Esta mañana ha tenido lugar en los juzgados de Plaza de Castilla el juicio contra los 7 activistas madrileños que participaron en la organización y coordinación de la manifestación por el derecho a decidir en Madrid el pasado 16 de marzo. Los activistas habían sido denunciados por la organización neonazi Hogar Social Madrid-Ramiro Ledesma y se enfrentaban a un delito de amenazas. Ningún denunciante del Hogar Social se personó finalmente en el juzgado.
Quienes sí estuvieron presentes fueron decenas de activistas que se concentraron esa mañana a las puertas de los juzgados para mostrar su solidaridad con los encausados.
Durante el juicio fueron informados de que la acusación se elevaba a “delito de odio”, lo que significaba trasladar el proceso a un juzgado de lo Penal. Una decisión que se produce tras la circular enviada ayer mismo por la Fiscalía Superior del Estado sobre cómo interpretar los delitos de odio, en la que se considera como tal odiar a los nazis.
Sin embargo, más adelante esa misma mañana, la jueza les ha ofrecido la absolución basándose en la incomparecencia de los denunciantes del Hogar Social Madrid.
“Nos encontramos con que ha habido un giro inesperado de guion que yo creo que no es casual, sino que es fruto de la respuesta política, del gran apoyo que hemos recibido”, explicaba Elena, portavoz de los encausados. No obstante, la fiscalía se ha opuesto a la absolución y ya ha anunciado su intención de actuar de oficio y recurrir la sentencia.
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