En un informe de Cuentas Nacionales, dado a conocer por el Banco Central, se indicó que el endeudamiento en los hogares, sobre el ingreso disponible, se ubicó en un 73,3% el último trimestre del 2018, marcando un alza de 3 puntos respecto al 2017 (DF 18-04-2019).
De acuerdo al informe la cifra se explica, por el aumento de los préstamos a largo plazo con los bancos.
La verdad, es que mientras Piñera bajo “los consejos” del FMI (Fondo Monetario Internacional) recauda votos con la Democracia Cristiana y la vieja Concertación para disminuirles los impuestos a los súper ricos de este país, el Chile del sueldo mínimo sigue haciendo malabares para poder llenar la olla.
Y es que las deudas se disparan en las familias, cuando el acceso a la educación
universitaria, es una beca que se vence y no un derecho para todos.
O como cuando los empresarios hablan de crecimiento, pero la tecnología y las famosas inversiones van acompañadas de despidos y más subcontrato.
Y si eres mujer, joven o inmigrante estas en el segmento preferido de los empresarios para recortar al menos el 30% de tu salario.
Pero para el Presidente y la clase dominante a la que representa, el teletrabajo, la automatización y los recortes a los derechos laborales de la juventud son la fórmula preferida para extender la pobreza y la precarización en la clase trabajadora.
El endeudamiento: un problema estructural
La bancarización de las familias, el Dicom y las deudas son un problema estructural en el Chile neoliberal.
Según la estructura de sueldos precarios, el 50,6% de la clase trabajadora recibe menos de 380 mil pesos (“Los verdaderos sueldos de Chile”, Fundación Sol.)
Esto no es casualidad, es parte de la arquitectura que dejo la dictadura a favor de los empresarios; con sueldos así, no es un misterio que el endeudamiento sea un mecanismo creciente en las familias trabajadoras. Todo un negocio hecho para el gran capital, donde los bancos y las grandes marcas del retail facturan millones de dólares en base al endeudamiento.
Por si no fuera poco, al precario sueldo de los trabajadores les descuentan imposiciones, donde un 14% va hacia las AFP. Las que utilizan nuestro dinero para invertirlo en los mismos bancos, en las mismas empresas del retail, transnacionales, etc.
Y donde la dictadura hice de todos nuestros derechos una industria comercial (la salud, la educación, la vivienda, el agua, el medio ambiente, etc.) el problema del salario y el endeudamiento van de la mano, y es un problema estructural.
Hay que terminar con el Chile de los sueldos de hambre y el saqueo empresarial
Para recomponer la economía, Piñera junto al gran capital preparan ataques sobre el pueblo trabajadores.
Ya vimos como el parlamento acaba de someter a la población a un nuevo pacto de coloniaje, al votar a favor del TPP11, y transformar el país en un mercado para las grandes potencias, profundizar la dependencia económica y entregarle carta abierta a las empresas transnacionales para hacer y deshacer. La estrategia parlamentaria del Frente Amplio fue un enorme 0 a la izquierda. Totalmente impotente, con 21 parlamentarios y cargos directivos en municipios y regiones, solo fueron el furgón de cola de la ex Concertación, que como siempre dividió sus votos, para garantizar la ley al empresario, al mismo tiempo que “juega a la oposición”.
Los empresarios y sus políticos tienen una estrategia criminal sobre el pueblo trabajador. Buscan dinamizar la economía, en base al trabajo precario, al saqueo de todos los recursos naturales, a la eliminación de derechos laborales, a la bancarización de las familias y la privatización de todos nuestros derechos.
Hay que terminar con el saqueo empresarial de las trasnacionales y los grandes grupos económicos, que avanzan sobre los recursos naturales, las empresas estratégicas y los servicios públicos.
Es necesario organizar una fuerza desde los trabajadores, las mujeres y la juventud que se proponga derrotar los ataques del gobierno, la derecha y los empresarios, terminar con la política hecha a la medida de los capitalistas.
Para dejar de sobrevivir de las migajas que los empresarios nos tiran al piso y recuperar nuestras vidas.
Una fuerza que se proponga luchar por frenar los despidos, instalar un salario mínimo equivalente a la canasta básica familiar (450 mil pesos) con escala móvil según la inflación, y recuperar la educación y salud para todo el pueblo trabajador.
Para eso es indispensable nacionalizar todos los recursos naturales, así como las empresas estratégicas bajo gestión de los trabajadores y las comunidades, terminar con la banca privada, y levantar un banco único nacional al servicio de los intereses de todo el pueblo trabajador. |