Los recortes en Sanidad matan
La Fiscalía abrió una investigación después de que profesionales médicos, como Fátima Nercellas, denunciaran la muerte de dos personas en las Urgencias del Hospital Clínico de Compostela después de tiempo esperando en los corredores sin ser atendidos. Los dos pacientes fallecieron el pasado 2 de enero.
Fátima Nercellas y otros profesionales avisaron a la gerencia del hospital y al propio “conselleiro” de Sanidad de los riesgos del colapso que se estaba dando en las Urgencias, con hasta 29 enfermos graves esperando en los pasillos y con pacientes sin la atención idónea. Se enviaron, dijo, "tres alertas" que no fueron atendidas. El mismo Sergas (Servicio Gallego de Salud) asegura que aquel mismo día se atendieron a 492 personas en 24 horas, 406 adultos y 86 niños.
De las cuatro paradas cardíacas de aquel día, solo dos fueron solucionadas. Las otras dos acabaron en muerte. Los médicos culpan de esta fatalidad a la falta de tiempo y medios adecuados en unas urgencias colapsadas. Un hombre de más de 80 años falleció debido a un infarto y pasó dos horas y media sin ser atendido y una mujer también anciana con una isquemia intestinal estuvo más de media hora esperando hasta que tuvo que ser atendida de urgencia cuando nada se podía hacer ya por su vida.
La gerencia de Gestión Integrada de Santiago negó "rotundamente" la muerte de los dos pacientes en los pasillos y expresa su "preocupación" por la difusión de estas informaciones "sin una honda investigación previa" y hace "una llamada a la responsabilidad para no causar una alarma innecesaria en la población". Técnicamente no murieron en los pasillos, cierto, sino cuando estaban siendo atendidos, pero las largas esperas fueron condicionantes en este fatídico resultado.
Pero este no es un caso aislado. En febrero de 2017 la Fiscalía denunció a la Xunta por un presunto delito de homicidio imprudente tras la muerte de una mujer en el mismo lugar. Además, con estas dos últimas, son cinco ya las muertes evitables en los últimos años en el CHUS (Hospital Clínico Universitario de Santiago), tras dos casos más de muertes de ancianos, uno en 2011 y otro en 2013. Tampoco podemos dejar de recordar el caso de la Hepatitis C, donde la fiscalía había acusado al gobierno gallego también de homicidio imprudente al negarle el tratamiento a 6 enfermos de esta enfermedad por “razones presupuestarias”, que terminaron muriendo. Además, la Justicia investiga también el fallecimiento de un hombre en el PAC de A Estrada sin atención médica el pasado verano.
El personal sanitario sigue en lucha por mejores condiciones laborales y más medios
El pasado miércoles 9 de enero hubo en Santiago una masiva manifestación del personal de Urgencias del Hospital Clínico de Santiago y la defensa por la Sanidad pública en general. "No pedimos dinero, sino más medios y personal", afirmaron. La manifestación, en la que participaron miles de personas fue una de las últimas acciones del colectivo, que lleva 10 semanas de huelga, con un 100% de servicios mínimos.
La manifestación fue secundada también por el alcalde de la ciudad, Martiño Noriega de Compostela Abierta, así como por los líderes de PSdeG Gonzalo Caballero y BNG, Ana Pontón, y miembros del grupo parlamentario de En Marea como Antón Sánchez o Eva Solla. Participaron los sindicatos con representación en el Clínico: CIG, CCOO, UGT, Sagap, CSIF, SALE, CESM y El’ Mega. En la manifestación intervino el atleta Pedro Nimo que le puso voz a las reivindicaciones: "Hablamos de salud y de vidas".
Sin embargo, este lunes 14 de enero otra marcha volvió a recorrer los alrededores del hospital. Fue después de que el personal de Urgencias del Clínico de Santiago rechazara la última propuesta de la gerencia para detener el conflicto. En la votación participaron unos 200 trabajadores, entre eventuales y fijos, incluido el colectivo de médicos. De un censo total de 203 profesionales, participaron en la votación 173 personas (un 85%), de las cuales 160 (el 92,5%) votaron en contra de la propuesta de la gerencia y 12 a favor.
La oferta de la gerencia ofrecía ampliar seis puestos de personal de enfermería y seis de auxiliares de enfermería, así como la estabilización de dos plazas de médicos del colectivo que cobre las ausencias. La gerencia ofrecía además habilitar un espacio que sería abierto solo cuando lo considerara necesario y con trabajadores eventuales.
El personal reclama una dotación fija y permanente. Reclaman más personal, espacio y medios para una mejor asistencia sanitaria. Quieren acabar con el "colapso" y los problemas graves que denuncian una y otra vez, y que en casos como estos últimos puede acabar incluso en decesos. Además, denuncian que las demandas vienen desde hace tiempo, “como mínimo siete años. Fueron ampliándose espacios para atender pacientes, pero no el número de trabajadores", afirman.
Levantemos una lucha unificada para defender la Sanidad Pública
El pasado 28 de Diciembre informábamos sobre la masiva manifestación en Vigo de más de 40.000 personas en defensa de la Atención Primaria y de la Sanidad Pública. Muchas de las demandas del personal son similares a las que están reivindicando los trabajadores de Santiago de Compostela.
El problema afecta a toda Galicia. La precariedad laboral, la falta de medios, la privatización progresiva de los servicios asociados a los hospitales, la merma de la calidad asistencial, etc. Todo esto con una consecuencia final clara, las muertes evitables de pacientes, víctimas de los recortes sanitarios.
Un problema que afecta a toda Galicia debe organizar una respuesta común. Esta tiene que ser la huelga general con el objetivo de impactar en la conciencia de todo el pueblo trabajador mediante cierres, concentraciones, manifestaciones, etc.
Sin embargo, consideramos preciso que, para que sean realmente efectivas, las movilizaciones en defensa de la sanidad pública deben de buscar aliados. En los últimos meses fuimos testigos de las heroicas acciones de los trabajadores de “Alcoa” contra los despidos de más de 400 trabajadores. Están comenzando a surgir luchas obreras por todo el Estado español. Los mismos trabajadores de la CRTVG (Corporación Radio Televisión de Galicia) hicieron recientemente una huelga histórica contra la manipulación y los recortes de personal en la institución. Es necesario buscar una verdadera comunicación y coordinación entre todas estas luchas, que tienen un denominador común, defender los intereses y derechos de la clase obrera y el pueblo trabajador, frente a los ataques del gobierno y el capital.
¿Cuál sería la fuerza, por ejemplo, de los trabajadores de la Sanidad Pública, o de los trabajadores de Alcoa, si los trabajadores de la televisión de Galicia en huelga, con sus medios y experiencia difundieran el conflicto y habían defendido sus demandas?¿Qué impacto tendría que los más de 8000 estudiantes gallegos que votaron contra la monarquía y por la apertura de procesos constituyentes se organizaran para apoyar las demandas obreras, los derechos sociales, nuestras libertades democráticas? La fuerza de la clase trabajadora y los sectores oprimidos de la sociedad, las mujeres, la juventud y los migrantes, unidos, es imparable. El ejemplo como lo de los chalecos amarillos, que pudieron hacer retroceder al gobierno en Francia mediante la lucha de clases, es una muestra de lo que se puede llegar a conseguir mediante la organización.
¿Pero por qué esto no ocurre? Porque no se unen todos los sectores en lucha para derribar de una vez por todas todos los recortes, todos los ataques a la libertad, para finalizar con todos los despidos, las rebajas salariales, el asfixiante encarecimiento de la vida, del alquiler, etc? Muchos dirán que es el miedo, el egoísmo y “desconfianza de los gallegos”. “No somos como los franceses”, dicen otros.
Pero el motivo es mucho más concreto y claro. Décadas de burocracias sindicales que venden nuestros derechos a la primera de cambio, que convocan y desconvocan huelga generales sin luchar, que dividen la clase trabajadora, que excluyen a los más precarios y vulnerables, y predican el discurso del “es lo que hay”. Así como una izquierda moderaba de sobra para pactar de forma sistemática con la pata izquierda del Régimen, el PSOE y vender como “mal menor” los recortes, es decir, más ataques a la clase trabajadora. Es necesario girar el centro de la actividad política a la lucha social y de clases. Es la única y verdadera manera de finalizar con los ataques del gobierno y del capital.
Por eso, desde la CRT (Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras), organización política en la que yo milito, luchamos firmemente por el frente único en la lucha de clases, por la unificación de toda las luchas para conseguir mejores y mayores victorias. Luchamos junto con miles que tienen aspiraciones en un gobierno del PSOE y la izquierda reformista, pero nos vemos en el deber de defender un programa superior que ofrezca verdaderas soluciones para hacer que la crisis económica la paguen los capitalistas. |