Cien personas se manifestaron ayer en Rancagua para conmemorar el 11 de septiembre, fecha en la cual las “gloriosas” Fuerzas Armadas junto con carabineros arrestaron arbitrariamente, torturaron y mataron a miles de trabajadores/as, pobladores, campesinos, niños, mujeres -inclusive embarazadas- y cientos aún siguen desaparecidos. Este año nuevamente los asistentes marcharon desde la intersección de Av. Victoria con Alameda, custodiados por carabineros ¿irónico no?
A 46 años de la dictadura cívico militar desde Pan y Rosas y Vencer nos hacemos presentes para decir en las calles fuerte y claro que queremos verdad, justicia y castigo para los asesinos y encubridores. Nos hacemos presentes también por la disolución de las fuerzas armadas, que históricamente han servido a los intereses de los empresarios, de las grandes financieras, y que hoy siguen siendo un instrumento del Estado, en el cual los gobiernos de turno hacen uso de aquella fuerza reprimiendo cada protesta por nuestros derechos, reprimiendo al pueblo nación mapuche con la región de la Araucanía completamente militarizada, reprimiendo a los estudiantes del Instituto Nacional, lanzando lacrimógenas por los pasillos del liceo y entrando a las salas de clases, tal como en dictadura.
El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 significó la muerte de toda una generación de militantes de izquierda, fue un verdadero genocidio contra la clase obrera. El 11 S acabo también con la organización que atemorizaba más profundamente a la derecha y los empresarios: los Cordones Industriales, que dieron muestra de la organización propia de la clase trabajadora, fue sin duda la expresión de un sector más radicalizado que vió que a través de la organización y solidaridad de clase trabajadora podían levantar una alternativa independiente. Un sector muy consciente del peligro de la estrategia de colaboración de clases y la vía democrática al socialismo como proponía el gobierno de la Unidad Popular con Salvador Allende a la cabeza.
Si bien el golpe de Estado fue consecuencia de varios factores, como el intervencionismo económico y político del imperialismo de EE.UU. trabajando en conjunto con las fuerzas armadas y la derecha chilena, cae también gran parte de la responsabilidad sobre el gobierno de la Unidad Popular que confió ciegamente en que se podía llegar a un cambio social a través de reformas y dentro de los márgenes del régimen democrático burgués, negando a las y los trabajadores tomar el poder en sus manos.
El ambiente se carga de discusiones sobre la revolución y el carácter del gobierno de la Unidad Popular. El 24 de Julio de 1973 Allende llama a un Acuerdo Nacional planteando que “el diálogo es necesario para evitar la guerra civil”. Un momento de análisis también recorre a los Cordones Industriales, la falta de un partido revolucionario se hace sentir más fuerte que nunca y por tanto, la derrota a la lucha de la clase obrera comenzaba a olerse en el aire.
La “unidad de la oposición” a la que llaman hoy en día los partidos políticos opositores al gobierno de Piñera, entre ellos el PC, el PS, inclusive el FA, apunta nada y nada menos que a una alianza programática para las elecciones que se aproximan en el 2020. ¿Pero son estos partidos políticos los aliados a la una juventud que quiere barrer con este sistema de explotación y opresión? Para nada, si los primeros 20 años de la ex concertación en el poder tan solo se dedicaron a custodiar y profundizar la herencia de Pinochet. Eran tiempos para desmantelar todo lo impuesto en dictadura, como el derecho al aborto -aunque fuese terapéutico lo despenalizado- pero nada, 20 años de impunidad marcaron la transición pactada de la ex concertación con los militares.
Quienes estamos dispuestos/as a remover por completo con esa sociedad capitalista desde sus raíces, no podemos volver a repetir la historia que nos quieren hacer olvidar, nuestros aliados y aliadas deben ser las y los trabajadores, los pobladores, los estudiantes, el potente movimiento de mujeres que resurgió después de ser interrumpido por la dictadura cívico militar. El frente Amplio que rápidamente se incluyo al régimen y pide más carabineros en las poblaciones más pobres de Santiago, no nos ofrece nada nuevo, un neo reformismo que sabemos el pueblo puede pagar con sangre si caemos en la ilusión de cambiar este régimen en el Estado y mediante reformas.
"La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa"
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