblo mapuche y en rechazo a la brutal represión que sufren a diario, como lo vemos con la militarización del Wallmapu donde niños, mujeres, jóvenes y ancianos están rodeados de fuerzas especiales en su cotidianidad, además de sufrir la usurpación de tierras de parte de los latifundistas, donde el Estado resulta cómplice al otorgar facilidades para realizar estos grandes robos. Pero, no tan solo se vive la represión en la Araucanía, sino también los sectores que han decidido manifestarse en contra de éstos hechos, como han sido los estudiantes que tras movilizarse en las calles para expresar su repudio a la represión y persecución del pueblo mapuche, también han sufrido la represión por movilizarse.
Estos hechos expresan el rechazo al actuar del gobierno, que además de reflejarse en las calles, también se evidencia en la opinión pública. Al respecto, la encuesta Cadem 2018, arroja un escaso 38% de aprobación ciudadana, destacando que ha sido el nivel más bajo desde que asumió el mandato. Esta crisis de legitimidad, no sólo afecta al gobierno, sino también a sus instituciones, lo que se refleja en la baja histórica de 28% a los carabineros en cuanto a la aprobación de su gestión.
Ante esto el gobierno hizo un intento por oxigenar el conflicto que se generó, mediante la renuncia del ex intendente de la Araucanía Luis Mayol y con la baja de 7 carabineros involucrados en los hechos, logrando descomprimir el conflicto, pero aun así ha sido insuficiente para recuperar la legitimidad y acallar el descontento.
En este sentido, este conflicto que se vuelve a abrir con la muerte de Catrillanca ha sido un despertador para los estudiantes y juventud que le hizo frente al primer gobierno de Piñera en el 2011. Pero producto del desvío y contención del movimiento y sus demandas, que fue encausado por las direcciones del movimiento estudiantil, este no viene con las mismas fuerzas. Sin embargo, tiene las condiciones para transformarse nuevamente en una gran oposición para enfrentar al gobierno y a sus instituciones en unidad con las y los trabajadores y los sectores oprimidos.
¿Qué rol cumple la oposición parlamentaria?
La ex Nueva Mayoría y el Frente Amplio se han manifestado con una política estéril frente al conflicto mapuche que se volvió a abrir.
Por un lado, los gobiernos de la ex Nueva Mayoría tienen sus manos manchadas con asesinatos de comuneros mapuches como José Huenante, Matías Catrileo y Macarena Valdez, asesinatos que quedaron impunes, que demostraron la impotencia de la política parlamentaria. Por otro lado, tenemos al Frente Amplio que busca cerrar el conflicto a través de la vía parlamentaria-judicial, en donde manifiesta dónde se encuentra el centro de gravedad de su estrategia, que claramente no está en las calles. En este sentido vemos que el PC y el FA no apuestan a ser grandes opositores del gobierno de Piñera, esto se demuestra en que con todas sus tribunas parlamentarias y rol de dirección al interior del Confech, Colegio de Profesores, No+AFP, entre otros sectores de organización de trabajadores, no han buscado organizar una gran movilización en las calles por el conflicto abierto, ni menos un paro nacional. Puesto que, su línea ha sido el cooptar la rabia y el descontento hacia el gobierno y sus instituciones, en un gran desvío en el parlamento, que inmoviliza al movimiento. La estrategia del PC y el FA fueron las maniobras parlamentarias para el apaciguamiento y debilitamiento de las calles, el cual realizaron en unidad con la vieja Concertación, que ya sabemos su política criminal para el Wallmapu.
Desafíos que debemos levantar con la juventud
Frente a este escenario, se hace necesario construir una alternativa política que no se conforme con las movilizaciones por hitos, que no logran desarrollar efectivamente una fuerza de oposición para los ataques del gobierno. Debemos construir una corriente de izquierda anticapitalista en la juventud que se enfrente a este gobierno que sólo busca traer tiempos peores para los trabajadores, la juventud, las mujeres y el pueblo mapuche. Ejemplo de esto, ha sido la ofensividad con la que ha buscado pasar sus reformas autoritarias y represivas como el proyecto “Jaula Segura”, en donde el movimiento estudiantil no logró conformarse en una oposición fuerte que lograra frenar este proyecto. Así también, el asesinato de un joven weichafe, que conmocionó y despertó el odio en la juventud. En ambos casos y en tantos otros, el rol de cooptación parlamentaria de las direcciones estudiantiles han sido el principal obstáculo de la emergencia de la organización y lucha de la juventud y los sectores oprimidos.
Los estudiantes en unidad con los sectores oprimidos, debemos organizarnos en nuestros sectores de estudio y de trabajo para construir una gran corriente independiente de izquierda anti-capitalista que logre enfrentar a la derecha y sus ataques. |