A las críticas realizadas por víctimas del caso Karadima, como es Cruzat y la molestia de la comunidad local, se le suma la petición de renuncia al obispo por parte de la Congregación de los Sagrados Corazones (CSC) por no ir con la nueva sintonía de “tolerancia cero” que ha intentado instalar la iglesia desde la asunción del papa Francisco.
Pese a que el Vaticano maneja la información del caso Karadima y la implicación de Juan Barros como cómplice de aquellos abusos a menores, el Papa rectifico su decisión. Una nueva señal de impunidad que hace cuestionar aún más la institución. A su vez la Conferencia Episcopal sostiene en primer término “nuestra adhesión, en espíritu de fe y obediencia, al Papa Francisco quien ha nominado a monseñor Barros como obispo de la diócesis de Osorno”.
La CSC sale enérgicamente pidiendo la renuncia de Juan Barros, mientras calla el caso de Gerardo Joannon, cura implicado en caso de adopciones irregulares en la década del 80’. Las sanciones aplicadas por la congregación católica han sido el traslado de residencia a una comunidad en Argentina. La amonestación corresponde con el resultado de la investigación interna de la congregación, donde se establece la participación del cura en la entrega irregular de dos recién nacidos, hijas de María Alicia Haussler y María Carolina Celedón. No se ha hablado de excomulgar
A dos días de las nupcias de Juan Barros como nuevo obispo de Osorno, los hechos desmienten la nueva política clerical de “Tolerancia Cero” |