Que claramente con más fuerza iría y pagaría la entrada. Y le diría a más gente.
Solidarios con las familias
Lucrecia tiene 17 años y no dudó en responder a La izquierda Diario, mientras esperaba para entrar a la segunda edición del Bs As Trap, evento que tuvo lugar este sábado en el Hipódromo de Palermo. Desde el mediodía, miles de jóvenes y adolescentes como ella empezaron a llegar para ver a los y las principales referentes de la escena trapera en el país, a lo largo de 12 horas de show: Duki, Nicki Nicole, Mala Junta, Sara Hebe entre otra decena de artistas.
Ella había podido pagar la entrada más económica, de 900 pesos. La posibilidad de asistir a un evento con artistas como Trueno, Comuna Cuatro, Mala Junta o Valentina Cooke, por tan solo 300 pesos, le parecía una muy buena idea. Saber además que ese dinero sería destinado a solventar el plato de comida de las familias que lo organizan, la entusiasmó todavía más.
Tomy tiene 15 años y al igual que Lucrecia, él y sus amigos habían pagado la entrada más barata. Dice que siempre “se van al carajo con los recitales” aunque comparado con el Lollapalooza, el precio del BsAs Trap no le parecía tan mal. Sin embargo tampoco fue el costo de la entrada lo que más lo embaló para venir este domingo. “¿El festival es en la fábrica... para ayudar a las familias? ¡La sube mucho, iría!”.
“Si no me hubiera ganado las entradas claramente no podíamos venir”, dijo Valentino, de 17. Él y su amigo Lucas, de 18, habían llegado desde Barracas. Cuando La izquierda Diario les contó sobre Madygraf, Valentino opinó que “si una fábrica así se abre para trabajar está bien porque hay un montón de gente que no tiene trabajo. Yo me incluyo, yo me fui por mi cuenta de un taller mecánico, pero también medio que me echaron".
Valentino empezó a trabajar de repartidor de volantes entre los 14 y los 15 años para colaborar con la comida en su casa. También porque quería tener independencia económica: “Tu papá te da 200 pesos, te los gastás en un día y si le pedís más te dice ‘vos te pensás que la plata viene de arriba, yo tengo que laburar’. Mi viejo reparte volantes actualmente pero él hace casi 8 años trabajaba en una fábrica en Lanús que tuvo que reducir personal. Fue cuando estaba Cristina todavía Ahí fue cuando echaron a mi viejo".
Solidarios con los pueblos
"Sabemos que en Chile todo empezó por el tema del boleto del transporte público, ya que no se podía acceder", responde Lucio, de 17 años. Sabe muy bien que quienes iniciaron la revuelta que sacude Chile desde hace más de un mes, fueron estudiantes de la escuela secundaria que empezaron a saltar los molinetes del subte. Secundarios y secundarias como él y como su amiga Victoria, de 16, que lo acompañaba en la entrada del Hipódromo.
“Me parece bien que los artistas se involucren en estas cosas. Tienen mucha influencia en mucha gente, en muchos chicos y llega a más lugares. Está bueno que muestren que se preocupan por estas cosas”, señaló Victoria. Su interés, como el de Lucio, aumentó al saber que los y las artistas que van a estar en Madygraf, se solidarizan con la lucha de la juventud chilena y repudian el golpe de Estado en Bolivia.
Lucrecia también está al tanto de lo que pasa en otros países de la región. “Está bien que se muestre todo lo que está pasando, no solo acá sino en toda Latinoamérica. Está bien que los artistas se involucren en estas cosas. Siendo argentinos deberíamos demostrar el apoyo con los demás latinoamericanos”, piensa.
Sin miedo
Valentino y Lucas también conocen la realidad que sacude a Chile, donde miles y miles se movilizan y enfrentan la represión para echar a Piñera del gobierno. También la de Bolivia, donde el pueblo enfrenta el golpe de Estado y la represión del gobierno de la autopoclamada presidenta, Jeanine Áñez.
“A diferencia de lo que pasa allá, nosotros es como que ya estamos acostumbrados a que nos caguen... ya nos pasó en el 2000. Que venga cualquiera y nos suba todo de golpe...”, resopló Valentino. “Hay pueblos como Ecuador, Chile, Bolivia, ahora se sumó Colombia también. Nosotros parece que tenemos miedo de provocar todo ese revuelo, estamos quedando atrás”, agrega Lucas. La foto de una Argentina quieta en medio de un subcontinente convulsionado, los incomoda.
“Nosotros los pibes secundarios ya tuvimos un tema, antes, de que no les querían dar el boleto estudiantil y pasó todo lo que pasó, lo que hoy es el día de la memoria por la Noche de los Lápices”, afirma Valentino. Cree que es por esos hechos del pasado, que probablemente hoy mucha gente no sale a la calle a protestar contra las injusticias o a reclamar lo que le corresponde. Lucas coincide con su amigo: “Falta, falta esa fuerza para salir”.