ENTREVISTA A TRABAJADORES |
“En la toma del Gustavo Fricke me sindicalicé por primera vez”
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Los trabajadores de la constructora OHL en la faena de remodelación del hospital público Gustavo Fricke en Viña ya casi cumple 2 semanas de huelga. Tomándose la faena, la empresa no cede ni un centímetro. Izquierda Diario Chile se hizo presente en la toma, y escuchó decena de historias. Ésta es la historia de uno de ellas, que tras 13 años de trabajos, hoy en el Fricke se sindicaliza por primera vez y luchando.
A José Godoy le dicen “El Cocacola” desde que entro a la “constru”. Lo apodó así un jefe que tuvo por allá por los años ’80, era porque el jefe no recordó nunca su nombre y no tuvo nada mejor que mirar la lata que se encontraba tomando en ese momento y apodarlo con la marca. No le molesta, de hecho le gusta que sus compañeros lo llamen así con cariño, y se presenta con el apodo. Con 56 años de edad, Godoy, oriundo de Viña del Mar, del sector de Santa Julia, tiene una vasta experiencia de trabajo en la construcción desde la capital hacia el sur. |
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Hoy es parte de la toma de la faena de remodelación del Hospital público Gustavo Fricke en Viña, y está comprometido. Ha vivido diversas huelgas, y a todas ha ido, sin embargo ésta es distinta, en ésta se siente un poco más protegido porque es la primera vez en sus 13 años de “constru” que se sindicaliza. “Ya no más en pelota”, Godoy pasea con nosotros por la faena tomada, nos muestra su querida máquina regladora de hormigón, “Helicóptero” le llaman, y bajo la luz de la luna nos cuenta con una sonrisa su historia.
-Cuéntennos sobre su oficio ¿Hace cuánto trabaja en la construcción?
Trabajo hace 13 años. Mi oficio primero era ser un simple palero, pero siempre con el hormigón. Siempre me gustó, y aprendí a hacerlo con harto cariño y pasión. Y mis hijos, y todo el mundo dicen que soy un bruto, pero es por la misma cosa, porque trabajar con hormigón es lo más pesado que hay en la construcción, y es así, pues yo no aflojo.
-¿Hay más obreros en su familia?
Tengo un puro hijo, es casado. Él está conmigo, me apoya, pero no está [trabajando] en esto. Una vez me lo llevé a Santiago, y me aguantó la pura semana y me dijo “Papá, ¿sabís’ qué?, con permiso suyo, esta hueá no es pa’ mí”, “¿Por qué?” le dije yo, y me respondió que tenía todas las manos llenas de ampollas. Y con los ojos mojados me dijo “Papá, ¿sabís’ qué? Contigo no compito, eres más duro que yo”
-Esta huelga tiene la particularidad que fue el escenario donde se levanta el sindicato, siendo la primera experiencia de estar sindicalizado para muchos, ¿para usted también?
Esta es la primera vez en mi vida que estoy en un sindicato. Acá en la toma del Gustavo Fricke me sindicalicé por primerísima vez. Antes si no te gustaban las cosas te tenías que aguantar no más. Resulta que, pucha, nos poníamos a conversar en un chungo (grupo de personas) y algunos preguntaban “¿Hagamos un sindicato?”, y lo primero que se decía era “Si nos escuchan nos van a echar cagando”. Esa es la verdad de las cosas, nos iban a echar cagando. Por eso pasa que cuando uno anda hablando de esas cuestiones, los jefes llegan, apuntan, “Péscame a ese, ese y ese. Pum, pa’ fuera”, por eso aquí no se ven los sindicatos en el área de la construcción.
-¿Cómo fue levantar el sindicato?
Hace como dos semanas armamos el sindicato. Necesitábamos alrededor de 150 firmas, y nos estaban faltándonos como 12 personas. Vinieron los jefes de obra que viven por allá arriba y dijeron “Ya cabros, nosotros vamos a dar el voto pero ustedes no nos pidan na’”. Y en eso, en todo ese trabajo de reunir las firmas y levantar nuestro primer sindicato pa’ muchos, andaba dándose vueltas el jefe de terreno, andaba de arriba pa’bajo, sapiando aquí. Había un capataz con otro jefe de terreno al frente del lugar de votación diciéndole a todos “Cabros, no vayan a votar”.
-¿Cómo se siente ahora, por primera vez, sindicalizado?
Yo me siento bien. Si ganamos, bienvenido sea, que sea pa’ bueno. Si perdemos, no importa total armamos esto, y a nosotros no nos van a cortar las manos. Acá al lado mío tenís a otro niño, recién lleva 7 años [abraza a otro trabajador a su lado], lleva 7 y este también es su primer sindicato. Lo bonito es esto, que somos todos unidos. Aunque no faltan los chistosos que vienen a firmar, y se van, y luego son los primeros en ir a buscar lo que ganamos si ganamos o en irse si perdemos, eso es lo más malo.
-¿Qué le diría a los demás obreros de la construcción a nivel nacional?
Que tengan una experiencia como la de nosotros, y que no tengan miedo, porque construcción hay en cualquier lado, y a cualquier trabajador que haya a ninguno se le van a cortar las manos. Trabajamos igual, y ahora hay que salir a pelear por más. Yo tengo 56 años y todavía estoy luchando, por mi familia, por mis nietos, por mis compañeros, y me siento feliz de estar aquí, en esta toma. |
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