Este mediodía, las trabajadoras monotributistas del Polo Integral de la Mujer realizaron una asamblea abierta junto a organizaciones de mujeres para definir acciones en su lucha contra la precarización laboral y por un aumento salarial urgente.
El Polo depende de la Secretaría de Lucha contra la Violencia a la Mujer y Trata de Personas y fue inaugurado el 8 de marzo del 2016, como parte de la demagogia del gobernador Schiaretti hacia las peleas del movimiento de mujeres, que había empezado a hacerse masivo el año anterior con la primera marcha de Ni Una Menos. Un mes antes de la inauguración, Schiaretti había despedido a decenas de trabajadoras contratadas de áreas relacionadas con la mujer y la infancia. Gracias a una lucha de meses, algunas de ellas fueron reincorporadas.
Pero la precarización laboral y las partidas presupuestarias miserables siguieron siendo moneda corriente. El año pasado, 35.000 mujeres solicitaron asistencia económica en el Polo de la Mujer. Solo un 10 % la obtuvo. Estamos hablando de montos mínimos que no alcanzan para comer, pagar un alquiler ni comprar ropa y útiles a los niños.
Muchas de las trabajadoras que trabajan allí son contratadas, becarias o monotributistas. Cada una atiende a 120 personas por mes en promedio y cobra $ 16.000. Este año tuvieron un único aumento de 11 % en marzo. “Según cada área, abordamos la violencia de género, desde la recepción de denuncias, la valoración de riesgo en territorio luego de efectuada la denuncia, así como la intervención en emergencia y crisis en situaciones de violencia extrema las 24 horas los 365 días del año”, plantean en un comunicado.
Intervención en la marcha por Lucía Pérez
Ante la falta de respuestas de años, las compañeras decidieron realizar una movilización el próximo martes a las 13 desde el Polo hasta el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. En la asamblea se remarcó la necesidad de ligar el reclamo por las condiciones laborales con las peleas que ha dado este año el movimiento de mujeres, que salió a las calles por miles durante meses por la legalización del aborto, que se expresó masivamente por la separación de la Iglesia del Estado y contra la Justicia patriarcal.
Como lo expresó Noel Argañaráz, dirigente universitaria de Pan y Rosas, “queremos que todas las universitarias, las secundarias, que llenaron las calles con la marea verde, abracen su causa y podamos pelear por el salario pero también tener una perspectiva mucho mayor; barrer con los burócratas que nos oprimen en los gremios y dividen nuestras luchas, con la Iglesia que milita contra nuestros derechos y está llena de privilegios, contra quienes votaron en contra del aborto legal”.