La empresa y el gobierno se comprometieron a que el día de mañana llegaría el agua a la ciudad, pero este ya es un anunció que tiene poca credibilidad ya que se han dado diversas fechas y anuncios y que no se han cumplido, entre estos los anuncios del propio presidente Sebastián Piñera.
Esta situación de emergencia, donde el pueblo de Osorno ha salido masivamente a protestar con miles de personas en las calles, tiene responsable, partiendo por un modelo de privatizaciones donde destacan el gobierno de Eduardo Frei y el primer gobierno de Piñera.
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Las críticas a la empresa Essal han sonado con fuerza, inclusive se ha planteado la idea de quitarle la concesión, dada la magnitud de la crisis, pero esta se encuentra bien conectada y muestra los profundos lazos entre los empresarios y la ex concertación así como con la derecha.
Ya que nada menos que el director de Essal es Guillermo Pickering militante Demócrata Cristiano y ex subsecretario del Gobierno de Frei, quien además es director de Aguas Andinas. Por otra parte en Aguas Andinas la derecha tiene a Herman Chadwick Piñera, primo del presidente Piñera, que es parte de dicho directorio. Y por último no se puede dejar de lado de que Aguas Andina fue parte del financiamiento ilegal a la campaña de Piñera (Fuente: Radio Biobio).
¿Basta con quitarle la concesión a Essal?
Sin duda quitarle la concesión sería una cuestión mínima, el problema de fondo es quien se debiese hacer cargo del sistema sanitario, ¿deben seguir siendo los empresarios?, es fundamental el paso al estado de este vital servicio, para asegurar todos los recursos necesarios para restablecer totalmente el agua, pero también para financiar un plan de obras públicas que asegure que no se vuelvan a desatar este tipo de crisis.
¿Es el gobierno de Piñera quien debe administrar esto?
Sin duda no son los más aptos, es necesario que los propios trabajadores de la sanitaria en coordinación con los usuarios, controlen el sistema sanitario, de forma democrática, terminando con los cobros abusivos, donde Chile tiene el sistema sanitario más caro de Latinoamérica.
Para avanzar en este sentido es necesario impulsar marchas y acciones en solidaridad con el pueblo de Osorno como han hecho los profesores en su campaña de entrega de agua. Las centrales sindicales como la CUT deben pasar de las palabras de apoyo a la acción. |