Más horas de trabajo por un día más de descanso (para reponerse). Horas extras a cambio de vacaciones. Trabajadores que no son reconocidos como tal y estudiantes como nicho de contratos flexibles y baratos. Estas son las propuestas de Piñera para el futuro laboral de miles de jóvenes en Chile.
El segundo gobierno de Sebastián Piñera ha estado marcado por intentos de profundización de políticas pro empresariales que entregan márgenes amplios al empresariado chileno para disponer de contratos más flexibles para diferentes sectores: estudiantes, mujeres, jubilados, etc. Combinado, además, de políticas represivas en contra de la organización estudiantil y de la juventud y de mayores límites para la sindicalización y el derecho a negociación colectiva.
Modernización, Inteligencia Artificial y, ¿sin reducción de la jornada laboral?
Sebastián Piñera y Nicolás Monckeberg, ministro del Trabajo, han defendido la Reforma laboral, presentada el 2 de mayo, aludiendo a la modernización del trabajo a través de una propuesta de reforma al SENCE que promete compatibilizar la automatización y el aumento de la tecnología con el derecho a mejores condiciones de trabajo y mejor calidad de vida y “una mejor compatibilización de ese mundo con otros tan importantes, como el mundo de la familia, la recreación, la cultura, los amigos, etc", como anunció Piñera.
Sin mencionar los miles de despidos que ya se han anunciado en Correos de Chile, por ejemplo, a causa de la automatización y en pos de la productividad, o los 1.700 en Chuquicamata para sustentar su transformación a mina subterránea, Piñera se propone hacernos creer que la “modernización” significa, en alguna medida, más tiempo de ocio, para compartir con la familia, amigos, etc., o para que miles de trabajadoras y trabajadores puedan utilizar ese tiempo para la recreación, la cultura o los estudios. Sin embargo, parece que ese tiempo de ocio es igual a desempleo en el idioma empresarial del presidente.
Además de la reforma al SENCE, la nueva Reforma laboral propone la flexibilización de la jornada de trabajo. A propósito del recién pasado natalicio de Karl Marx, quien hace mucho tiempo argumentó cómo durante la jornada de trabajo, el obrero produce más valor del que necesita para su subsistencia, produciendo un plusvalor que es fundamento de la riqueza del capitalista. Por esto, los empresarios buscarán extender al máximo la jornada laboral para aumentar sus ganancias.
Así, Piñera nos propone jornadas laborales de 12 horas y nos quiere hacer creer que nos regalará un día libre, retrocediendo en años de lucha del movimiento obrero en Chile y el mundo, para exigir la reducción de la jornada laboral. De este modo, la Reforma trae “modernización” en forma de despidos y más días libres en forma jornadas medievales comprimidas en menos días. Estos son los tiempos mejores.
¿Y qué promete a la juventud trabajadora en política laboral?
A través del Estatuto laboral juvenil le propone a la juventud flexibilizar la jornada laboral con contratos baratos que permitan “compatibilizar” estudios y trabajo, mientras permite al empleador no cumplir con los deberes de un contrato digno como cotizaciones de salud y de pensiones, sin derecho a vacaciones pagadas y sin ningún avance para el aumento de la sindicalización de la juventud o su participación en las negociaciones colectivas.
A los miles de jóvenes que trabajan en Apps como Rappi, Uber, Glovo o PedidosYa!, el presidente de los tiempos mejores les ofrece ignorar la relación de laboralidad en el marco de subordinación y dependencia y, así, liberar a sus empleadores de cualquier obligación para con trabajadores y trabajadoras. Contra todo principio de “tiempos mejores” lo que promueve la reforma es la informalidad de relaciones laborales y la precariedad de las condiciones de vida de miles de jóvenes que dividen sus tiempos entre familia, estudios y trabajo.
A todas luces, este proyecto no ofrece nada nuevo a los y las trabajadoras, promueve condiciones laborales paupérrimas, mayor libertad para que los empresarios dispongan de nuestros tiempos de vida sin mencionar ningún aumento del sueldo mínimo, que hoy no alcanza a cubrir ni siquiera la canasta básica familiar que un trabajador produce con una mínima porción de su tiempo de trabajo. Junto al Estatuto laboral juvenil propone condiciones de vida deplorables para la juventud que estudia y trabaja, empujando a gran parte de la población a jornadas extenuantes o a disposición total del tiempo de parte de las empresas y sin garantizar derechos mínimos para las y los jóvenes trabajadores.
Por estas razones, es imprescindible, no solo llamar a los parlamentarios a oponerse a esta Reforma como lo hizo la CUT, sino la organización efectiva en contra de esta medida precarizadora para los y las trabajadoras, que afectará directamente el empleo de miles de jóvenes en Chile que están empujados a los trabajos más precarios. Los y las trabajadoras junto a los y las estudiantes debemos oponernos con organización en lugares de estudio y trabajo, en unidad contra las políticas laborales de Piñera que solo benefician a la clase empresarial que él representa y que nos empuja a vidas de hambre, con llamados efectivos a huelga y paralizaciones para frenar las políticas miserables y medievales de este gobierno.