Como todos los años, los empresarios Vercelli, titulares de la concesión del transporte público en San Nicolás, presentaron al Concejo Deliberante un pedido de aumento del boleto de colectivo.
En años anteriores no tuvieron problemas adentro del recinto para aprobarlo, logrando mayorías cómodas con ediles de todos los bloques.
El precio actual del boleto de colectivo en San Nicolás es de casi $ 15 y ahora lo quieren aumentar a $ 25. Es un servicio usado mayoritariamente por jubilados, estudiantes y trabajadores, cuyos ingresos se hunden bajo los tarifazos y la inflación.
La región de San Nicolás, además, está particularmente afectada por la desocupación y la precarización laboral.
El PTS en el Frente de Izquierda de San Nicolás publicó un comunicado en el que manifiesta su rechazo e invita a participar de la Asamblea Abierta contra el Aumento de Boleto que se realizará el lunes 17 en la esquina de Mitre y San Martín a las 17:30 horas.
Comunicado del PTS-FIT de San Nicolás
“En el Concejo arman un circo donde se reparten los papeles, algunos hacen una defensa furiosa de los poderosos, otros hacen una oposición testimonial; están los que inventan la pólvora con fórmulas alternativas, y también quienes fingen cambiar de bando a último momento para agregar dramatismo. Pero el resultado es siempre el mismo: Vercelli se queda con el sudor del pueblo trabajador.
La familia Passaglia se ha convertido en los campeones de Vercelli. En ocasiones anteriores han militarizado el concejo deliberante con decenas de policías para votar llenarle los bolsillos a Vercelli. Llegaron incluso a coparlo la noche previa con patotas de la burocracia sindical de la UTA, siempre dispuesta a defender a la patronal. Durante años pendieron causas judiciales sobre dirigentes sociales y sindicales que manifestaban contra los aumentos.
De aprobarse el boletazo, las empleadas de comercio van a gastar $100 por día sólo para poder trabajar en el centro. Un metalúrgico de Motomel (cuando los dueños deciden reabrir la planta, porque suspenden o despiden al personal según les convenga), que viaja a diario a La Emilia, va a destinar al colectivo el 10% de su ya bajo sueldo. Una maestra tendrá que gastar, incluido el descuento, al menos $1500 por mes para llegar a las escuelas en las que da clases. O sea que los dos primeros días del mes trabajaría sólo para pagar el transporte. Un estudiante de terciario tendrá que conseguir una changa más sólo para pagar el colectivo, o resignarse a abandonar el instituto.
Está claro que hay que combatir este tarifazo. No se puede aceptar este ataque de un intendente denunciado por desvío de fondos, en medio de un escándalo por el enriquecimiento ilícito de toda su familia. Pero como demuestran las experiencias anteriores, hay que salir de la rutina para hacerlo. El ejemplo de los chalecos amarillos franceses señala el camino: la movilización masiva en las calles, la intransigencia frente a los llamados a calmarse, el enfrentamiento al régimen político.
Para frenar el boletazo y terminar con los negocios de Vercelli se necesita movilizarse con mucha creatividad y audacia. Con organización desde abajo, desde los sindicatos y los centros de estudiantes, con asambleas abiertas a usuarios y trabajadores para coordinar la lucha con todos los sectores.
La Asamblea en defensa de la Educación Pública de San Nicolás, que reúne a estudiantes y docentes de varias instituciones, dio un gran paso adelante en ese sentido. Convocan a una asamblea abierta a la comunidad en general para frenar el aumento del boleto y las tarifas. El lunes 17 se reunirán en la esquina de Mitre y San Martín a las 17:30 horas, para que puedan intervenir los propios usuarios de colectivo.
El boletazo no se va a derrotar ni con fórmulas polinómicas ni con la introducción de otras empresas. No es un problema de cálculo ni de mercado. Si así fuera, la empresa tendría que abrir sus libros para ver en qué se gastan la plata. Es un problema político: o se pone el transporte al servicio de las mayorías trabajadoras, o se sigue regalándole los salarios obreros a Vercelli.
Es necesario impedir el aumento e imponer el boleto educativo gratuito. Para eso se debe estatizar el servicio de colectivos, gestionado por sus propios trabajadores, y puesto bajo control de los usuarios. A la familia Vercelli, que ya bastante amasó a costa del pueblo trabajador, no hay que pagarle ni un peso si queremos que el transporte público sea un derecho y no un negocio. Todo financiado con impuestos a las grandes fortunas que abundan en San Nicolás y con la anulación de todos los beneficios fiscales que tienen las grandes empresas y los terratenientes.
Hay un saqueo histórico en curso, de parte del FMI y el macrismo, con la complicidad de la burocracia sindical y el peronismo. El PTS plantea, desde el Frente de Izquierda, que se necesita un gobierno de los y las trabajadoras, en alianza con los movimientos de estudiantes, de mujeres y de todos los sectores oprimidos, para dar una salida de conjunto a la crisis y que la paguen los empresarios. Pero para derrotar este saqueo nacional de deuda, tarifazos y despidos, es urgente la convocatoria a una Asamblea Constituyente que discuta y resuelva sin ningún condicionamiento todos los problemas que sufre el pueblo trabajador.” |