Este miércoles los parlamentarios del gremialismo, María José Hoffmann, Álvaro Carter, Osvaldo Urrutia, Cristhian Moreira y Juan Fuenzalida, presentaron el proyecto “Paz para nuestras poblaciones”, que contempla la intromisión de las Fuerzas Armadas en las poblaciones para combatir el narcotráfico y mayor poder de fuego para las policías que tendrían potestad de utilizar subametralladoras UZI, esto, en continuidad con una línea de ascenso de las políticas represivas del gobierno contra la juventud y sectores empobrecidos.
Los resultados de la última encuesta CADEM sitúa al gobierno de Piñera con un 54% de desaprobación por parte de la población, esto se suma a la dificultad que ha tenido el gobierno para pasar las reformas estructurales como la previsional, que recién se aprobó la idea de legislar en la cámara -con los votos de la Democracia Cristiana y Partido radical- luego del rechazo en la comisión del trabajo, o la laboral que aún no entra en tramitación y que ha significado un talón de aquiles al no contar con el apoyo de una mayoría parlamentaria ni tiene satisfechos a los sectores de la burguesía - CPC, SOFOFA- por considerarla insuficiente.
Giro a una agenda represiva
En este marco de debilidad del gobierno es que su agenda viene buscando fortalecer los rasgos más represivos contra quienes en su primer periodo fueron su opositor en las calles, el movimiento estudiantil y quienes apoyaron con combatividad en las poblaciones las demandas que entonces se levantaban.
Con el apoyo de sectores del Frente Amplio se da luz verde en la comisión de educación de la cámara baja a la idea de legislar el proyecto de Ley Aula Segura, la cual fue aprobada, asestando así el primer golpe fuerte al movimiento estudiantil, con centro en secundarios -que expresaron al sector de mayor combatividad y fenómenos de autoorganización en las movilizaciones del 2006, 2008 y que fueron la chispa para el 2011- judicializando las escuelas y fortaleciendo el autoritarismo de las direcciones escolares. En este mismo sentido es que Alessandri, en Santiago, propone la revisión de mochilas en la entrada de los establecimientos.
La criminalización a la pobreza, con el actual proyecto de la UDI, no dista de esta lógica, que bajo la excusa de la guerra contra el narcotráfico se busca la intromisión, con rasgos de militarización en las poblaciones, con fin de contener posibles focos de resistencia y combate.
Recordemos las jornadas de protesta el 2011, el ímpetu de combatividad en las poblaciones, con pasacalles, cacerolazos y barricadas, es en ese contexto que carabineros asesina a Manuel Gutiérrez, que como muchos jóvenes salió a las calles a exigir educación gratuita, lo que desató las marchas de mayor masividad post-dictadura y un amplio apoyo ciudadano a favor de la consigna que Manuel hizo suya y en contra de la represión.
Nixon y “la guerra contra el narcotráfico”
La guerra contra las drogas no es algo nuevo, fue parte de uno de los slogan en la campaña por la presidencia de los EE.UU de Nixon en el 68, que con motivo de sustentar el negocio carcelario, contener las protestas de la negritud que fueron al alza luego del asesinato de Martín Luther King y acabar con los opositores a la guerra de Vietnam, que en su mayoría pertenecían a movimientos “por la paz”, se levanta una campaña mediática para asociar a los negros con el consumo de cocaína y a los “hippies” con la marihuana, en paralelo con la criminalización de ambas sustancias, lo que permitía arrestar con facilidad a quienes eran los dirigentes de estos movimientos, redar sus casas y disgregar sus reuniones, tal como expone Dan Baum, según una conversación que sostuvo con John Ehrlichman, el asesor político de Nixon en esos años y que publica en un artículo de Harper s Magazine.
Con esta vieja fórmula de manipulación ideológica, vendiendo una falsa ilusión de mayor seguridad, es que la derecha busca acabar, por medio de la persecución, criminalización y represión, con todo actor que pueda significar un dolor de cabeza para pasar reformas que vienen a precarizar aún más las condiciones de vida de millones de trabajadores y que pretenden arrojar a todos a una vejez más empobrecida, en pos de acrecentar y salvaguardar las ganancias de quienes nos explotan día a día. |