El movimiento iniciado debido a la urgencia de actuar para frenar el calentamiento global, y que tuvo eco en decenas de ciudades a nivel mundial tuvo, también convocatoria en Ciudad de México.
Cientos de jóvenes marcharon bajo consignas como: “si no hay revolución, habrá extinción” y se dirigieron del Zócalo capitalino al Monumento a la Revolución, donde hicieron un llamado a seguir organizándose en un movimiento más grande que pueda marcar una diferencia en la lucha por el medio ambiente.
Este movimiento surgió después del discurso de Greta Thunberg, una estudiante de origen sueco, a la Cumbre del Clima celebrada en Katowice, Polonia. Greta llamó a los más jóvenes a unir esfuerzos para luchar y presionar a políticos a actuar por La Tierra.
De este llamado surgió la iniciativa de la plataforma “Fridays for future”, que hace un llamado a los estudiantes a hacer huelga cada viernes hasta que se consiga una respuesta de los políticos al problema del cambio climático.
Es una lucha de gran envergadura, justo cuando Donald Trump, dirigente del segundo país más contaminador del mundo se niega a reconocer este problema y participar en las medidas con que los demás países pretenden aminorar un poco el desastre del calentamiento global. Sobra decir que son medidas insuficientes y que no está en los gobernantes la solución definitiva al problema, pues ello equivaldría a confrontar los intereses de las grandes industrias transnacionales. Por ello, tiene sentido hoy más que nunca el slogan que han expresado los asistentes a la marcha:
"Si no hay revolución, habrá extinción"
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