La respuesta del Govern de la Generalitat a las masivas manifestaciones que están teniendo lugar en Catalunya desde el lunes ha sido ponerse a la cabeza de la represión. Lo vimos en el aeropuerto y lo vimos también en las movilizaciones en Barcelona y otras ciudades durante toda la semana.
La dirección procesista asume así por la vía de los hechos lo fundamental de esa sentencia infame del Tribunal Supremo, esto es la criminalización del derecho de manifestación. Asumiendo el papel de ser un engranaje más de la ofensiva represiva contra el movimiento democrático catalán.
Por esto motivo, el desprestigio de la dirección procesista se amplía. Muchos de los sectores juveniles que están participando de las movilizaciones rechazan la tutela de los partidos que en 2017 obstaculizaron el desarrollo de una movilización a la altura de lo que era necesario para llevar adelante el mandato del 1-O.
En este marco, la propuesta del president Torra presentada ayer en el Parlament de Catalunya -alargar la legislatura y concluirla con un nuevo referéndum de autodeterminación- no es más que un anuncio a la desesperada. Una nueva "performance procesista" con el objetivo de desviar la movilización que se está viviendo en la calle.
Por otro lado, ERC -el otro agente destacado del procesisme- salió inmediatamente a diferenciarse de esa propuesta. Pero la rechazan no por lo que tiene de performativa o de desvío, sino porque su política es profundizar la línea de vuelta al autonomismo, mientras buscan un acercamiento con el PSOE. Los canales de comunicación en estos días entre ERC y Moncloa, entre Rufián y el PSOE, son públicos y confirman que han decidido ser la nueva Convergencia, es dexir jugar el mismo papel que históricamente jugó CiU y el pujolismo.
Las distintas maniobras de la dirección procesista plantean un objetivo común: que este movimiento no se desarrolle de manera independiente, con acciones masivas y contundentes, algo imprescindible para llevar hasta el final la lucha por la libertad de los presos y por el derecho a decidir.
Hoy es más necesario promover la autoorganización del movimiento en los lugares de trabajo y estudio, profundizar la huelga del 18O con un plan de lucha que incluya nuevas huelgas generales, así como la exigencia a las direcciones sindicales de CCOO, UGT y CGT de que la convoquen. También es fundamental promover la solidaridad en todo el Estado español. Exigimos la amnistía a los presos políticos, la libertad sin cargo de todos los detenidos en las manifestaciones de estos días y la renuncia de los responsables directos de la represión como Marlaska y Buch. Avanzar en este sentido permitirá retomar la lucha por el derecho a decidir y por procesos constituyentes para decidirlo todo. |