Este lunes los trabajadores de la agencia nacional de noticias (Télam) y Radio Nacional (radio pública) se vieron obligados a publicar sendos comunicados advirtiendo y repudiando la censura sobre cómo definir los acontecimientos en Bolivia.
En Radio Nacional, directamente una jefa del servicio informativo del turno mañana prohibió que los trabajadores se refieran a la interrupción del mandato de Evo Morales provocado por la derecha boliviana, la Policía y las Fuerzas Armadas, como lo que es: un golpe de Estado.
En asamblea rechazaron este accionar por parte de las autoridades oficialistas: “las y los trabajadores rechazan todo tipo de direccionamiento de la información con la intención de convertir a la Radio Pública en una vocería de los gobiernos de turno”.
En Telám, las sugerencias de las autoridades fueron en el mismo sentido. Esto motivó que la comisión interna se posicionara públicamente por medio de otro comunicado, con el título: “Ante el golpe de Estado en Bolivia”.
Si bien estos intentos de censura no son nuevos en los medios públicos, como bien denuncian sus trabajadores, siendo una vez más Hernán Lombardi como secretario de Medios Públicos el que baja las órdenes que impiden que los comunicadores llamen a los hechos por su nombre. Un claro cercenamiento de la libertad de expresión, además.
En este caso se trata de la visión maniquea que quiere imponer el macrismo sobre los hechos en el país andino. El Gobierno habló a través del canciller Jorge Faurie
Se trata de seguir como la sombra al cuerpo la posición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que a través de twitter celebró que la derecha boliviana, con la Policía y las FFAA (que por medio de una conferencia de prensa a nivel nacional le “sugirieron” a Evo Morales que renuncie), hayan perpetrado este golpe.
En horas de la tarde de este mismo lunes el jefe de las Fuerzas Armadas bolivianas, por medio de otra conferencia de prensa, salió a anunciar la militarización, conjuntamente con la Policía, de las calles.
Pero para Macri y sus ministros “no hay elementos para definir esto como un golpe de Estado”, según Faurie.
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