Ahora se suma la candidatura del senador Ted Cruz, también del Partido Republicano, quién ha adquirido notoriedad pública por su oposición contra de varias iniciativas impulsadas por el gobierno de Obama. En el año 2013 Cruz habló por 22 horas para bloquear la reforma sanitaria del gobierno, una “reforma estrella” para los demócratas. También se opuso a la política migratoria diferenciada y hace dos semanas lideró a los 47 senadores republicanos que enviaron una carta al Ayatola Ali Jameneí reprochando cualquier acuerdo entre Irán y Estados Unidos en relación al programa nuclear sin que el parlamento Norteaméricano lo apruebe, poniendo obstáculos a lo que por ahora es una prioridad para Washington y su política en Medio Oriente. El contenido de la carta fue tachada como una vergüenza por Obama, reprochando un “frente común” para conquistar una “línea dura” de los republicanos en Medio Oriente, situación que se presenta en momento difíciles en la zona tras el fracaso costoso en Irak y Afganistán, y que hoy tiene un nuevo frente con el Estado Islámico.
El momento de medio oriente en la política internacional de los Estados Unidos
Este martes el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales debatió sobre la política internacional de Estados Unidos, dialogo que estuvo copado por la discusión de Israel, Irán y el Estado Islámico.
Esto dice mucho de las prioridades geopolíticas de Estados Unidos, es así que Israel, Irán y el Estado Islámico conforman una triada geopolítica en Medio Oriente, lo que podría ser el legado de Obama a la política exterior norteamericana, cruzada por debilidades que ponen en cuestión la capacidad de dirigir de Norteamérica. Es por esto que las declaraciones del Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu para apoyar al Frente al-Nusra Rama de Al Qaeda en Siria ha crispado las relaciones entre los dos países, los que históricamente han mantenido una gran cercanía en política internacional.
Se cierren o no las negociaciones con Irán, la política en Medio Oriente seguirá siendo el “punto caliente” de la política internacional de Estados Unidos, que de seguro traerá consecuencias en la geopolíticas en la zona y también en la política interna norteamericana, que hoy por hoy entra en línea recta con las presidenciales de 2016. |