¿Cómo ve la situación del país después de los actos del día 15/3?
Los actos del día 13 y 15 evidenciaron la presencia de una grave crisis política en el país. Cuando el partido del Orden sale a las calles a disputar la conducción del Estado, es porque el sistema representativo ya no funciona más. Y esto es un síntoma grave de crisis. Muchos partidos salen a la calle sin ningún proyecto concreto y apenas disputan quién comandará el Estado, esto muestra que las fracciones del partido del Orden están entablando una lucha fraticida y apunta hacia una perspectiva de una situación de gran inestabilidad política. Este es el primer punto que considero importante tener claro.
El segundo punto es que los actos del día 15 aunque demuestren una división del partido del Orden, también revelan una fuerte unidad del partido del Orden en torno a la prioridad dada al ajuste como solución a los problemas brasileros.
El partido que marchó el día 13 pidió ajustes junto a la defensa del patrimonio público, la reforma política y la defensa de los derechos humanos y laborales, es la cuadratura del círculo, una impostura. En verdad, el día 13 se planteó que: “respete las reglas del juego”. El día 15, bajo el mote de defensa de la ética y contra la corrupción, en verdad, amenazó al gobierno con el espectro de un golpe institucional, preferencialmente no institucional en caso de que fuera necesario. Por lo tanto, ambos apoyan el ajuste contra los trabajadores. Lo que rebela que a la inestabilidad política en las altas esferas del poder se sumaría la inestabilidad social. Porque ajuste quiere decir ataque, una ofensiva contra el trabajo que ya están en curso y que tiende a profundizarse y plantea el problema de un conflicto social que tiende a agudizarse.
El tercer punto que creo importante, después del día 13 y del día 15, es que el PT puso a la derecha del orden en las calles, lo que en cierto sentido, alienta también a los trabajadores a hacer política en la calle. Entonces, por paradójico que pueda parecer, el PT muestra de algun modo a la derecha con el derecho a salir a las calles, mientras que por un mecanismo contradictorio, las manifestaciones de este sector de derecha muestran a la población una manera de hacer política en el momento actual, influenciándola para salir a las calles. Creo, entonces, que a partir del día 15 la población brasilera está haciendo un aprendizaje, está madurando políticamente. Para defender sus derechos, tiene que salir a la calle. También entenderá que cuando la derecha sale a las calles, está bien protegida por la policía.
En verdad, las manifestaciones del día 13 y del día 15, fueron la mayor aglomeración de corruptos nunca vista en el mundo, en defensa del fin de la corrupción, porque ninguno de estos dos bandos tiene ninguna moral para exigir el fin de la corrupción. Sin embargo, son muy bien recibidos. Pero cuando el pueblo sale a las calles por agua, salud, educación es recibido con represión. En la medida en que la política sale a las calles, es un aprendizaje valiosísimo para la clase obrera, que los mira bajo sus metodos, de manera silenciosa y lenta. Los dos actos fueron actos que cambiaron la dinámica de la política. Y el cambio básico es que la crisis política es de tal magnitud que los problemas no se resuelven más exclusivamente en los palacios y gabinetes, ahora van a tener que mostrar poder efectivo de movilización y esta es otra dinámica en la vida política brasilera.
¿Es posible decir que Brasil se encamina hacia un mayor deterioro económico en medio de la crisis económica internacional?
La situación económica de Brasil es muy difícil. Estamos ahora cosechando las contradicciones del ciclo anterior de expansión. De este modo, estamos cosechando esta situación en un momento en que la crisis económica mundial se mantiene sin perspectivas de solución. La situación europea es gravísima y muy inestable, la economía china, que es la economía que daba algún respiro a la economía mundial, se desacelera a un ritmo superior al que las mismas autoridades chinas imaginaban y la economía americana aunque se encuentra un poco mejor, no está robusta. Digamos, de paso, que la mejora en la economía norteamericana, tiene un efecto negativo en Brasil, ya que al mejorar la situación en EEUU, las autoridades monetarias norteamericanas comenzaran a aumentar las tasas de interés y esto, para Brasil significa un mayor riesgo de fuga cambiaria y la necesidad de aumentar el premio que se da al capital para que ingrese en Brasil, es decir, aumentar las tasas de interés lo que agrava aún más las tendencias recesivas.
La situación es mala por el lado internacional y nacional. Las familias brasileras están endeudadas, el desempleo tiende a disminuir los ingresos y crear problemas de endeudamiento y el ajuste fiscal disminuye la capacidad de gastos del Estado y la incertidumbre en relación al papel de Brasil en la nueva división internacional del trabajo. Se genera una incertidumbre que no permite que la burguesía brasilera invierta, y la tendencia es a realizar acciones especulativas y de corto plazo. Esta situación no permite que Brasil sea la ruta de los IDE (Inversiones Directas Extranjeras) de los grandes conglomerados internacionales y así expanda su capacidad productiva.
¿Qué quiere decir todo esto? Que no habrá crecimiento ni en 2017 ni en un plazo que logremos visualizar. Cuando el ministro dice: “en 2017 nos vamos a recuperar”. Dice esto porque tiene que mostrar alguna zanahoria a la población para que aguante lo que tiene por delante. ¿Y qué tiene por delante? El ajuste, que es aumentar la liberalización económica, disminuir derechos laborales y crear negocios. Estos negocios pueden ser en las áreas de petróleo, privatización de los bancos públicos, privatización del agua, en fin, lo que sea negocio para el capital internacional que, en teoría, va a examinar si es de su interés o no. ¿Cuál es la perspectiva económica? Estamos al inicio de un largo ciclo de crisis económica que será administrada según la lógica del ajuste de la economía brasilera a las exigencias del capital internacional.
¿Ve un gobierno de Dilma Rousseff más débil en los próximos años?
¿Si el gobierno de Dilma estará más debilitado? Bueno, el gobierno de Dilma… ya comenzó débil antes de asumir. El gobierno ya se encontraba en una crisis económica, una crisis política profunda. La crisis viene de varios lados: de un lado, es una crisis dentro del propio gobierno y dentro de la propia base de apoyo del gobierno y dentro del partido de sustentación de Dilma, la base de gobierno. Dilma monta un arco de alianzas que se alimenta en el asalto al patrimonio brasilero, en verdad, en los propidonutos (redes de corrupción/ propina - cuotas). Esto es lo que el caso de Petrobras está dejando en evidencia. ¿Y qué quiere decir? Que Dilma queda absolutamente presa de este esquema en un momento en que el poder judicial y los fiscales están desnudando esta operación. En el fondo ¿qué está diciendo la burguesía? Este sistema, esta cristalización de intereses que está drenando los recursos de Brasil tiene que ser podado. En la práctica, ¿qué es esta crisis, la crisis de corrupción? Se abre esta etapa para decir que estos intereses que están cristalizados en las estatales del Estado brasilero, necesita ser modificado, pasar por una transición.
Y esto afecta al corazón del gobierno. El PT está involucrado hasta la médula. Incluso Dilma no controla sus ministerios, no controla al PT y no controla su base aliada. Por lo tanto, en verdad, no manda sobre nada. Y en momentos de crisis, el papel negociador del líder es vital. Lo que vamos a ver en los próximos años es un gobierno débil, comandado por una persona que no tiene ninguna capacidad de interlocución con los asuntos politicos que representa allí adentro.
Ella es un elemento sin ningún peso, y eso queda claro diariamente. Es desobedecida todos los días por el presidente de la Cámara y del Senado, por el poder Judicial y los medios y por el partido que le da sustentación. Hace unos días el líder del PT en el Senado, se posicionó contra Dilma en el caso de la negociación de la deuda de los municipios y cuando fue cuestionado sobre si estaba contra Dilma, respondió: “bueno, pero Dilma tiene una opinión igual a la de los otros, y yo tengo otra opinión”. Si ella tiene una opinión igual a la de los otros, no es la líder. Creo que la situación del gobierno es de una extrema debilidad. El gobierno va a durar el tiempo que la burguesía tenga interés en que dure. Mientras tanto, la burguesía tiene los ajustes sumandos a la cooptación de los sindicatos y movimientos sociales que aún le resulta conveniente, cuando ya no lo sea, la burguesía libera a los operadores de los partidos de la derecha y del Orden para que pongan en marcha un golpe democrático que realizará sin ceremonias, porque este es un nuevo mecanismo de golpe a la democracia burguesa contemporánea en América Latina.
¿Considera que el gobierno federal logrará hacer pasar las medidas de ajuste contra los trabajadores?
Considero que sí, que la coalición del orden está decidida a hacer pasar los ajustes, desde este punto de vista no veo ningún problema mayor, a no ser pequeños roces que son utilizados para la pequeña política. El “toma y daca” de los diputados. Existe un consenso entre los partidos del orden de que ahora es necesario hacer el ajuste.
La premisa es hacer los ajustes y las cosas volverán a crecer. Los ajustes solo podrían evitarse si hubiera una disposición fuerte de parte de los trabajadores. La oposición fuerte de los trabajadores, la juventud, los estudiantes, los trabajadores, y esto depende de la unidad de los trabajadores, de la acción concreta de los trabajadores. Esto implica que la clase trabajadora logre romper con el PT.
La premisa para esta resistencia, para que tenga fuerza y la amplitud necesaria para enfrentar los ajustes y no solo una negociación corporativa de cómo el ajuste se hará efectivo en cada sector, depende primero de que la clase trabajadora pierda cualquier ilusión en relación a la capacidad del PT de defender sus intereses o hasta incluso atenuar los ataques a sus intereses. Depende de la liquidación del PT y de su desmoralización en la clase obrera. Cuestión que considero está en marcha, pero es necesario ver el ritmo con el que esta situación penetra y se extienda en la clase obrera. Depende, en segundo lugar, de que la clase obrera cree instrumentos políticos concretos para poder transformar la energía de la resistencia, la fuerza de la clase obrera en fuerza política concreta. Y esto, en mi opinión, pasa por lo que llamo la superación del programa democrático popular, mediante la superación del PT.
Creo que la clase obrera no necesita negar al PT, necesita superarlo. ¿Qué se entiende por superar el programa democrático-popular? Es comprender que en el tiempo de los marcos institucionales, la clase trabajadora no logra acumular fuerzas suficientes para defender sus intereses y contraponerse al capital, es decir, de modo bien claro, es terminar con cualquier ilusión en relación a la posibilidad de un capitalismo dócil, un poco más civilizado en Brasil; acabar con la ilusión de que el poder viene con la elección de diputados y senadores, con la ocupación del Estado. El poder viene de la fuerza de los trabajadores en las calles, de la conciencia de los trabajadores y de su capacidad concreta de movilización. La capacidad de la clase trabajadora de resistir a los ajustes depende de su capacidad, en el proceso de lucha de clases, de construir estos instrumentos a partir de las organizaciones y las movilizaciones que ya existen en Brasil.
En síntesis. El primer requisito es que la clase trabajadora pierda todas las ilusiones en el PT. Y el segundo requisito: es la superación del programa democrático-popular y la construcción de nuevos instrumentos. Esto será realizado a través de un proceso histórico de lucha concreto y, en cierto sentido, es lo que está ocurriendo. Lentamente.
¿Cómo evalúa las movilizaciones de resistencia entre los trabajadores y la juventud este año?
Es importante que tengamos la capacidad y competencia para actuar juntos [diferentes tradiciones de izquierda] respetando nuestras diferencias, o seremos golpeados por la ofensiva del capital. Aunque el partido del Orden esté consumido en una pelea entre fracciones, lo que es para ellos un riesgo, siempre se unen contra la clase trabajadora. ¿En qué condiciones el partido del Orden se une? Frente al miedo ante el pueblo, es decir, no vacilará en reprimir a los de abajo. Si los de abajo no son fuertes, están unidos, conscientes, la burguesía va a imponer una nueva ronda de ajustes que será mucho más dolorosa aún y la clase obrera sufrirá duramente este proceso. De eso se trata. |