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La Izquierda Diario
19 de marzo de 2015 Twitter Faceboock

ENTREVISTA A MANOS SKOUFOGLOU DE OKDE-SPARTAKOS
Grecia: “Si tuviéramos que hacer una definición, la más apropiada sería que es un gobierno de colaboración de clases”

Entrevistamos a Manos Skoufoglou, de la organización OKDE-Spartakos, integrante de Antarsya, la coalición de la izquierda anticapitalista de Grecia. ¿Qué expresa Syriza?¿Cómo fueron las primeras semanas de gobierno, frente a las promesas durante la campaña electoral, las expectativas de los trabajadores y la crisis económica?.

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¿Qué expresa el resultado de las elecciones del 25 de enero?

Lo que se expresó principalmente en la votación del 25 de enero fue la ira y el odio masivo sobre el anterior gobierno de la Nueva Democracia (ND, el partido tradicional de la derecha) y el PASOK (partido socialdemócrata que está completamente aburguesado). Estos dos partidos han sido los principales actores del violento ataque que la clase obrera y el pueblo de Grecia han sufrido durante los últimos 5 años.

Su gobierno se caracterizó por las medidas de austeridad cada vez más duras, el autoritarismo, la ardua represión sobre trabajadores y estudiantes, y el desfinanciamiento de cualquier tipo de asistencia social. La ira contra ese gobierno era un sentimiento masivo perfectamente justificado y predecible. Era un sentimiento de perplejidad, aunque en esta coyuntura específica tomó la forma de expectativa electoral relativamente pasiva en lugar de la acción militante activa. Uno no puede entender las raíces de esta actitud sin hacer un balance del movimiento de los trabajadores desde 2010.

Desde el inicio del programa aplicado por el FMI en mayo de 2010, el país ha pasado por un período de lucha de clases inmensamente acentuado. Casi 3 docenas de huelgas generales, manifestaciones masivas de los trabajadores, el llamado movimiento de los indignados, ocupación de edificios públicos (ayuntamientos, sede del Ministerio, etc.), huelgas prolongadas en diversos sectores (trabajadores del transporte público, trabajadores del acero, trabajadores de las universidades y trabajadoras domésticas, entre otros), asambleas antifascistas, incluso ciertos experimentos de autogestión (la fábrica VIOME, la televisión nacional ERT y de la compañía de radio).

Todos estos fueron diferentes aspectos entrelazados de un movimiento múltiple. Este movimiento desafió a la clase burguesa y provocó una prolongada crisis política, que en realidad está todavía en curso. Sin embargo, ha sufrido un retroceso visible desde febrero de 2012, a pesar de que se siguen dando algunas luchas muy importantes. Las razones han sido objetivas y subjetivas: por un lado, la frustración por la incapacidad para bloquear de manera efectiva las medidas de austeridad a corto plazo, a pesar de todas las luchas heroicas, y por otro, el papel de los liderazgos, tanto sindicales como políticos, quienes constantemente propugnaban una perspectiva meramente electoral para el movimiento.

En el 2011, una parte considerable de la clase obrera se cuestionaba seriamente acerca de la forma de organizar la sociedad: ¿Cómo podemos librarnos de la deuda, qué gobierno si no es el parlamento existente? ¿Qué sistema? Sin embargo, en el punto crítico los dirigentes de los grandes partidos de izquierda, sin duda SYRIZA y también el PC a su manera, no tienen nada para proponer que no sean las elecciones. El significado era: la relación de fuerzas es abrumadora, así que a esperar las elecciones para deshacerse de la austeridad con los votos. Esta expectativa fue el contenido concreto de las elecciones de enero. Al mismo tiempo, ha sido el resultado del previo levantamiento del movimiento de los trabajadores, como también de sus límites.

¿Cuál es tu definición política sobre el gobierno Syriza-Anel?

Esta es en realidad la pregunta clave de hoy. El tan alabado "gobierno de izquierda", en realidad no es un gobierno de izquierda, aunque el actor principal sea SYRIZA, un partido de izquierda socialdemócrata. Aún más, de ninguna manera es un "gobierno de los trabajadores". Si tuviéramos que hacer una definición, la más apropiada sería: un "gobierno de colaboración de clases", tanto en términos de su composición como en términos de programa.

Tsipras mismo lo ha descripto como un "gobierno de salvación nacional". Este concepto explica por qué SYRIZA, después de su victoria, propuso y eligió a Prokopis Pavlopoulos ser el nuevo Presidente de la República. Pavlopoulos es un activo cuadro de ND que en su momento, como ministro del Interior, había sido el encargado de reprimir las revueltas de diciembre de 2008.

El gobierno de Tsipras en realidad se compone de cuadros procedentes de todo los espectros sociales; combina los viejos militantes de la izquierda, los nuevos cuadros del aparato de SYRIZA, intelectuales de izquierda, modernos economistas convencionales, tecnócratas y contratistas, como la gente del mundo de los negocios y burócratas previamente vinculados a Simitis y Papandreou (ex presidentes de PASOK).

El factor determinante, sin embargo, no se debe principalmente a la composición social del gobierno, sí a la integración de varios socialdemócratas y sobre todo del partido nacionalista burgués de ANEL (Griegos Independientes).

Desde 2012, SYRIZA y ANEL vienen alineándose en nombre de la lucha contra el Memorando. Sobre todo después del acuerdo oficial Tsipras-Kammenos sobre la cuestión de Chipre en la primavera de 2013, su colaboración gubernamental a futuro ha sido un secreto a voces, contrariamente al argumento utilizado por sus defensores acríticos de todo el mundo, SYRIZA tenía una alternativa. Se podría haber formado un gobierno minoritario y reclamar un voto de confianza del Parlamento, lo que hubiese sido fácil de ganar. De todos modos, acusar al PC o incluso a ANTARSYA de "forzar" a SYRIZA a una coalición con ANEL, es altamente hipócrita. SYRIZA había llegado a un acuerdo con ANEL antes de abordar a otras coaliciones.

Los seguidores de SYRIZA afirmarían que estas alianzas no son determinantes, pero esto no es cierto. El Ministerio de Economía está en manos de Yanis Varoufakis, economista académico keynesiano estrechamente relacionado con Galbraith Junior; nunca ha sido un militante de la izquierda. Y lo que es aún más revelador es que ninguna de las dos fuerzas armadas estatales son controladas por SYRIZA: las Fuerzas Armadas han sido asignadas a Kammenos, el jefe de la derecha nacionalista de ANEL, y la Policía se le ofrece a Panousis, el socialdemócrata que es conocido por sus posiciones autoritarias cuando era profesor universitario.

En términos de su programa, el Gobierno defiende la idea de llevar a cabo un compromiso de clase que busca detener parcial y temporalmente la ofensiva contra la clase obrera, pero no busca revertirla. Proponen un modo de gestión capitalista que aspira a incluir ciertas concesiones a la clase obrera, sin embargo, no están dispuestos ni a romper con ninguna institución burguesa ni a cuestionar el derecho a la propiedad capitalista.

Prometen una campaña de ayuda humanitaria a los más pobres, pero es absolutamente desconocido de dónde saldrá el dinero para ello, ya que su plan para utilizar los fondos originalmente destinados a salvaguardar los bancos ya ha sido totalmente rechazada por la UE. Prometen volver a contratar a determinadas categorías de trabajadores despedidos (las trabajadoras de limpieza en el Ministerio de Economía, los trabajadores de la ERT, etc.), pero al mismo tiempo restringen las nuevas contrataciones en el sector público por el número predeterminado por el presupuesto nacional PASOK, lo que significa que el número de plazas ocupadas por estas categorías se restará de otros sectores.

Ellos ya han rechazado cualquier tipo de nacionalización y, a pesar de negarse a privatizar la electricidad, están dispuestos a negociar otras privatizaciones importantes. Han prometido un modesto aumento del salario mínimo hasta € 751, pero ya han anunciado que esta medida debe ser pospuesta para dentro de unos 2 años, de acuerdo a la tasa de crecimiento económico. En definitiva, cualquier concesión que SYRIZA prometa es de hecho rendir cuentas a la viabilidad y al desarrollo de la economía capitalista nacional, no a los derechos de los trabajadores.

Las declaraciones gubernamentales se mueven en forma de zig-zag constante. ¿Qué es exactamente lo que se puede lograr? No es fácil de predecir, ya que depende sobre todo de la combatividad de los trabajadores. No subestimamos las posibles conquistas democrática, por el contrario, buscamos utilizarla para aumentar la confianza de las masas en sus propias fuerzas, pero no podemos depositar nuestra confianza en el gobierno.

¿Cómo evalúa el resultado del acuerdo entre el gobierno y el Eurogrupo?

Sin dudas el acuerdo ha sido un claro y obvio retroceso. El gobierno ha abandonado hasta los compromisos más modestos que le han dado la victoria en enero. Han aceptado prolongar el programa de restructuración al pago del total de la deuda pública para mantener el control de la llamada troika (FMI, UE, BCE). El gobierno intentó presentar este acuerdo como una victoria porque “hemos evitado la bancarrota”. Pero ha sido la excusa de todos los gobiernos que han aplicado los planes de austeridad desde el comienzo de la crisis. Los simpatizantes de SYRIZA, desafortunadamente, incluyendo una parte de la izquierda revolucionaria internacional intentaron justificar el acuerdo de forma abstracta, en nombre de una “táctica flexible”, para ganar tiempo.

No se puede ver, y ellos tampoco pueden indicar, cuanto espacio se le deja a las maniobras en los plazos planteados. Es difícil creer que hay alguna especie de planes inteligentes detrás de las negociaciones del gobierno. De hecho, algo completamente diferente a los planes, sean buenos o malos, está en juego: el proceso de incorporación de SYRIZA en la gestión capitalista
No es necesario hablar de traición. No me convencieron las promesas de SYRIZA antes de la elección. Pero la pregunta clave no se trata de buenas o malas intenciones, es una cuestión de estrategia política y orientación. No existe un bien común para los capitalistas y los trabajadores, no existe tampoco una salida a la crisis que favorezca a ambos.

Sí podemos hablar de una ilusión que genera expectativas en una salida a través de las negociaciones, sin la ruptura con la burguesía y las instituciones imperialistas; esta ilusión perdura más allá de las buenas o malas intenciones. SYRIZA es la responsable de extender masivamente esta ilusión. Los comunistas revolucionarios debemos enfrentar esta ilusión con la práctica, ofreciendo una alternativa concreta.

¿Qué alternativa se podría haber planteado contra el chantaje de la trioka?

Existe una alternativa, inclusive si por el momento SYRIZA y su orientación política son claramente hegemónicos entre los parámetros de la izquierda. Para desarrollar esta alternativa, hay que comenzar del lado opuesto: en vez de viabilidad y competitividad de la “economía griega” en abstracto (que en particular significa viabilidad y competitividad del capitalismo griego), el punto de partida deben ser las necesidades de la clase trabajadora, los desposeídos y los estratos sociales oprimidos. Un programa transicional actualizado es necesario.

Aumento de salarios independientemente del “realismo” de los mercados; inversiones públicas bajo control obrero y reducción de la jornada de trabajo para enfrentar el desempleo masivo; contratos colectivos con plenos derechos laborales; legalización y plenos derechos para los inmigrantes ilegales; salud y educación gratuitas para toda la población. Estas conquistas necesitan recursos materiales, dinero, que no puede depender de la UE (Unión Europea), ni del FMI; como ha quedado demostrado, es una obviedad que no hay chances de ninguna negociación sustancial en ese marco.

Estas conquistas exigen una radical y abrupta redistribución de la riqueza. Para llegar a este objetivo, la propuesta de SYRIZA de combatir la evasión impositiva de los ricos, no es suficiente, aunque habría sido positiva.

Lo que necesitamos es la nacionalización de los sectores clave de la economía, sin ninguna indemnización para los capitalistas y los sectores privados y bajo el control de los trabajadores y el pueblo, para que pueda funcionar a favor de sus propias necesidades, así como la cancelación de la deuda, ya que la clase obrera no puede ni debe pagarla. Es claro que cambios tan radicales no serán tolerados en la UE, por eso es necesaria la ruptura, junto a un trabajo internacionalista de una nueva forma de colaboración con el pueblo en contra de sus patrones. Esto puede sonar a una utopía, pero, ¿porque suena más utópico que intentar reconciliar al lobo con la oveja?

Luego del acuerdo con la Troika, aparecieron voces críticas al interior de Syriza. ¿Cuál es tu opinión acerca de estos sectores críticos?

Hay voces críticas dentro de SYRIZA, y habrá aún más voces críticas en la marcha de este gobierno hacia su adaptación al sistema y a la austeridad. Las corrientes revolucionarias deben trabajar en la creación de caminos que acerquen, colaboren y atraigan a estos militantes hacia sus filas. De todas formas, la oposición interna dentro de SYRIZA es heterogénea y no tiene un plan concreto que desafíe la política determinada por el liderazgo de Tsipras. Ninguno de los diputados ha votado en contra de Pavlopolous como presidente. Aunque una parte considerable del comité central ha desaprobado el acuerdo con el Eurogroupo, está en duda que también voten en contra en el parlamento.

De hecho, la oposición interna de SYRIZA no ha intentado bloquear ni una sola capitulación durante el proceso en el que se “socialdemocratizó” SYRIZA. En mi opinión el camino que ha tomado SYRIZA es irreversible. Por un lado, las corrientes que trabajan al interior de SYRIZA no pueden sacar provecho ni crecer, al contrario, la fuerza centrífuga generada por el liderazgo parece abrumadora.

En vez de ser capaces de movilizar a capas más amplias entre los miembros y simpatizantes de SYRIZA, la plataforma de izquierda de SYRIZA se encuentra obligada a restringir sus propias actividades públicas en nombre de la disciplina (por ejemplo, no se han unido a las movilizaciones organizadas contra el acuerdo del Eurogrupo). El chantaje de que “cualquier crítica debilita al gobierno y favorece objetivamente a ND”, parece omnipotente, no sólo hacia los miembros sino también hacia los votantes. Por lo tanto, para mí, la participación en SYRIZA es completamente una opción equivocada para una organización anticapitalista y revolucionaria.

¿Cuál es la situación de la lucha de clases hoy en día en Grecia? ¿Cuál es la relación del gobierno con los sindicatos?

Luego de las elecciones había indicios de un probable ascenso del movimiento de masas. La victoria de SYRIZA trajo un clima de optimismo y un sentimiento de ‘dignidad nacional’ contra los acreedores. Antes de que empezaran las negociaciones se organizaron actos masivos en la plaza Syntagma en Atenas y en muchas otras ciudades.

Estas movilizaciones eran contradictorias en cuanto a sus demandas: había sectores que apoyaban abiertamente al gobierno contra ‘los alemanes’ en la negociación venidera, en línea con la retórica nacionalista de SYRIZA y ANEL, mientras había otros que denunciaban cualquier tipo de negociación y pedían una cancelación unilateral de la deuda. ANTARSYA, la coalición anticapitalista de izquierda, decidió intervenir en estos actos bajo sus propias banderas y consignas, como oposición de izquierda y trabajadora.

Estas movilizaciones cesaron inmediatamente después del acuerdo con el Eurogrupo y la subsiguiente confusión y desilusión. Por ahora, pareciera que el movimiento obrero está paralizado.

Es necesario destacar que en realidad SYRIZA nunca trató de movilizar a las masas, ni siquiera en apoyo a su propio gobierno. Esta lógica le es ajena. El caso de ERT (Corporación de Radio y TV de Grecia) ha sido un ejemplo muy revelador. Los militantes de ANTARSYA en el sindicato que agrupa a este sector propusieron volver a ocupar la sede anterior de la empresa al día siguiente de la elección. A pesar de las promesas de SYRIZA de que iba a recuperar la compañía y volver a contratar a los trabajadores, sus sindicalistas votaron en contra de la propuesta, con el argumento de que podría ser visto como un chantaje al gobierno. El Partido Comunista hizo lo mismo.

De hecho, la dirección de SYRIZA siempre ha visto al movimiento de masas como un instrumento para llegar al gobierno. En contraste con el gobierno de PASOK en la década de los ’80, que era capaz de controlar de manera eficiente al movimiento de trabajadores, SYRIZA tiene una implantación relativamente pequeña en los sindicatos. El gran apoyo en los votos corresponde a su pequeña influencia en las grandes federaciones y confederaciones de trabajadores. No hay duda de que el Partido Comunista es mucho más fuerte en los sindicatos, y la izquierda extraparlamentaria tiene una influencia comparable con el mismo. Por ejemplo, en la Confederación General de Trabajadores en el Sector Público, que se trata del sindicato más importante en Grecia, ANTARSYA tiene 2 de los 17 puestos de la directiva, mientras que SYRIZA tiene 3 (en Grecia no hay sindicatos de trabajadores con filiaciones a los distintos partidos políticos y todas las corrientes intervienen en el mismo sindicato a través de las distintas plataformas). En el movimiento universitario, el peso de la izquierda es el doble del de SYRIZA, y la influencia del PC es aún mayor. Por supuesto, esta relación puede cambiar en el futuro, pero en este caso SYRIZA habrá atraído gente (y burócratas) por estar en el gobierno, no por su actividad militante.

De todos modos, la idea de que no hay vida fuera de SYRIZA es algo tergiversado. La clase obrera votó por SYRIZA, pero no se alinean con SYRIZA en su actividad cotidiana. Esto es un mito. Posicionarse de manera independiente de SYRIZA no es una obsesión sectaria, es una elección con base material en la lucha de clases.

¿Cómo se formó ANTARSYA y qué corrientes políticas hay dentro de ella?

Aunque no se expresó de manera obvia en las elecciones, en la sociedad griega y entre los trabajadores hay una corriente anticapitalista y revolucionaria. El bastión y la experiencia más exitosa de esta corriente lo expresaron una serie de colectivos y plataformas anticapitalistas en varias industrias y sectores, sindicatos, lugares de trabajo y universidades. Con una historia de más de 20 años, estos colectivos han logrado liderar varias luchas importantes. Militan organizados de manera autónoma y sobre bases federales, lo que significa que cada colectivo toma sus propias decisiones por métodos de democracia directa, aunque hay una clara influencia política de ciertos partidos revolucionarios y de la izquierda.

ANTARSYA se formó al calor y desarrollo de estas corrientes y ha reunido a la mayoría de ellas. La coalición fue formada meses después de los enfrentamientos de 2008, cuando la extrema izquierda se vio en la necesidad de combinar sus fuerzas de manera centralizada para poder así tener un impacto decisivo en la lucha de clases. Suman cerca de 3.000 miembros, la mayoría jóvenes.

ANTARSYA no es ni una organización ni un partido, es un frente anticapitalista formado por 7 organizaciones diferentes y varios militantes independientes. Funciona sobre el principio: “un miembro, un voto”. Cuenta con unos 80 locales regionales, los que deciden sus actividades en la zona en asambleas generales. La dirección de las regionales se votan en una conferencia nacional.

El principal punto de debate dentro de ANTARSYA es alrededor de las alianzas. Nadie, dentro de ANTARSYA propone una alianza con SYRIZA, sin embargo hay un ala que apoya la formación de un frente más amplio, sobre la base de un programa mínimo, principalmente contra la UE. El núcleo de esta ala la forman dos organizaciones pos-eurocomunistas de influencia maoísta. Un ala de izquierda apoya la plena independencia política y organizativa de todo tipo de reformismo (incluso la corriente frente popular radical, reformista y antieuropea), que está dispuesta a cooperar con cualquier corriente de trabajadores en ciertas acciones comunes. Esta ala está compuesta principalmente por trotskistas, a saber la sección de la IST (Internationalist Socialist Tendency, SEK, organización hermana del SWP británico.), el Secretariado Unificado (OKDE-Spartakos y nosotros), a pesar de algunas importantes diferencias entre nuestras organizaciones. Por último, hay un ala centro formada alrededor de la organización más grande de ANTARSYA, NAR, que es una ruptura de izquierda del PC a finales de la década de los 80, en respuesta a la participación – de corta vida o – del PC en dos gobiernos burgueses. Sin embargo, estas tres alas no son estables y puede que cambien en la medida en la que haya temas importantes que demanden respuestas claras.

Ante las elecciones del 25 de enero sectores de la izquierda europea los acusaron de ser ‘sectarios’ e intransigentes porque no apoyaban a SYRIZA. Sin embargo, el que se hayan presentado a las elecciones y su rol como oposición de izquierda son importantes. ¿Cuáles son sus objetivos?

“Sectarios” es un término extraordinariamente malentendido. OKE-Spartakos y ANTARSYA hubieran sido sectarios si hubiesen estado ausentes del movimiento de masas con el pretexto de que no están armados políticamente o que están dirigidos por otras corrientes. Pero esto no ha sido así: hemos participado en todas las movilizaciones de los trabajadores y de la juventud, sin importar cuán favorable – o desfavorable – fuera nuestra relación de fuerzas.

Las elecciones no son el mejor terreno para juzgar a una corriente revolucionaria. Uno podría decir que ANTARSYA es una corriente sectaria por haberse presentado en las elecciones de manera independiente si lo que ANTARSYA expresaba era algo abstracto o imaginario. Pero, de nuevo, esto no fue así. Como he explicado, existe una corriente anticapitalista que es real y que se diferencia de la vanguardia militante. Debemos admitir que no hay muchos países en Europa en donde un frente anticapitalista independiente tenga 3.000 militantes, en particular cuando coexisten además dos partidos reformistas grandes al mismo tiempo (SYRIZA y el PC). Existe también un sector de unos 15.000 activistas muy cercanos a ANTARSYA que militan con esta corriente y unos 40.000 simpatizantes y votantes permanentes. ANTARSYA es responsable ante estos miembros, y esto es más importante que cualquier acusación abstracta de que somos sectarios. ANTARSYA tiene que ofrecer una alternativa anticapitalista clara, de no hacerlo este valioso potencial militante va a terminar desorganizado.

Los marxistas también tienen que tomar en cuenta las tradiciones políticas en cada país. En Grecia no hay una tradición de brindar ‘apoyo crítico’. Por varios motivos (alta politización de los movimientos sociales y pocas precondiciones para presentarse en las elecciones generales, entre otros), la visibilidad electoral es un prerrequisito para la visibilidad política. Si ANTARSYA no se hubiese presentado en las elecciones la gente hubiera pensado que ya no existía, es así de simple. Los camaradas que nos tratan de enseñar cómo llevar adelante la actividad política en Grecia, sin tener una visión seria de cómo es la situación de la lucha de clases aquí deberían saber que al sugerir que hay que apoyar a SYRIZA – ya sea de forma crítica o acrítica – están de hecho sugiriendo la disolución del frente anticapitalista de 3.000 militantes.

Permítanme agregar algo. La idea de participar en SYRIZA, o darle apoyo crítico, se basa en el modelo mecanicista abstracto sobre cómo la consciencia de clases evoluciona en general: primero los trabajadores siguen al reformismo con todas sus ilusiones, luego van madurando gradualmente y rompen con sus líderes y tienden a seguir, no a los líderes fuera de su organización, pero a la gente que ha estado con ellos en los partidos reformistas grandes y en los que, por lo tanto, confían. Hemos tenido amargas experiencias internacionales producto de esta concepción, sin embargo, puedo aceptar que esto podría funcionar en algunas circunstancias. Aunque nuestra experiencia en Grecia es totalmente diferente. Pareciera que, cuando la gente rompe con el reformismo, se tiende a rechazar todas las burocracias previas. En lugar de confiar en la oposición interna, con frecuencia los acusan de ser parte de la ilusión que los ha atado a la carroza del reformismo. Consideremos el ejemplo del PASOK en la década de 1980. La sección de la CIO (Corriente por una Internacional Obrera) era en ese tiempo una organización mucho más grande que cualquier otra corriente anticapitalista dentro de SYRIZA en la actualidad. Tenían una buena implantación en los lugares de trabajo y una considerable influencia en los sindicatos. Sin embargo, no podían atraer a quienes rompían con la dirección de PASOK, en realidad, quienes rompieron con la dirección (de PASKOK) rompieron también con la CIO. Terminaron formando una organización pequeña cuando se fueron de PASOK.

Creo que deberíamos cambiar nuestra perspectiva, empezar por el movimiento de masas y no por las elecciones. Ningún gobierno que se plantea gestionar el capitalismo puede satisfacer las necesidades de la clase obrera y los oprimidos, ni las demandas planteadas durante los últimos cinco años de lucha. No hay duda de que el gobierno de SYRIZA-ANEL trata de gestionar el capitalismo. La izquierda anticapitalista no debe poner sus esfuerzos en planes abstractos sobre las posibles trayectorias del reformismo, sino que debe explicar que no se puede lograr nada al menos que la gente luche por sí misma, a través de acciones de masas, combatividad y autorganización. No se puede luchar contra las concesiones y la capitulación del gobierno mediante congresos y comités, sino por la presión de la movilización de las masas. Tenemos que construir una oposición extraparlamentaria de la izquierda y los trabajadores, porque será una catástrofe si la oposición a SYRIZA solo viene de la derecha. Y, por último, tenemos que mantener y fortalecer un polo anticapitalista independiente, capaz de ganar gente para un programa transicional contemporáneo, a través de acciones comunes en las luchas. Un sujeto consciente anticapitalista y revolucionario – un partido al fin y al cabo – es esencial si va a desarrollarse una situación revolucionario, o al menos, llegar a un final feliz. Este es el proyecto que OKDE-Spartakos está tratando de desarrollar a través de su experiencia en ANTARSYA. Y creemos que se trata de una tarea factible.


¿Cuál es tu opinión sobre la propuesta de hacer una campaña internacional de solidaridad con el pueblo griego y por la cancelación de la deuda?

Es totalmente cierto que la deuda griega es un tema clave en la situación actual. Este es el punto central: qué clase paga la crisis. La clase trabajadora debe negarse a pagar por ella – esto es, en realidad, una precondición para su propia supervivencia. También es verdad que la solidaridad internacional de clase es esencial para lograr esta tarea política. Además, Grecia no es el único país en el que los trabajadores y el pueblo están súper-explotados, totalmente privados de sus trabajos, y violentamente oprimidos en nombre de la deuda. Una campaña militante e internacionalista, que no será solo un comité de economistas y especialistas, es una buena idea. No hay duda de ello. Los términos y formas concretas para construirlo es algo que debemos discutir en un futuro cercano.

 
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