Mediante una carta firmada por los presidentes de los principales partidos del Frente Amplio (Revolución Democrática, Comunes, Convergencia Social, Partido Humanista y Partido Liberal) invitaron al nuevo Ministro del Interior, Gonzalo Blumel, a sentarse a conversar durante este jueves hacia un "diálogo abierto y transparente".
En la carta señalaron que: " la solución a las demandas planteadas por el pueblo chileno en las calles, no vendrán de un acuerdo cupular como los que caracterizaron al Chile de la transición" y proponen un "plebiscito que permita a la ciudadanía decidir democrática y pacíficamente los caminos de salida de esta crisis".
Así lo confirmó la ex candidata presidencial por el Frente Amplio, Beatriz Sánchez: "Porque a la crisis se responde con más democracia, ahora el gobierno tiene la palabra".
Sin embargo, mientras dicen que no quieren "acuerdos cupulares", hacen lo contrario: inmediatamente se sientan en cuatro paredes con el nuevo Ministro a espaldas de la lucha en las calles que libra el pueblo trabajador. No dudan en sentar a sus "cúpulas" con la "cúpula" del gobierno, de donde no saldrá nada favorable a las aspiraciones sociales y democráticas.
Beatriz Sánchez habla de "más democracia", ¿con este gobierno derechista cuestionado por organismos de Derechos Humanos y hasta por Amnistía Internacional con sus asesinatos, torturas, desapariciones y detenciones ilegales con los militares en las calles con sus toques de queda? ¿Con un gobierno con menos de 15% de aprobación y millones que no lo quieren y que han dicho "Fuera Piñera"?
Luego hablan de Plebiscito para que la gente decida. Pero un plebiscito negociado con la derecha, la ex Concertación, el gobierno y el parlamento será un mecanismo de consulta y no de decisión, mientras se deja en manos del palacio o de la "cocina" las verdaderas decisiones. Si realmente quisieran que decidiera el pueblo no llamarían a dialogar con este gobierno ni a buscar acuerdos con la casta de parlamentarios millonarios que legislan para los grandes poderes. Para que la población trabajadora decida democráticamente, hay que imponer una Asamblea Constituyente verdaderamente Libre y Soberana, que discuta sin ninguna restricción de todos los temas como educación, salud, vivienda, salarios, pensiones, terminar con el saqueo de los recursos naturales y estratégicos, etc.
Pero para ello, debemos echar primero a Piñera con la huelga general y movilización, y poner fin a todo este régimen. Sólo así habrá una salida democrática para que el pueblo "decida" y no sea engañado bajo el camino de las viejas instituciones de este régimen heredero de Pinochet.
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