El cardenal arzobispo Fernando Sebastián es miembro desde el 2011 de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales. El Papa Francisco lo designó cardenal en el consistorio celebrado en Roma el 22 de febrero de 2014, con el título de Santa Ángela Merici, y desde entonces ha generado controversias con sus retrógradas declaraciones
Durante una entrevista dijo: “Está claro que a Francisco no le tiembla la mano al tomar decisiones”. Y agregó:“Creo que esa es la postura del Papa, lo mismo respecto del matrimonio homosexual o los divorcios. Vamos a estar a su lado, pero la Iglesia no puede cambiar las exigencias de la moral. El amor humano es lo que es y la Iglesia tiene que defender la verdad y la autenticidad profunda del hombre, ayudando a todos, a los que lo realizan bien y a los que se equivocan o fallan”.
De esta manera condena y estigmatiza a todas aquellas personas que deciden vivir su deseo por fuera de la heteronorma. Con aires medievales afirma que: “Una homosexualidad que no puede alcanzar ese fin está fallando. Eso no es un ultraje para nadie. En nuestro cuerpo tenemos muchas deficiencias. Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadar porque me lo digan? Es una deficiencia que tengo que corregir como pueda. El señalar a un homosexual una deficiencia no es una ofensa, es una ayuda porque muchos casos de homosexualidad se pueden recuperar y normalizar con un tratamiento adecuado. No es ofensa, es estima. Cuando una persona tiene un defecto, el buen amigo es el que se lo dice”.
Por ende, no sólo patologiza la homosexualidad sino que se da el permiso de decir que es una deficiencia, similar a una enfermedad patológica/congénita. Seguramente es la enseñanza que deja en sus clases de Teología a los seminaristas de Málaga y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la misma ciudad. En ese sentido se podría argumentar que el error que está cometiendo este personaje oscurantista es adjudicarla a lo sexual un significado moral. Pero no cualquier moral, una moral clerical que equipara a las teorías e género con una doctrina nazi, como lo dejo claro en las últimas semanas Francisco.
No contento con sus dichos homofóbicos arremete feróz y opina sobre sobre el aborto: “Me inquieta que la sociedad española haya asimilado la normalidad del aborto. Es un debate mal planteado. Se elude la verdad del aborto. No es la interrupción del embarazo, es la interrupción de la vida de un ser humano incipiente que está en el vientre de su madre. A partir de ahí podemos discutir si es lícito o despenalizado. ¿Una mujer sensata y normal es capaz de reclamar el derecho a acabar con la vida del hijo que lleva dentro? No tiene sentido políticamente ni antropológicamente hacer del aborto una bandera de modernidad. Es un tema de reflexión más humanista que religiosa”.
Queda claro cuál es el dogma que la Santa Iglesia, que impone su cara visible el Papa Bergoglio y este personaje apoya, dejando de lado que la problemática del aborto no es más que el último eslabón de la violencia que se ejerce hacia las mujeres desde el sistema patriarcal. De ahí la consigna: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir. Es necesario exigir la separación de la Iglesia del estado, para que estas figuras nefastas dejen de tener injerencia en la sexualidad y en el cuerpo de las personas. |