Boris Johnson, hizo efectivo el cierre del Parlamento británico como nunca ha pasado hasta ahora, provocando una crisis institucional. El primer ministro ha logrado un cierre amplio, de casi un mes, entre el 10 de septiembre y el 14 de octubre. Un período mucho más amplio del habitual, pero que, además, se da en un momento sumamente delicado: el del Brexit duro que se propone Johnson, y que deja al Parlamento con tan solo 17 días antes de la fecha estipulada para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, a fin de octubre.
Sectores de la oposición y del mismo partido de Boris Johnson, los Tories, se han opuesto a tan drástica medida. Para ello, se han abierto al menos tres causas judiciales pidiendo que se anule inmediatamente el cierre. Una en Escocia, que obtuvo como respuesta rápida la negativa del juez a anularlo, pero con fecha para el 6 de septiembre para tratar el tema a fondo. Y, otras dos que están siguiendo su curso en Londres y Belfast.
Tan fuerte es la crisis política británica que el otrora líder del Partido Conservador y ex Primer ministro, John Major se opuso de manera terminante. También se ha encontrado la oposición de otra lider conservadora escocesa, Ruth Davidson. Los exministros David Gauke y David Liddington se han sumado al coro de voces que considera aberrante la decisión de Johnson.
No obstante la oposición encontrada en el mismo partido del conservador premier británico, lo que más preocupa es la oposición en las calles. Mientras la prensa esperaba que la “batalla” del Brexit se libre en los últimos minutos en los despachos, ya empiezan a haber movilizaciones en las calles. Los sectores de base del ala izquierda del laborismo están convocando una gran movilización para el próximo martes en Londres.
Esta tormenta político-institucional desatada por Johnson y sus partidarios demuestra lo profundo de la crisis económica que está afrontando el Reino Unido (y la Unión Europea). Es otro aspecto más que atraviesa la situación actual de la economía internacional y la geopolítica, como lo mostró la frágil unidad imperialista en la reciente reunión del G7, ante los temores por la guerra comercial entre China y EE. UU. y las crecientes tendencias a una recesión mundial.
Falta mucho para el 31 de octubre y eso promete que la crisis institucional se puede hacer más patente, puesto que con el Brexit, Irlanda quedará dividida en dos nuevamente. Y, hay que ver cómo repercutirá en Escocia o Gales. Aún no se sabe hasta donde puede llegar la tormenta desatada. Ya está azotando Londres, pero puede llegar rápido a otras capitales continentales y extenderse por la Unión Europea. |