A tono con la fecha que ya existe a nivel nacional, Salta quiere conmemorar el “Día de la visibilidad Lésbica” y a la Pepa Gaitán, quien fue asesinada de un escopetazo por el padrastro de su novia el 7 de marzo de 2010 en la provincia de Córdoba. Desde esa fecha la Pepa se ha convertido en bandera por los derechos LGBT y contra el odio hacia lesbianas, trans y gays.
El proyecto de Ley que llegó a diputados había sido presentado por el peronista Lucas Godoy, a pedido del Observatorio de la Violencia contra la Mujer, y estipula que el poder ejecutivo realice todos los 7 de marzo de cada año actividades y campañas de difusión para la visibilidad de lesbianas y mujeres bisexuales. También hace mención a la prevención de los crímenes de odio por orientación sexual.
El proyecto obtuvo media sanción con los votos justos. Fueron 32 luego de que algunos diputados se fueran de sus bancas intentando que la sesión se levante por falta de quorum. Ahora deberá tratarse en el senado, cueva llena de dinosaurios donde el peso de la Iglesia y el oscurantismo antiderechos es mayor.
Peronistas, kirchneristas y macristas: todos antiderechos
Este accionar de algunos diputados a contracorriente una vez más de miles de mujeres que en Salta y todo el país pelean por el derecho a decidir quiénes son y qué hacer con su cuerpo, no debería asombrar en una provincia donde hasta fines de 2017 la educación religiosa era obligatoria y que tiene índices brutales de violencia contra las mujeres y la comunidad lgtbiq.
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Entre quienes no quisieron debatir sobre esta problemática se encuentran antiderechos ya conocidos como los celestes Andrés Suriani y Alberto Castillo, quien afirmó incluso que lamentaba que “se siga perdiendo el tiempo sin tratar temas más importantes”. A dupla de diputados asumieron sus bancas siendo parte del PRO referenciado a nivel nacional con Mauricio Macri y hace unas semanas atrás hicieron pública su renuncia a cargos políticos “no así a su afiliación”, apostando a desarrollar su fanatismo religioso aún más.
También se retiraron del recinto otros diputados miembros de bloques que votaron divididos como, por ejemplo, Humberto Vázquez (UCR), Julio Moreno (Salta Somos Todos), Isabel De Vita (Partido de la Victoria), Mario Vilca (PJ) y Matias Posadas (Frente Plural).
Párrafo aparte merece la maniobra del diputado kirchnerista de Orán Iván Mizzau, que es parte de un armado político y cultural con la reconocida activista por los derechos LGBT Pía Ceballos quien es una incansable luchadora contra los ataques a las mujeres trans por parte de la policía de Urtubey, amparada en el reaccionario Código Contravencional.
Iglesia y Estado, asunto separado
Según el Observatorio de la Violencia LGTBIQ de CABA, Salta es la provincia más hostil para los sectores de la diversidad. Y es que es imposible analizar esta escandalosa sesión sin pensar en la injerencia que tiene principalmente la Iglesia católica en nuestros cuerpos y vidas. La estrecha relación que existe entre esta institución oscurantista y medieval y el Estado se palpa en un dato que salió a la luz el año pasado con la denuncia desde la izquierda acerca de que la Iglesia no ha abonado impuestos por sus 212 propiedades, que comprenden 400 hectáreas rurales y 800 mil metros cuadrados urbanos.
Iglesia y Estado vienen haciendo un esfuerzo enorme intentando mostrar a Salta como una provincia católica, celeste, y heredera de los “valores de nuestro pasado”. Pero a estos dinosaurios se le oponen en un solo grito las voces disidentes.
Así se pudo ver en la enorme marea verde y naranja que llenó las calles en junio y agosto de 2018, en el repudio al antiderechos Agustín Laje el mes pasado, o este lunes 6 cuando en plaza Güemes se concentró y marchó en repudio al brutal ataque sufrido por Lucas, un joven trans en la vecina provincia de Tucumán.
Y esa marea, con la bandera de la Pepa al frente, pero también de Lohana Berkins, Higui, es la que va seguir en las calles, este 28 de mayo con una cita de honor cuando se presente por octava vez el proyecto de Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo. En cada lugar de trabajo y estudio peleando por el pan para nosotras pero también por las rosas. |