Con lágrimas a punto de convertirse en llanto desconsolado, nos enteramos que nuestra querida compañera auxiliar nuevamente encontró su couli con cero pesos para cobrar, situación que viene tolerando desde hace meses.
Un ejemplo de solidaridad entre trabajadores
Entre bronca e impotencia, compañeros de la escuela resolvimos realizar una colecta para solidarizarnos con ella. Sabiendo que no es la solución pero con un sentimiento de clase profundo.
El grito silencioso "otra vez no me pagaron" parece hacerse eco en todas las escuelas, porque cada vez somos más los que financiamos la campaña de nuestro gobernador. Cada vez somos más los que estamos viviendo con la incertidumbre, conviviendo con la humillación.
Pero, a pesar de ello, sabemos que nos une mucho más que una escuela o un distrito. Nos une el ser trabajadores que luchan por la escuela pública que el Estado intenta destruir de todas las formas imaginables.
Y si la burocracia sindical hace oídos sordos a este grito, podemos y debemos organizarnos para luchar en defensa de todos los trabajadores de la educación. |