La escalada represiva del gobierno de Macron no pudo frenar a los "chalecos amarillos", que salieron masivamente a las calles junto a distintos sectores de trabajadores y estudiantes que apoyan sus demandas y suman las suyas propias. Al contrario, solo aumentó la bronca de la población contra un gobierno cada vez más impopular.
Francia asistió atónita un video que se hizo viral, en el que se puede ver a policías custodiando a más de un centenar de jóvenes menores arrodillados contra un paredón, con sus manos en las espaldas o cruzadas detrás de la cabeza, en el patio de una escuela.
La conmoción se expresó en las calles. Distintos sectores de manifestantes escenificaron esas indignantes escenas en las calles, en un claro homenaje a los combativos jóvenes secundarios, que han salido masivamente a las calles para defender las condiciones de ingreso a la universidad.
Trabajadores del Hospital Universitario de Toulousse recrearon la escena, arrodillados con sus manos en la cabeza, en la misma posición en la que los secundarios tuvieron que permanecer bajo custodia policial.
También los ferroviarios de Mantes-La-Jolie, mismo barrio de la escuela de los secundarios del video, hicieron su homenaje, expresando su solidaridad.
La escena se repitió en la entrada del mercado navideño de Amiens, donde los manifestantes también se arrodillaron con las manos en la nuca.
En Marsella, frente a la intendencia, los chalecos amarillos se arrodillaron con las manos en la cabeza y cantaron "¡Liceos con nosotros!" antes de entonar la Marsellesa.
En Saint Lazare, la marcha hizo una parada para homenajear a los secundarios de Mantes-La-Jolie.
La solidaridad cruzó las fronteras, y hasta en Munich, Alemania, donde un mitin de refugiados contra el racismo del Estado declaró también su solidaridad con el movimiento en Francia imitando la brutal escena.
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