Los “mercados” celebraron las declaraciones de Alberto Fernández sobre la reestructuración sin quita de la deuda. Los bonos en dólares aumentaron este viernes.
Alberto Fernández disertó este jueves en un encuentro de la Fundación Mediterránea donde propuso para la deuda que "la salida puede ser diferir las obligaciones, ganar tiempo, no hacer una quita. De tal manera que la curva de exigencias de 2022 y de 2023 suba pero de modo más amesetado y que nos permita a nosotros crecer". El ejemplo que utilizó fue el caso de Uruguay en 2003.
La noticia fue muy bien recibida por los especuladores. No sorprende, en el país vecino la deuda se pagó a costa de un fuerte ajuste para asegurar los pagos a los acreedores. Los principales títulos públicos nominados en dólares subieron hasta casi 7 %. Hubo incrementos del Par Ley Arg. 2038 (+7,2 %), Bonar 2037 (+6,7 %), el Bonar 2024 (+5,3 %); y el Bonar 2020 (+5,1 %).
En tanto, el riesgo país, elaborado por el banco JP.Morgan, cayó 80 unidades a 2.152 puntos básicos.
También subieron las acciones, el índice bursátil S&P Merval de BYMA finalizó con un incremento del 2,5 %, a 28.804,7 puntos. Los papeles que más subieron fueron de Grupo Supervielle (+5,8 %), Holcim (+5,3 %); y Banco BBVA (+4,3 %).
Si Alberto Fernández es electo presidente viajaría a los Estados Unidos luego de las elecciones para renegociar con el FMI y los acreedores, según publicó el diario Ámbito. Fernández se reuniría con la próxima directora gerente del Fondo, Kristalina Giorgieva.
El acuerdo con el organismo está caído y el desembolso pendiente no llegará hasta después de las elecciones. La oferta del FMI sería negociar un acuerdo de Facilidades Extendidas, un acuerdo no menor a 10 años, que incluirá las contrarreformas, reforma laboral y previsional. Una deuda que significará una década de ajuste para el pueblo trabajador.
La renegociación de Uruguay, lejos del paraíso
La reestructuración de la deuda en Uruguay en 2003 no fue un paraíso. La renegociación sucedió en plena crisis del país vecino, y ofrecieron un canje voluntario sin quita de capital ni de intereses. Los bonos valían lo mismo que los anteriores, sólo que el vencimiento era años más tarde.
El 95 % de los acreedores aceptaron la propuesta y cambiaron los títulos. Los que no aceptaron cobraron igual todo.
La oferta a los acreedores vino de la mano de un programa fiscal en el que Uruguay se comprometía a disminuir su gasto para garantizar el pago de la deuda.
El economista Carlos Steneri, quien renegoció el canje de la deuda en Uruguay, en diálogo con Radio Con Vos explicó "en primer lugar tuvimos una brutal devaluación de casi el 100 por ciento, lo cual generó una fuerte contracción del gasto público. Y en segundo lugar hubo que instrumentar un impuesto del 10 por ciento a todos los sueldos públicos y privados, de un mes al otro. Si un trabajador un mes ganaba 100, al siguiente ganaba 90".
Stenari admitió que "se congelaron por cierto tiempo los ingresos del sector público e inclusive se les hizo una rebaja temporal". El economista declaró que “en aquel momento teníamos una desocupación del 18 por ciento”.
El déficit fiscal del sector público de Uruguay pasó del 3,2 % del PBI en 2003 al 0,62 % en 2005. Al año siguiente alcanzaron el superávit primario.
Uruguay hizo todo lo posible para pagar la deuda a los especuladores, lo que significó una fuerte devaluación que golpeó el poder adquisitivo de los salarios, recortes de las remuneraciones y una alta desocupación. Grandes penurias para los trabajadores de ese país. Ese es el "modelo" de Fernández.
Alberto Fernández hace todo lo posible para confirmar y reconfirmar que la deuda se pagará. Millones y millones que son una hipoteca impagable. En los próximos años alrededor de un 10 % del PIB se irá por año a manos del capital financiero por la deuda.
La prioridad no puede ser garantizar los pagos a los especuladores, recortar para pagar significa que las condiciones de vida del pueblo trabajador seguirán empeorando. No se trata de renegociar o patear los vencimientos, de lo que se trata es de no pagar la deuda junto a un conjunto de medidas para que la crisis la paguen quienes la generaron: los capitalistas.
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