El sondeo, realizado por Key Data para Público, estima que la suma de las derechas quedaría a dos diputados de los 176 diputados, mientras que la suma de PSOE, Unidos Podemos y los nacionalistas (PDCat, ERC y PNV) sumaría un parlamentario menos.
Según el sistema de cálculo estimativo de Key Data, los partidos de las derechas crecerían casi 1,2 millones de sufragios (hasta los 12,2 millones). Esto significaría el 51,6% de los votos válidos a partidos de derecha o ultraderecha, frente al 42,8% que iría a parar a los de “izquierda” o los nacionalistas.
El PP se mantendría como primera formación de la derecha por encima de Cs perdiendo 11,5 puntos y 48 diputados. Vox pasaría de 47.000 a 2.450.000 de votantes potenciales, con un crecimiento extraordinario que le otorgaría 18 escaños en el Congreso.
Ciudadanos ganaría casi 1,6 millones de electores, con lo cual entre ambos superarían ampliamente los 2,8 millones de votos perdidos por el PP.
Mientras el PSOE, Unidos Podemos, PDCat, ERC, PNV se quedaría en 173, (lo que supone 5 menos respecto a las últimas generales). Es decir, caerían en 1,7 millones (quedándose en menos de 10,2).
El PSOE se mantendría por encima de los cinco millones, perdiendo 135.000 y cuatro décimas de punto y ganando 13 escaños según el sistema electoral. Unidos Podemos sería uno de los partidos más castigados según el sondeo, ya que sus confluencias sufrirían las mayores pérdidas con 900.000 votos perdidos hacia la abstención, y sólo 220.000 obtenidos entre el millón de jóvenes que acaban de llegar a la edad de votar. En concreto, 20 escaños menos en el Congreso y un retroceso general en prácticamente todas las comunidades.
Para el caso de los partidos nacionalistas, en Catalunya, Esquerra Republicana obtendría casi el mismo número de votos (unos 100.000) que los perdería el PDCat (110.000). Mientras que en Euskadi el PNV perdería casi igual número de electores (24.800) que los que ganaría EH-Bildu (25.700).
Escenarios de polarización política
El sondeo de Key Data es un escenario hipotético difícil de confirmar, salvo que se adelanten las elecciones. Sin embargo, arroja algunas conclusiones de interés con fundamento en la realidad. Por un lado, el aumento de votantes de Vox da cuenta de la creciente polarización política. Por el otro, el descenso de Unidos Podemos es un reflejo de su pacto de gobierno con el PSOE -el cual sale ganador del negocio- y sus cada vez más profundas crisis internas, sin que aparezca como una alternativa política al crecimiento de la extrema derecha.
La emergencia de Vox ha cambiado todo el mapa político como expresión de la radicalización de un sector de la derecha que busca llevar hasta el final -sin mediaciones- una solución reaccionaria y centralizadora a la crisis del Régimen del 78. Frente al avance reaccionario de la extrema derecha, sin embargo, Unidos Podemos no aparece como una posición independiente del gobierno del PSOE, sino como su principal sostén parlamentario y sin un proyecto político alternativo. De allí que casi un millón de votos abandonarían su apoyo a la alianza entre Podemos e Izquierda Unida, según este sondeo, por la abstención.
Entre las opciones disponibles, lo que no hay es una opción política de extrema izquierda, que plantee sin tapujos un programa anticapitalista radical para dar una salida a la crisis a favor de las mayorías sociales. Esa perspectiva es la que hace falta imperiosamente.
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