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5 de abril de 2025 Twitter Faceboock

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¿Quién gana con las internas del PRI?
Mario Caballero

En medio de chapucerías propias de la especie priísta, de una escasa votación, de ausencia de representantes de casilla (¡), de votos de muertos y de “rasuramiento” de su propio padrón, el PRI realizó la elección de su nuevo Comité Ejecutivo Nacional. A diferencia de otra época, esta elección interesó a pocos.

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Con el triunfo del favorito de la élite priísta (Alejandro Moreno Cárdenas) sobre Ivonne Ortega para encabezar el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI en una jornada desangelada y marcada por el gran ausentismo de sus propios votantes, el tricolor se dispone a sobrevivir en el marco de la nueva configuración del sistema de partidos. Sin embargo, lo hace en medio de mucho cuestionamiento interno y de una debilidad que no ha tenido ningún otro CEN en la historia de este partido.

La evidente división de este partido, donde los feudos tratan de mantener su fuerza para imponerse unos sobre otros en plena de etapa de decadencia, las corrientes internas tenderán más a la confrontación, sobre todo cuando no existe más el árbitro presidencial que definía el curso de las confrontaciones internas, y formalizaba, los pactos políticos necesarios para mantener la precaria unidad.

Por ello, esta elección fue más para ver quién administra (económica y políticamente) lo que queda del partido que fue considerado por algunos, un partido de estado, comparándolo –incorrectamente- con el Partido Comunista de la URSS estalinizado.

Siempre, la elección del CEN -de su presidente (a) y su secretario (a) general-, ha sido organizada por el círculo de poder íntimamente ligado al presidente priísta del país en turno. En base a ello se nombran los funcionarios que, debido a su lealtad a la dirección obtenían puestos que les permitían enriquecerse y adquirir poder político.

Era toda una maquinaria electoral que funcionaba a la perfección (con el fraude siempre como recurso a la mano) para resolver la elección interna, donde generalmente todo terminaba en una “candidatura de unidad”, es decir una candidatura única que significaba disciplina miento total. De lo contrario, se quedaba fuera del presupuesto nacional, y donde, los premios de consolación a los que renunciaban a su derecho de disputar la dirección, eran de considerable magnitud.

Pero la jornada electoral de ayer domingo expresó el poco entusiasmó de esa base priísta que vio cómo la élite partidaria -sobre todo los presidentes del país y gobernadores- no sólo nunca estuvieron cerca de estas masas, sino que se valieron de ellas para sus propios beneficios personales.

La abstención de ayer fue muy significativa, es decir, mostró a una base partidaria -la de a pie, la que se encargaba de trabajo territorial- desmoralizada y decepcionada de su dirigencia. El colmo fue que “Alito”, el candidato impulsado por la nomenclatura, representada hoy Claudia Ruiz Massieu Salinas (sobrina de capo priísta Carlos Salinas de Gortari), utilizó contra sus oponentes las mismas marrullerías que el PRI ha usado siempre contra otros partidos.

Sin embargo, tampoco la derrotada Ivonne Ortega luchó por un proyecto que confrontara totalmente a su colega priísta, pues de lo contrario, siendo consecuente, hubiera renunciado al partido al que le ha augurado su fin bajo la dirección que expresa el continuismo.

Pero todos los grupos “opositores” que levantaron la voz en anteriores asambleas nacionales del PRI, prefirieron tragar sapos que perder el carnet de identidad de tricolor. En la lógica priísta, es mejor aguantar y esperar mejores oportunidades, que caer en el “divisionismo” y “falta de lealtad partidaria”.

Además, tampoco Ortega puede lograr una recomposición del partido, de forma que posicione al PRI hacia las elecciones intermedias de 2020 y 2021, y para las presidenciales del 2024.

Ninguna nueva dirección fortalecería al PRI

Si bien el proyecto de Alejandro Moreno está subordinado a los planes de continuidad de la élite partidista, tampoco la propuesta de Ivonne Ortega supone independencia y democracia.

Ni la nueva dirección del PRI, ni las corrientes internas puede revertir una acelerada dinámica de crisis que se inició con la ruptura de la Corriente Democrática en 1988, que se profundizó en 1997 cuando el PRI perdió la capital del país, y posteriormente la presidencia en el 2000.

En ese entonces, en la fuerza de gobernadores recayó la recomposición relativa del PRI para recuperar la presidencia dos años después. Pero hoy sólo conservan doce gobernadores y las encuestas apuntan a que pierda más en las elecciones venideras.

¿A dónde va el PRI, en medio de este cambio sustancial en la relación de fuerzas que mantuvo por durante décadas? Ni siquiera conserva a los aliados que le ayudaron a ganar elecciones en los últimos tiempos; por ejemplo, el Partido Verde lo abandonó en las últimas elecciones por una mejor opción más segura: el Morena.

Con un partido con fuertes tendencias centrífugas, con un desprestigio popular que no logran borrar si no todo lo contrario (como las investigaciones contra Emilio Lozoya y Rosario Robles que salpican al ex presidente Peña Nieto); con la casi total extinción de la planilla jurásica que lo dirigió durante décadas, y con la pérdida total del control del Congreso de la Unión y de 20 congresos locales, el futuro del PRI es hacer un partido con tendencias a la fragmentación y a pactos con el gobierno u otras fuerzas políticas para subsistir.

La refundación del PRI es demagogia pura en boca de quienes la proponen. Refundarlo implicaría -en los marcos del capitalismo mexicano- regresar al Estado de Bienestar y revertir la privatización de las empresas estatales cuando menos (incluso para muchos, hoy estas medidas podrían parecer hasta nacionalistas).

Pero en plena decadencia capitalista y del gran giro a derecha del PRI, ninguna corriente interna -menos su dirección recién elegida- estarían por una refundación así.

Por eso desde Izquierda Diario opinamos que ningún sector de la población trabajadora gana nada con la nueva dirección del partido que encabezó el Pacto por México.

 
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