Esta semana Jair Bolsonaro fue acusado por distintos crímenes “contra la humanidad”. Las denuncias fueron presentadas por la Comisión Arns y el Colectivo de Abogados por los Derechos Humanos, ambas de Brasil.
En la denuncia se imputa al presidente de haber hecho caso omiso frente a los "crímenes ambientales en la Amazonia". Aseguran que hubo un crecimiento del 29,5 % de la deforestación debido a incendios y tala de bosques atribuida a grupos que actuaron de forma organizada.
Como reflejaron distintos medios durante los incendios de agosto, los mismos estaban relacionados con los intereses de los grandes terratenientes que apoyaron la campaña del líder derechista. De hecho, la ministra de Agricultura Tereza Cristina Corrêa, antes presidió el Frente Parlamentario Agropecuario. El sector movió 126.000 millones de euros en 2018 y ahora se juegar a multiplicar las exportaciones a China que en 2018.
El aumento de la explotación del Amazonas por parte de empresas agrícolas, forestales y mineras, viene de la mano de un ataque a las comunidades indígenas. Sobre pueblos que viven hace siglos ahí Bolsonaro dijo que "no habla nuestro idioma, pero han logrado obtener 14% de nuestro territorio nacional".
En el diario Folha de Sao Paulo los abogados de la Comisión Arms dijeron que llegaron a la Corte Internacional porque no tienen expectativas en la justicia brasileña. ’Aquí no encontramos una manera eficiente’ para las denuncias. ’Al ir allí (TPI), esperamos estimular a las fuerzas internas de Brasil para que investiguen estos temas’, dijeron. |