En julio de este año, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich creó el Servicio Cívico Voluntario en Valores, destinado a jóvenes de entre 16 y 20 años. El objetivo sería “brindar capacitación en valores democráticos y republicanos, fomento del compromiso personal y para con la comunidad, hábitos responsables, estímulo a la finalización del ciclo educativo obligatorio y la promoción del desarrollo de habilidades para el trabajo, culturales, de oficios y deportes”.
La misma funcionaría bajo la órbita de Gendarmería. O sea, de una fuerza federal responsables de muchas represiones, como la que terminó con la desaparición y muerte del joven Santiago Maldonado.
Hasta el momento, se han abierto 6 puestos con la participación de 1200 jóvenes. La distancia entre el pomposo anuncio y la realidad pueden tener dos explicaciones: que se trataba de otro anuncio demagógico derechista o que la juventud tiene una sana desconfianza a la “formación” que le quieren dar.
Sin embargo, en el marco de su intento de remontar el resultado de las PASO, Macri redobló la apuesta. En este caso lo hizo a través de las redes sociales.
Sin dudas, la situación de la juventud es preocupante. Más de un millón, como dice Macri, trabajan precarizados y precarizadas, sin registrar, informalmente. La desocupación triplica la de los adultos y muchas y muchos han tenido que dejar los estudios.
Son las consecuencias del ajuste que ha aplicado su gobierno, no solo en los lugares de trabajo sino en las condiciones de estudio y de vida de esa juventud.
Por eso la propuesta no solo parece otro anuncio demagógico de campaña sino una medida de puro cinismo: el futuro de la juventud nunca puede estar en manos de las fuerzas de seguridad que garantizan el ajuste y la represión en los barrios “más vulnerables”. |