Al hacernos preguntas sobre la forma de gobierno dentro de la universidad autónoma más grande de México encontramos una serie de contradicciones que nos obligan a cuestionarlas.
La toma de decisiones es profundamente antidemocrática, pues un pequeño grupo de poder -la Junta de Gobierno y el Rector- toman las decisiones más importantes de la universidad.
Es imposible que sólo 16 personas puedan representar las demandas de lo que la universidad más grande e importante de México significa, desde la calidad y enfoque crítico de la educación , hasta la capacidad de brindar buenas condiciones laborales para los docentes y trabajadores, así como las condiciones óptimas para que los estudiantes podamos acceder a este derecho.
Igualmente, las autoridades universitarias quedan rebasadas por los malestares cotidianos de la comunidad universitaria, desgraciadamente normalizados, como la inseguridad al interior de las escuelas y facultades, la necesidad de un transporte seguro o la inconformidad con el contenido en los planes de estudio.
Estas autoridades se han dado poca respuesta en las situaciones coyunturales, como se expresó en procesos estudiantiles, como los ocurridos el pasado 3 de septiembre y las movilizaciones y asambleas convocadas a raíz de la conmemoración del 26 de septiembre y el 2 de octubre de este año.
En cada escuela, facultad, instituto, en fin, en la UNAM, hay innumerables inconformidades por parte de los alumnos, académicos y trabajadores, lo que se vio perfectamente reflejado en la rápida organización estudiantil con el #FueraPorrosdelaUNAM.
Actualmente sigue estando presente en la inconformidad de miles de estudiantes, cuya demanda se ha convertido en la necesidad de la democratización de la UNAM y la defensa de la educación pública y gratuita.
Esta incapacidad de resolver los problemas e incluso de fomentarlos, nos revela que no solo es un mal funcionamiento o ineficacia del gobierno de la universidad, sino que esté mecanismos donde ni estudiantes, trabajadores y académicos somos representados y nuestras necesidades no son tomadas en cuenta, no funciona.
Para las nuevas generaciones de universitarios se hace evidente la necesidad de una organización estudiantil permanente e independiente que no sólo sirva para ejercer presión para que las autoridades resuelvan problemas internos, sino que tenemos que apostar por un cambio más profundo que nos permita ser parte en la toma de decisiones.
Apostamos a construir un gobierno tripartito con mayoría estudiantil
Nosotros, los estudiantes, los académicos y los trabajadores somo quienes realmente le damos vida a la universidad, los que vivimos los problemas, y en quienes recaen todas las consecuencias de las decisiones de una universidad que no es democrática.
Y por esto mismo somos quienes tenemos que tomar las decisiones, por tanto, como medida transicional exigimos que desde el rector hasta los directivos deben ser electos por voto universal y directo, por estudiantes, trabajadores y académicos.
Y aunque no basta que se nos pregunte cuál rector queremos -incluso no bastaría si pudiéramos elegir al rector-, este seria un primer paso para construir la democratización en la UNAM y avanzar en tomar las decisiones sobre nuestras escuelas, sobre nuestros trabajos, sobre nuestra educación, sobre nuestra universidad. Y solo luchando por un gobierno tripartito con mayoría estudiantil podríamos hacer efectivas las demandas del grueso de la comunidad, acabando con la estructura medieval de gobierno y con los grupos de poder en la UNAM
Por estos motivos, se invita a toda la comunidad universitaria a impulsar y participar en la “Consulta por la Democratización de la UNAM” que empezará este lunes 4 de noviembre y terminará el jueves 7.
Finalizaremos con un festival, un acto político-cultural este 12 de noviembre desde las 12:00 horas en el Espejo de Agua en Ciudad Universitaria.
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