Los barcos, uno propiedad de un armador noruego y otro japonés, fueron impactados y se vieron explosiones mientras salían del estrecho de Ormuz a unos 48 kilometros de la costa iraní.
A primera hora del día, el comando de la V Flota de Estados Unidos, con base en Baréin, confirmaba que prestaba "asistencia" a los dos buques "atacados", tras recibir dos llamadas de socorro.
Las autoridades japonesas no precisaron quién puede estar detrás de este ataque ni se ha confirmado que haya víctimas.
Pero desde Estados Unidos rápidamente acusaron a Irán. El secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo, acusó al gobierno iraní de estar detrás de los ataques, basándose en supuestos "informes de inteligencia, las armas empleadas, el nivel de conocimiento necesario para ejecutar la operación, los ataques similares contra buques perpetrados por Irán recientemente y el hecho de que ningún grupo rebelde de la zona tiene los recursos para actuar con tal nivel de sofisticación".
Pompeo dijo que en su momento Teherán amenazó con bloquear el estrecho de Ormuz en respuesta a las amenazas de Washington de endurecer el embargo contra el petróleo procedente de Irán. El secretario de Estado afirmó que, según él, con estos ataques Irán pretende "cumplir esta promesa".
Por su parte el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, calificó los dos incidentes de "sospechosos". "Los ataques denunciados contra los petroleros relacionados con Japón ocurrieron mientras el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se reunía con el ayatolá Ali Jameneí", líder supremo iraní, "para mantener conversaciones extensas y amistosas", escribió Zarif en su cuenta oficial de Twitter.
Zarif apunta a que varios países acusaron sin pruebas claras a Irán de un incidente similar ocurrido el mes pasado, por eso agregó que el término sospechoso se queda corto para "describir lo que ocurrió esta mañana" en el mar de Omán.
El ministro de Energía de Arabia Saudí, Jaled al Faleh, ha calificado de "ataque terrorista" el incidente, que tiene lugar después de "un ataque similar ocurrido el mes pasado contra buques saudíes cerca de las costas de Emiratos Árabes Unidos".
Hace exactamente un mes, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, un aliado clave de Estados Unidos en la región, denunciaron el sabotaje de cuatro buques en el golfo Pérsico, señalando de manera más o menos explícita que Irán podía estar detrás de ello.
El gobierno de Donald Trump aprovecho la ocasión para desplazar hasta la zona el buque de asalto anfibio "USS Arlington" y el portaaviones "USS Abraham Lincoln", aumentando la tensión luego de que el Gobierno iraní tomara la acción como una agresión.
La intensión de Estados Unidos es imponer un límite a la influencia regional de Irán. Más concretamente, las sanciones contra Irán tienen por objeto socavar la capacidad de proyección de Teherán privando al régimen de sus recursos económicos.
Estados Unidos busca explotar también el descontento de sectores de la población que sufre los efectos de una alta inflación, una economía lenta y los aspectos más autoritarios del régimen. Las contradicciones internas en Irán aumentan y amenazan con desestabilizar una región altamente inflamable.
La posibilidad de una escalada militar, por ahora, parece lejana. La administración Trump se inclina por la imposición de sanciones y presionar a posibles aliados de Teherán, pero sin una estrategia clara en una región explosiva con una multiplicidad de actores y con conflictos potenciales o actuales, como la guerra y el criminal bloqueo saudí contra Yemen. |