Durante los últimos años los precios de los alquileres en las grandes ciudades han protagonizado un aumento que hace realmente difícil la vida. En ciudades como Barcelona el alquiler promedio -930 euros el año pasado- se encuentra incluso por encima de los 900 euros al mes que fija el SMI. Una situación que encuentra en los y las jóvenes sometidos a la precariedad laboral y los cada vez más elevados costes de los estudios universitarios uno de los sectores más afectados.
Y lejos de ser una excepción, los precios de las residencias universitarias siguen la tónica general.
En los Colegios Mayores de Penyafort-Montserrat y Ramon Llull el precio global del curso 2019-2020 asciende a 8.860 euros, mientras que el centro Sant Jordi, de la misma categoría, supone un coste mensual de 911, 66 euros + 10% de IVA.
En el caso de Àgora BCN, Colegio Mayor adscrito a la UB, una habitación compartida estándar, media pensión, wifi, desayuno, agua y luz sigue costando más de 800 euros al mes, sin contar los 1.000 de fianza.
En la misma línea, la Residencia Universitaria Barcelona Diagonal de la compañía RESA, fija el precio de una habitación individual con baño, limpieza, wifi, antena de TV, acceso a zonas comunes, agua y media pensión en 1.156 euros mensuales por persona.
La Universidad de Barcelona contribuye al problema con una nueva residencia de lujo
En la nueva residencia Aleu de la Universitat de Barcelona, situada en plena zona alta junto a la Diagonal, el coste de una de sus habitaciones individuales y la pensión se sitúa entre los 1.100 y 2.000 euros al mes.
El terreno en el que se ubica la instalación fue otorgado como concesión a la empresa Nexo para la construcción y explotación de una residencia universitaria a través de un concurso público que la propia UB organizó.
La empresa deberá pagar un total de 9,3 millones de euros y un 1,1% de los ingresos a la UB a cambio de su explotación durante los próximos 50 años, tras los cuales pasará a ser gestionada por la universidad.
“Quizás no se llene este primer año porque las familias ya están reservando, pero no me cabe duda que va a tener una gran demanda en próximos cursos”, señalaba Mercè Puig, vicerrectora de estudiantes de la UB. Por supuesto el que no haya cubierto el total de ocupación no tiene nada que ver los precios exorbitados, el alto coste de la matrícula universitaria, el transporte…
Existen múltiples maneras de poner filtros de clase para la entrada a la universidad y uno de ellos es el coste de las residencias universitarias. No solo se trata de poder pagar un alojamiento, sino de la cercanía de este respecto a la universidad, ya que resulta una gran ventaja a la hora de ahorrar tiempo, algo altamente deseado por tantos de aquellos que estudian y trabajan al mismo tiempo.
Para todos aquellos que pudieran tratar de recurrir a la famosa cita de “es el mercado, amigo” para justificar estos precios abusivos, cabe destacar que pese a que la empresa es quien propone el importe a pagar por los estudiantes, es el Consejo de Gobierno de la UB quien debe ratificarlos finalmente.
¿Quién gestiona las residencias universitarias?
Los Colegios Mayores adscritos a la UB ofrecen los mismos servicios, pero son de titularidad privada. Entre ellos, encontramos el anteriormente mencionado Àgora BCN además de otros como el Bonaigua, Lestonnac, Mater Salvatoris, Monterols o el Pedralbes, que además segregan por género.
En lo referido a Lestonnac, se trata de un centro de la comunidad religiosa de la Compañía de María y defiende un proyecto educativo evangelizador. En sintonía con este carácter religioso, el Colegio Mayor Mater Salvatoris pertenece a la Compañía del Salvador. A su vez, la residencia situada en Pedralbes cuenta con una Capellanía que “ofrece medios de formación cristiana y atención espiritual personal a quienes lo desean libremente.”
Por otro lado, la compañía RESA cuenta con la red más importante y extensa del Estado de residencias universitarias, con más de 8.000 plazas de alojamiento. Entre sus convenios de colaboración podemos destacar el establecido con la Fundación Universidad-Empresa (FUE), cuyo objetivo fundacional se concretaba en el acercamiento de la universidad al mundo de la empresa.
Entre los vocales de representación de la FUE con sede en Madrid se hallan figuras como Juan Romo, Rector de la Universidad Carlos III de Madrid; Javier Ramos López, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos; Rafael Garesse, Rector de la Universidad Autónoma de Madrid o Ricardo Mairal Usón, Rector de la UNED. Al mismo tiempo, dentro de los vocales en representación del sector empresarial, aparecen nombres como Pedro J. Méndez Vega, Director Global Gestión del Talento en BBVA o el de Eugenio Soria Gutierrez, Director de Recursos Humanos de Siemens España.
¡Todavía hay más! El secretario de la FUE es nada más ni nada menos que Alejandro Halffter, exviceconsejero de Esperanza Aguirre como presidenta de la Comunidad de Madrid. Sepides Gestión, una empresa pública filial de la Sociedad Estatal de Participantes Industriales (SEPI) de la cual era presidente hasta su nombramiento como nuevo secretario general de la Cámara de Comercio de Madrid en 2018, fue cuestionada por el Tribunal de Cuentas durante este año a propósito de su competencia dentro del mercado del alquiler.
La Santísima Trinidad: Empresa, Estado e Iglesia
Las universidades firman convenios con residencias de estudiantes que a su vez mantienen relaciones de colaboración con fundaciones que pretenden acercar las empresas a la universidad; la mayor parte de los Colegios Mayores adscritos a la UB están regidos por ordenes religiosas que segregan por género… ¿Puede haber algo más claro para reflejar que la universidad es un reflejo de la sociedad de clases en la que vivimos?
Para romper esta reaccionaria trinidad, la pelea pasa por luchar por residencias universitarias públicas, con becas suficientes de movilidad y manutención para aquellos estudiantes que deben desplazarse para estudiar y gestionadas diractamente por la plantilla y los estudiantes.
La forma de conseguir estas reivindicaciones no será otra que mediante la movilización de todos los estudiantes de grado, máster o doctorandos, junto a los trabajadores de la universidad y los sectores subcontratados, que soportan muchas peores condiciones laborales gracias a este modelo de gestión privada en favor de las empresas de servicios. |