Y es que la clase empresarial, que le costó salir a hablar luego del estallido, está celebrando este nuevo acuerdo entre los partidos de la derecha y el ex Nueva Mayoría, en un símil a los reiterados pactos que hemos visto por años, sólo que ahora apoyados por una parte del Frente Amplio.
Celebran los mismos de siempre
De manera transversal los presidentes de las distintas sociedades empresariales salieron a apoyar el pacto, que velaría por la paz y la restauración de la economía que los empresarios tanto necesitan para que la “agenda social” de Piñera pueda realizarse. El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Alfonso Swett, el magnate Andrónico Lucksic, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Manuel Melero, el presidente de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), Peter Hill y el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Ricardo Ariztía, revelaron a El Mercurio, sus argumentos en defensa del pacto, que provocó una respuesta positiva del mercado al generar la mayor baja del dólar en años, y el aumento de la bolsa nacional.
En un intento por buscar la estabilidad ante un estallido que de fondo cuestiona el modelo económico neoliberal impuesto en la Dictadura, los empresarios han sido cautos para referirse a la situación, intentando en un primer momento mostrarse a favor del movimiento haciendo anuncios de aumento en el sueldo mínimo de sus empresas como lo hizo Lucksic, o mostrando cómo la movilización ha afectado al sector de la pequeña y mediana empresa (PYME). No fue sino hasta que el gobierno empresarial logra por fin un acuerdo casi transversal con la oposición política, cuando los empresarios vuelven a hablar.
La esperada estabilidad económica para el calmante “agenda social”
Los empresarios ruegan por alcanzar una la paz social, el único ingrediente posible para la estabilidad económica, que según los dueños de Chile, permita el sustento económico para llevar adelante la agenda social de Piñera. ¿Qué tanta estabilidad necesitan ahora cuando en años y años de crecimiento no hubo una sola oportunidad de emparejar la torta?
Extrañamente los grandes empresarios ahora buscan la bonanza económica para beneficio de las demandas sociales, cuando han sido ellos quienes en años de estabilidad y crecimiento económico en Chile se beneficiaron de cada una de las políticas neoliberales de privatización, a costa del aumento de vida de toda la población pobre. Cuando fueron concesionando la salud y entregando dinero de Estado por prestaciones de servicio a las empresas de la salud mientras las clínicas se enriquecían y los hospitales se empobrecían, cuando se concesionaron las carreteras, el sistema de transporte público, la educación pública, etc. En definitiva, cada acuerdo neoliberal del que sacaron provecho implicó sobrellevar, para los trabajadores y el pueblo, una vida miserable llena de deudas y precariedad.
Pero la apuesta del empresariado por la agenda social del gobierno tiene un claro objetivo: calmar los ánimos del la movilización y cuestionamiento social, creando la ilusión de que sin tocar las ganancias empresariales se puede obtener mejoras en nuestra calidad de vida.
La confianza en los partidos neoliberales
Esta misma ilusión es la que hoy los partidos de la derecha y la oposición, en el pacto social, están tratando de instaurar en la opinión publica con la ayuda de los medios de prensa asociados con los mismos grupos económicos. Y es que los partidos que por más de 30 años han gobernado Chile a favor de los empresarios, son los que ahora, en un acto casi de revelación, aseguran gobernarán en favor de las demandas sociales. Los mismo que votaron la ley de pesca para beneficio de 7 familias, los mismos que ganan sueldos millonarios, los mismo que han recibido dinero de las empresas para sus campañas, los mismos partidos neoliberales que han fortalecido el modelo privatizador por excelencia.
El problema de fondo: el modelo económico
Es que no son 30 pesos, son 30 años. La consigna que resume los reclamos sociales expresa cuán profundo es el problema. Y es que el cansancio y el hartazgo es por toda la vida miserable que llevamos, y que es producto directo de un modelo económico que nace en Estados Unidos y que es importado a Chile por los Chicago boys.
El neoliberalismo, un modelo que nace como salvavidas a la crisis económica mundial del capitalismo imperante en los años ’70, se desarrolla como prueba en tres países distintos dentro de la misma época. En Inglaterra, Chile y China, se da inicio a la ola de reformas al modelo económico que busca expandir el espacio del mercado privado a los derechos sociales, pasando a asumir el espacio que antiguamente era garantizado por el Estado. De esta manera, comienza una fuerte bonanza económica que se expresa en el aumento de los multimillonarios en el mundo, y el dinamismo en la banca mundial. Sin embargo toda esta bonanza iba a implicar la miseria de los derechos sociales conquistados por años de lucha ante la idea de lo costoso que era mantener Estados fuertes, por tanto buscan reducir los costos disminuyendo el gasto fiscal y entregando concesiones a empresas privadas. Todo un modelo que generó más riqueza para los más ricos y por ende, mayor pobreza para los más pobres.
La alegría de los mercados del dólar y de los empresarios chilenos muestran que el pacto de los partidos de oposición y gobierno, y sectores del Frente Amplio, es favorable al neoliberalismo chileno y podría en buena manera preservar perfectamente sus intereses quitando el fantasma revolucionario que nació en octubre y aún continúa en noviembre, y cerrando la crisis de representatividad |