Una serie de medidas han sido lanzadas a los estudiantes durante los primeros 11 meses del Gobierno de Sebastián Piñera. Tanto el estatuto laboral juvenil, el proyecto aula segura y lo que piensan concretar este 2019 como lo es el proyecto de admisión justa son parte de una serie de ataques que no solo precarizan en algunos aspectos la vida de los jóvenes, sino que a su vez buscan seguir profundizando la segregación social y de clase.
Estos ataques no vienen solos, están acompañados de diversas implementaciones dentro de las universidades, liceos y escuelas, que apuntan a desarticular la organización de los estudiantes que hoy cuestionan este tipo de educación selectiva y de mercado.
La UTA y el regreso de Emilio Rodríguez
La vuelta a rectoría de Emilio Rodríguez, quien el 2011 se transformó en uno de los principales opositores a la demanda de la educación gratuita dentro de la UTA. Fue quien no solo busco boicotear la movilización haciendo clases en otros recintos, sino que incluso fue quien dio la orden para sacar las rejas de toda la universidad, con el objetivo de debilitar la toma que se llevaba en ese entonces.
Hay claramente una línea de conjunto tanto del Gobierno como desde las distintas rectorías de atacar la organización de los estudiantes. La ultraderecha también tiene esa perspectiva, o por lo menos fue lo que dejó entrever el paso de José Antonio Kast por la ciudad, quien cuestionaba los métodos históricos del movimiento estudiantil como la decisión a mano alzada en asambleas.
Impulsemos una gran campaña: ¡A defender el derecho a organizarnos!
Hace unas semanas fue votada la toma de tronquito y las sala cecs, argumentando los estudiantes que no sacarán sus cosas hasta poder tener un tiempo para discutir y decidir democráticamente el uso del espacio que hoy se ven amenazados por la imposición de este proyecto.
El lunes 28 de enero, los voceros de la Facultad de Educación y Humanidades se reunieron con el encargado del proyecto, quien en una primera instancia intentó persuadir a los voceros con el fin de que pospusieran la movilización, pero ante la negativa por parte de los estudiantes se propuso la entrega de los detalles del proyecto y que se esperaría hasta la llegada de los estudiantes en marzo para que estos puedan decidir el futuro de su lugar físico de organización y recreación.
El documento firmado por las autoridades universitarias intenta dejar zanjado el proyecto que quiere llevar adelante la universidad. De aquí surge la necesidad de seguir organizándose, generando un espacio para la discusión y la organización estudiantil.
La experiencia le ha enseñado al movimiento estudiantil que no hay que tener confianza en las autoridades, que muchas veces incluso pueden hasta firmar documentos para luego desconocerlos.
Es por lo mismo que peleamos por un claustro triestamental resolutivo que le permita a trabajadores, académicos y estudiantes poder decidir sobre el proyecto que queremos de universidad y su infraestructura.
A partir de esto junto a Vencer y Pan y Rosas te invitamos a levantar con fuerza la Campaña: “DEFENDAMOS EL DERECHO A ORGANIZARSE”.
La lucha por el co-gobierno nos abre la pregunta de, ¿con que sectores nos aliamos?
Es así como vuelve a instalarse la demanda del co-gobierno triestamental, que no se limita al cambio de mallas o elección de algunas autoridades, sino que de lleno permite entregarle la decisión a quienes forman parte de la comunidad educativa (estudiantes, trabajadores, académicos) de cual es el proyecto educativo que necesitan para cada institución.
La forma democrática de co-gobierno triestamental nos permitirá discutir los planes y proyectos que hoy se realizan de forma autoritaria por parte de la Junta Directiva para llegar e imponerlos a los estudiantes. El ejemplo más claro hoy en día, como mencionamos anteriormente, es el intento de demolición de las salas cecs de la Facultad de Educación y Humanidades, como también de un espacio que por años ha sido un lugar de organización estudiantil, como lo es tronquito.
El autoritarismo que prima en la universidad, también golpea a las y los trabajadores, sobretodo al sector de honorarios, quienes además tienen menos derechos en términos laborales.
Al mismo tiempo son quienes están a cargo y cuidado de los espacios en la universidad, quienes conviven y se relacionan con académicos y estudiantes. Sin embargo, las y los trabajadores no pueden decidir sobre estos espacios, principalmente por el tipo de contrato que poseen.
Matias Vivanco, integrante de la agrupación estudiantil Vencer, plantea que: “La decisión sobre el tipo de universidad que queremos, debieran ser parte de las discusiones entre estudiantes, trabajadores y académicos. Por lo mismo exigimos el paso a planta de todos los trabajadores, no solo para acabar con la inestabilidad laboral que golpea a la mayoría de los trabajadores en la UTA, sino para que junto a la comunidad educativa podamos decidir el proyecto educativo y las perspectivas que tenemos de conjunto.”
Es por esto que desde vencer te invitamos a sumarte a una campaña de estudiantes, trabajadoras y trabajadores, por la defensa del derecho a organizarnos y también ser una fuerza capaz de luchar por todas nuestras demandas buscando la conquista de un sistema democrático de Cogobierno triestamental. |