- El pasado viernes 13 el principal negociador del acuerdo modificatorio al tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, Jesús Seade, dio a conocer que Estados Unidos había incluido condiciones que no se habían discutido en la legislación de implementación.
- El texto de implementación, identificado como HR 54-30, enviado por la Casa Blanca, establece que habría cinco enviados del gobierno estadounidense que trabajarían en la embajada de EEUU en México y que, desde ahí, operarían tareas de supervisión del cumplimiento de los acuerdos laborales.
- Este texto establece también que EU podría imponer aranceles a productos mexicanos y que, por incumplimiento laboral, se podría cancelar el comercio con la empresa encargada de la exportación. Asimismo, habría una línea telefónica para recibir reportes y quejas por violaciones a derechos sindicales o faltas al contrato colectivo de trabajo.
- El sábado 14, Jesús Seade envió una carta de extrañamiento a Robert Lightizer,, representante comercial de Estados Unidos. En esta carta, decía que la propuesta no era "fruto de la negociación trilateral".
- A pesar de este intercambio que busca matizar los gestos de subordinación, en conferencia de prensa, el subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores explicó que sí se realizarían verificaciones pero que éstas serían realizadas por panelistas y no por los agregados, posición que, posteriormente, sería ratificada por un mensaje de Ligthizer.
- En este mensaje, el funcionario estadounidense reiteró, sin embargo, que cualquiera de los tres países podría solicitar verificaciones y que estos agregados cumplirían labores de asistencia técnica.
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