Las cifras oficiales nos muestran que ya es un hecho: a 27 mil estudiantes se les agotó la gratuidad, la beca que Michelle Bachelet ofreció como migaja frente a la mayor demanda que era la de Educación Gratuita y de calidad para todes.
Distintos diputados propusieron extender los años de la beca-gratuidad, que sólo cubre los años formales de la carrera, sin embargo, el gobierno rechazó esta propuesta. Marcela Cubillos, Ministra de Educación, declaró: "pueden aspirar a todo el resto de las ayudas estudiantiles y créditos".
En la misma línea, la investigadora de Acción Educar, Magdalena Vergara, afirma que la gratuidad "no se debe extender" más allá de los años que dura formalmente la carrera y que podría complementarse con créditos.
Mientras que el académico de la Facultad de Educación UC, Andrés Bernasconi, declaró que: "Yo pensaría en algún sistema que mantenga una proporción del beneficio para el primer año de exceso, que podría ser 80%, y el año siguiente 60% y así en un programa de reducción gradual de la gratuidad", señala.
Sin embargo, ninguno de los llamados expertos discute que la demanda por la educación gratuita universal fue de las principales demandas del movimiento estudiantil y, siendo Chile uno de los principales productores de cobre a nivel mundial, pusieron sobre la palestra la renacionalización del cobre para financiar, no sólo la educación, sino que también otros derechos básicos.
Desde Vencer y Pan y Rosas vemos la necesidad de reponer la demanda por educación gratuita universal, financiada por el Estado a través de aportes basales dirigidos directamente a las universidades estatales y que el financiamiento provenga de la nacionalización del cobre, administrado por sus propios trabajadores y trabajadoras. |