Decenas de trabajadores de fábricas metalúrgicas, de la alimentación, obreros de la construcción y de plástico se reunieron en una jornada de entretenimiento y dispersión, pero también de intercambio y organización. Organizada por la Agrupación Metalúrgico de Base es la primera de este tipo de experiencias que se realizan en la ciudad.
Cerca del mediodía ya estaban los 14 equipos que disputarían el premio del torneo: un lechón para los campeones y una caja de fernet para los subcampeones. El equipo ganador resultó ser “El Rejunte” que definió el título por penales.
Además de pasar una tarde junto a las familias, “Amistad Obrera” se propuso generar una jornada de solidaridad y compañerismo. Lejos de los torneos que organizan las patronales, donde todos se ponen la “misma camiseta”, pero al día siguiente los supervisores, los delegados vendidos y los buchones juegan para otro equipo, acá contratados, efectivos, terciarizados juegan para un mismo equipo.
La unidad que se mostró a lo largo de toda la jornada sirvió para que trabajadores de diferentes fábricas se conocieran, intercambiaran experiencias y compartieran lo que sucede en cada lugar. Al fin de cuentas la dictadura patronal se siente en todas las fábricas con la misma intensidad, la precarización laboral afecta a todos por igual y la complicidad de la burocracia sindical es la misma. En cada grupo que se armó se expresaba la necesidad de que los trabajadores se den su propio espacio para cambiar esta situación, para continuar y extender la pelea que día a día da la Agrupación Metalúrgicos de Base para organizar a la juventud obrera de Rosario.
Lucas Castillo, despedido ilegalmente de Liliana S.R.L tomó la palabra para contar su lucha por su reinstalación. También apeló a la necesidad de organizarse, desde abajo, eludiendo la vista de la patronal y la burocracia sindical. Además de invitar a la movilización del 24 de marzo y marchar junto al bloque independiente que denuncia que la lucha contra la impunidad de ayer es la misma que contra la impunidad de hoy.
El final de la jornada dejó un balance muy positivo. Se mostró que es posible organizar un espacio de confraternización entre los trabajadores y sus familias, donde aparte de divertirse los jóvenes trabajadores se pueden organizar para hacer oír su voz. |