La irrupción electoral de Vox en Andalucía ha encendido las alarmas del movimiento de mujeres, del movimiento antirracista y las organizaciones que luchan por los derechos de los inmigrantes, trabajadoras y trabajadores.
Vox condiciona su apoyo a la coalición de la derecha PP-Ciudadanos a que explícitamente quiten cualquier tipo de apoyo y financiación a la Ley de Violencia de género. El discurso “antigénero” que ya había inaugurado el PP de Pablo Casado, es radicalizado ahora por el partido de Abascal.
Vox propone un programa de medidas reaccionarias, racistas, misóginas, LGTBIfobas, españolistas y represivas. Quieren expulsar masivamente a los inmigrantes, reforzar la xenofobia institucional, reprimir aún más al pueblo catalán, derogar la Ley Integral de Violencia de Género, prohibir el derecho al aborto en cualquier supuesto, promover formas de familia tradicionales y perseguir judicialmente a las mujeres que hagan denuncias sobre violencia de género. Un programa “antiderechos” patriarcal, racista y capitalista para liquidar conquistas sociales de millones de personas. PP y Ciudadanos ya se alinean con Vox esperando formar un nuevo bloque conservador para el próximo período.
Pero ante esta nueva amenaza contra nuestros derechos, es necesario evitar caer en la trampa de elegir entre el “mal peor” y el “mal menor”, como propone Podemos. El gobierno “progresista” del PSOE dice defender los derechos de las mujeres, pero mantiene los acuerdos con la Iglesia, a la que financia con dinero público, mientras que no hay financiación suficiente para un plan profundo contra la violencia machista o implementar educación sexual integral en la educación pública. Es el gobierno que defiende a la banca, mientras miles de mujeres siguen siendo desahuciadas de sus casas por no poder pagar el alquiler. No podemos cerrar los ojos ante el hecho de que con el gobierno del PSOE siguen funcionando los CIES (verdaderas cárceles para inmigrantes), se siguen haciendo “devoluciones en caliente” en las fronteras y las policías municipales persiguen a los manteros en ciudades de los “ayuntamientos del cambio” como Madrid y Barcelona. Por eso, no son alternativa para enfrentar a la extrema derecha y la derecha.
Hoy más que nunca es necesario profundizar la movilización del movimiento de mujeres junto a todos los oprimidos y explotados. Tenemos la fuerza para defender nuestros derechos y para ir por más. Ya lo mostramos en las grandes marchas contra Gallardón, en la gran huelga del 8M, en las manifestaciones masivas contra la justicia patriarcal y en la lucha de las trabajadoras como Las Kellys, las Espartanas de Coca Cola y las temporeras de la fresa de Huelva. ¡Seamos miles en las calles para dejar claro que “No pasarán” por sobre nuestros derechos y que “¡Si tocan a una, nos organizamos miles!”.
Su programa y el nuestro
Vox propone derogar la Ley Integral de Violencia de género (LIVG) votada en de 2004. Esta Ley, aunque la consideramos insuficiente, reconoció por primera vez la violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujeres y estableció una serie de medidas de prevención y asistencia -aunque la realidad es que la mayoría no se implementan por falta de financiación-. También es cierto que esta Ley tiene el grave problema de que solo considera “violencia de género” aquellas agresiones ocurridas en el seno de la pareja o las exparejas, dejando por fuera multiplicidad de casos y además impone a las mujeres la judicialización y la denuncia penal para ser consideradas como "víctimas", en una lógica que apunta al punitivismo estatal. Pero desde Vox quieren revertir por completo lo conquistado y proponen reemplazar esa Ley por una de “Violencia intrafamiliar”, eliminando la causal de género, pretendiendo así convertir las agresiones contra las mujeres en un “asunto privado”, lo que significaría un grave retroceso en los derechos de las mujeres.
Nosotras decimos: Ampliación de la Ley integral de la violencia de género al reconocimiento de otros casos de violencia contra las mujeres: violencia laboral, violencia institucional, violencia policial y violencia sexual.
Más casas de acogida para las mujeres y sus hijos e hijas víctimas de violencia, garantizadas por el Estado y bajo la autogestión de las organizaciones de mujeres y las trabajadoras, con asistencia profesional y sin presencia policial y judicial. Para garantizar el derecho a la vivienda, expropiación de los pisos vacíos en manos de los bancos.
Reducción de la jornada laboral sin reducir el salario, terminar con la precarización laboral y la brecha de género. Solo así es posible empezar a conciliar el trabajo y la vida personal y familiar.
Vox propone eliminar el matrimonio igualitario, suprimir de la sanidad pública el derecho al aborto y el cambio de sexo.
Nosotras decimos: Separación efectiva de la Iglesia y el Estado. El fin del Concordato y de la subvención a la educación religiosa. Educación sexual integral en todos los niveles de la educación, sin intromisión de la Iglesia ni de empresas privadas.
Derecho al aborto legal, seguro y gratuito para todas las mujeres y cuerpos gestantes, independientemente de su procedencia y edad ¡ni una muerta más por abortos clandestinos!
Despatologización de la transexualidad. Exigimos que se respete la identidad de las personas trans en colegios, institutos, universidades y centros de trabajo. Que todos los tratamientos y operaciones sean cubiertos por la Seguridad Social y que no estén sujetos a trámites burocráticos y estigmatizadores, como lo es la imposición de aceptar la transexualidad como una enfermedad para poder acceder a los tratamientos.
Vox propone cerrar las fronteras, cerrar mezquitas, suspender el espacio Schengen y “levantar un muro infranqueable en Ceuta y Melilla".
Nosotras decimos: ¡Ningún ser humano es ilegal! ¡Papeles para todas y para todos! ¡Libertad de tránsito y de movimiento sin restricciones! Anulación de la Ley de extranjería y cierre de los CIEs. Acceso universal e igualitario a la Sanidad Pública y a todos los servicios sociales con independencia de la situación legal de cada persona, con atención especial de las mujeres inmigrantes víctimas de violencia machista.
Ante el crecimiento de esta extrema derecha reaccionaria, el movimiento de mujeres tiene un enorme desafío: desplegar nuestra fuerza en las calles, profundizar la movilización y fortalecer las alianzas con el movimiento antirracista, los colectivos de inmigrantes, ls clase obrera, el movimiento estudiantil, las pensionistas y los movimientos sociales por la vivienda. Solo así podremos hacer frente a estos monstruos de la extrema derecha que se nutren del fango dejado por las políticas neoliberales de los políticos del PP-Ciudadanos y el PSOE. ¡Desde hoy y hacia la huelga de mujeres del próximo 8M, seamos una marea imparable de mujeres contra la extrema derecha, contra el patriarcado, el racismo y el capitalismo! |