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5 de abril de 2025 Twitter Faceboock

Trabajadores
Sin una verdadera lucha contra las reformas de Piñera sólo maquillaremos la crisis de la CUT
Corresponsal LID Chile

El Primer Tribunal Electoral de la Región Metropolitana, el pasado 16 de mayo, acogió los requerimientos presentados en contra de las elecciones que tuvo la CUT el 30 de mayo de 2017.

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El viernes 17 se hizo público el fallo del Tribunal Electoral de la Región Metropolitana sobre las elecciones de la CUT del año 2017.

El órgano estatal dictaminó que en un plazo de 30 días deben realizarse nuevas elecciones. El ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, llamó a que se cumpla el fallo. La CUT emitió un comunicado diciendo que se mantiene 2020 como fecha para la realización de nuevas elecciones. Estuvimos conversando con Lester Calderón y Antonio Páez, dirigentes sindicales y militantes del PTR, acerca de esta situación compleja que afronta la central, justo cuando el gobierno se apresta a implementar su reforma laboral.

Desde La Izquierda Diario Chile, conversamos con los dirigentes sindicales y militantes del Partido de Trabajadores Revolucionarios, Lester Calderón, presidente del Sindicato N°1 de la fábrica de explosivos Orica, y Antonio Páez, dirigente del Sindicato Starbucks Coffe.

LID: “Espero que se tomen medidas y cumplan el fallo como corresponde”, de esa manera el ministro Monckeberg invitó a la CUT a respetar lo dictado por el Tribunal Electoral. ¿Qué te parecen estas declaraciones?

Lester: Me parecen de una enorme hipocresía, porque -para qué andamos con cosas- Monckeberg quiere abrirle espacio al "proyecto de modernización laboral" y la CUT ha tomado una postura contraria.

El ministro Monckeberg es un histórico militante de Renovación Nacional, un partido que ha estado siempre contra nuestros derechos como trabajadores. En los últimos días, su partido ha votado a favor de leyes en contra de la gran mayoría de la población como lo son el TPP11 y la reforma tributaria a favor de los empresarios, es el mismo ministro que está a favor del sistema de las AFP y que, en su tiempo, como parlamentario, planteó una campaña del terror hacia los sindicatos en plena discusión de la titularidad sindical, cuando se estaba legislando la reforma laboral en el gobierno de la ex Nueva Mayoría. Ahora es natural que sea uno de los autores del ”proyecto de modernización laboral” que es un ataque a las condiciones de vida de las y los trabajadores, con condiciones de mayor explotación que solo permiten mayores ganancias a los empresarios y que con los pactos de adaptabilidad persiguen debilitar el poder de los sindicatos en Chile.

En consecuencia no nos sorprenden sus declaraciones, que incluso van más allá de las instancias judiciales. Sigue siendo el mismo cara dura de siempre. Lo nuevo es que gracias a este fallo del Tribunal Electoral, la justicia, un poder del Estado empresarial, que claramente tiene intereses políticos, se entromete en la vida de los sindicatos y de la organización de los trabajadores, el mismo tribunal electoral está compuesto por jueces que han estado involucrados en casos de DDHH, o el “supremazo” ligado a los reos de punta Peuco, jugando un rol servil a las reformas del gobierno de Piñera. No les basta con toda la regimentación de los sindicatos que ya está en el Código del Trabajo.

Es por esto que las y los trabajadores debemos enfrentar al gobierno de Piñera que busca debilitar a los sindicatos. Tenemos que convocar a asambleas de base en los lugares de trabajo y la coordinación para preparar un plan de lucha y un paro nacional activo en su rechazo, convocando al movimiento estudiantil y de mujeres, que ponga la fuerza de las masas trabajadoras en las calles y con sus propios métodos permita tirar abajo esta reforma precarizadora del gobierno de Piñera y el ministro Monckeberg.

A este gobierno sólo le interesa fortalecer su política anti-trabajadores y anti-sindicatos. Debemos seguir el ejemplo de Brasil, donde esta misma semana más de 1 millón de personas demostraron, en el primer paro nacional contra Bolsonaro, cómo se pueden frenar los ataques de la derecha.

LID: En este mismo sentido, es claro que hay descontento de sectores importantes de la clase trabajadora por el rol que viene jugando la central frente a los ataques de la derecha y los empresarios ¿Cuál crees que es la salida ante esto?

Antonio: La dictadura nos heredó un modelo sindical donde la intromisión del Estado es evidente, el Código Laboral se ha mantenido durante todos estos años intacto, y reglamenta todos los aspectos de nuestras organizaciones, a su vez, sólo un 20% de trabajadores se encuentran afiliados a sindicatos, la mayoría se encuentra en una organización que no supera en promedio las 20 personas. Es decir, tenemos una enorme cantidad de pequeñas organizaciones atomizadas con un bajo poder de negociación y por ende, de respuesta frente a la avaricia empresarial, cuestión que contrasta con las grandes organizaciones nacionales que existen en sectores como minería, profesores o sector público, que tienen un alto poder de negociación, pero que no lo ejercen, porque a la cabeza de estas organizaciones se encuentra una enorme burocracia sindical que acalla a las minorías y pretende que los trabajadores "no hagamos política", buscando limitarnos a las demandas puramente económicas para que ellos hagan acuerdos con los partidos empresariales.

Lo que ha caracterizado al sindicalismo de la transición, en la dirección de quienes siguen estando a la cabeza de la CUT, la ex Concertación y el Partido Comunista, ha sido su conservadurismo y su estrategia de "diálogo social", de colaboración con los empresarios, donde han renunciado a poner en movimiento la fuerza que tenemos como trabajadores para enfrentar a sus ataques, han optado por negociar con partidos empresariales y la estrategia de alianzas parlamentarias. Ellos son los principales responsables de la crisis de nuestros organismos.

Para nosotros, es una tarea urgente volver a levantar organizaciones que sean democráticas, donde se puedan expresar las diferentes corrientes y programas que existen dentro de la clase trabajadora, pero para lograr esto, debemos sacar a las burocracias que por años han estrangulado y regimentado a los sindicatos. También creo que debemos recuperar la enorme tradición de lucha y combate que caracterizó por años a la clase trabajadora chilena.

Pero además de tradición, también debemos dar cuenta de los nuevos fenómenos que están impactando en la clase obrera.

La enorme fuerza que las mujeres representan hoy en la sociedad es algo increíble. Hasta ahora solo hemos sido testigos de una faceta del movimiento de mujeres. La lucha por la igualdad de derechos y contra la violencia machista es tremendamente importante y ha permitido tomar un poco más de conciencia del rol que ocupan las mujeres en nuestra sociedad, pero lo más importante, es su enorme potencial, si toda esa fuerza se pusiera al servicio de cambiar profundamente las relaciones sociales, políticas y sobre todo económicas, tengo por seguro que quienes se opongan a ese cambio serían barridos por la realidad, y hoy sigue primando el machismo de las burocracias que buscan separar las demandas de nuestras compañeras trabajadoras del conjunto de nuestra clase, al igual como lo hacen con los inmigrantes y la diversidad sexual.

¿Cómo creen que debería ser refundado el movimiento obrero en Chile?

LC: Lo central frente a los últimos acontecimientos en la CUT, es que el movimiento obrero no puede refundarse por la vía de “golpes” desde los tribunales, como pretende hacerlo el Frente Amplio, tenemos que plantearnos sindicatos donde rija una verdadera democracia sindical, con libertad de tendencias y de las minorías, con independencia del Estado y de sus instituciones, que no concilie con los empresarios, que hoy pasa por romper con la tregua con el gobierno y sus reformas anti-trabajadores. La pelea por refundar el movimiento obrero, además pasa por la lucha de transformarlos profundamente, pensar que dirigir hoy los sindicatos sin plantearse cambiarlos, es adaptarse a una organización que solo abarca a una parte minoritaria de los y las trabajadoras en Chile, que en general tiene mejores condiciones que los trabajadores que hoy no tienen sindicatos, o que están regidos por condiciones precarias como contratos a plazo fijo, subcontrato, cuenta-propistas, etc., que son los que quedan en una enorme deriva con la reforma laboral de la derecha. Si nos proponemos refundar el movimiento obrero y sus organizaciones es para que se conviertan en una palanca para la creación de organismos más amplios de lucha, donde tengan un lugar no solo los que están dentro de la CUT, sino los que están afuera o en otras centrales como la CCTT, esos miles que comúnmente quedan afuera de los límites de la organización sindical, como los desocupados.

Hay que terminar con los sindicatos de conciliación de clases que históricamente han estado ligados al Partido Comunista, que por ejemplo hoy nos plantean acuerdos con los gremios empresariales como la ASIMET. Hay que volver a la base de que esta sociedad está divida en clases, y que la clase obrera es internacional, es por eso que la refundación del movimiento obrero pasa por plantar una bandera en contra del sistema capitalista, la explotación y la opresión. Todo esto es fundamental para que los sindicatos se transformen en instrumentos de la lucha de clases, que así nos permita salir de las demandas puntuales y reivindicativas, que si bien son necesarias, pero que debemos dar un paso más y levantar la unidad de las filas obreras, que trascienda a los sindicatos, hoy más que nunca frente a los ataques del gobierno de la derecha la unidad de la clase obrera es central, pero bajo estos principios, no bajo los principios que nos han llevado a un callejón sin salida y a esta actual crisis de la CUT como lo son las direcciones actuales de la central.

AP: Siguiendo lo que dice Lester, hoy las organizaciones están al debe en tomar las luchas de las mujeres trabajadoras, en rechazar la enorme criminalización a la juventud, que se ha visto estos días en el Instituto Nacional.

En el sindicato de Starbucks estamos ensayando este punto exigiendo a la empresa que, así como hoy se hace cargo del pago de la sala cuna, porque la obliga la ley, este beneficio debe ser extensivo para los padres, sean estos biológicos o no. Avanzar en la igualdad de género y cuestionar el machismo imperante incluso en la ley, es una obligación para sindicatos como el nuestro donde la mayoría de quienes trabajan en Starbucks son mujeres. En este mismo sentido, nuestras compañeras de la agrupación de mujeres Pan y Rosas han mostrado en la práctica la unidad entre nuestras demandas, por ejemplo, en Antofagasta con la lucha por la reincorporación de los trabajadores de FCAB, donde los pañuelos verdes se unieron a las chaquetas naranjas. En este sentido, es importantísimo hacer conciente que el patriarcado y el capitalismo van de la mano, y que si bien, vamos por conquistar todo derecho como el derecho al aborto, tenemos una pelea que es contra este sistema de explotación y opresión y unir nuestras luchas.

 
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