La huelga indefinida del transporte, que incluye el paro de aviones, trenes, buses y metros, mantiene Francia paralizada desde el pasado 5 de diciembre. La huelga también ha tenido varias jornadas importantes en sectores como la educación y en industrias privadas, como las refinerías y tres jornadas nacionales de movilización nacional con manifestaciones multitudinarias. Esta es la respuesta de grandes sectores estratégicos de la clase obrera francesa contra el plan de reforma de las pensiones anunciado por Emmanuel Macron, con el apoyo de estudiantes y maestros.
Más de 400 km de atascos en los alrededores de París y largas filas de personas caminando para llegar al centro de las ciudades son la imagen diaria. Pero a pesar de los inconvenientes que se generan para el desplazamiento, la población mantiene un amplio apoyo a la huelga, porque como dicen muchos: “más vale un día de penurias, que un futuro de miseria”. El plan de Macron es percibido como “la gota que colmó el vaso”, en un contexto en el que ha aumentado la precariedad laboral y la degradación de las condiciones de vida de amplios sectores obreros y populares.
Como expresaba hace unos días en CTXT el analista Rafael Poch de Feliu, la situación en Francia está marcada por un descontento general con la precariedad de la vida: “De lo que se trata es de la degradación de la vida: las pensiones, sí, pero también las condiciones generales de trabajo, el engordamiento de las grandes fortunas, la desvergüenza de los medios de comunicación a su servicio, el desmantelamiento del sector público, la pérdida de sentido de los oficios, el estrés generalizado en el puesto de trabajo que determinan los recortes, la explotación y la digitalización, la degradación del servicio de correos, de los ferrocarriles, del sistema sanitario, del sistema republicano de educación… Todo eso tiene una historia de treinta años detrás.”
En la tarde del lunes, en la víspera de una nueva jornada de grandes movilizaciones en todo el país, y cuando se ingresa en las dos semanas de huelga indefinida, el responsable del plan de reforma de las pensiones del gobierno francés ha dimitido. En los últimos días se había “descubierto” que el alto comisionado para la reforma de pensiones, que le exige “austeridad” a toda la clase trabajadora, ostentaba varios cargos en sectores privados, que nunca había declarado ante la Comisión de transparencia del Estado, cobrando múltiples salarios. Su dimisión es percibida por los huelguistas como un primer triunfo, y muchos exigen ahora que junto con él se vaya su plan de reforma de las pensiones.
Este martes, una nueva jornada de huelga y movilizaciones está sacudiendo Francia. Desmintiendo a todos los escépticos que habían dicho que la clase obrera no existía más, la clase obrera francesa, con los trabajadores del transporte como vanguardia, están mostrando que la lucha es el único camino para defender nuestros derechos.
En los próximos días se definirá si continúa y se profundiza este desafío contra el gobierno, paralizando los transportes en plenas navidades, como ya anuncian algunos sindicatos. Pero, al mismo tiempo, los sindicatos más moderados como la CFDT ya se preparan para iniciar negociaciones con el gobierno, buscando frenar la lucha por migajas.
En el Estado español también tenemos una enorme precariedad, gran parte de la juventud sobrevive con trabajos basura o desempleada, los abuelos y abuelas tienen pensiones que no alcanzan, vemos la degradación de los servicios sociales, problemas con el transporte, alza de los precios de los alquileres, explotación y caída en las condiciones de vida de toda la población. Todo gracias a las medidas neoliberales aplicadas por el PP-PSOE en las últimas décadas. Y el PSOE ya ha anunciado que en su gobierno de coalición con Podemos va a mantener las reformas laborales y se van a respetar las exigencias fiscales de Bruselas, es decir que el pueblo trabajador seguirá cargando con la austeridad y las privaciones.
No nos faltan los motivos para luchar, como en Francia, como en Chile, como en muchos países ya se está haciendo. Sin embargo, los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO se encuentran desaparecidos de las calles y ya han adelantado que apoyarán al nuevo gobierno de coalición PSOE-Podemos, continuando la “paz social”. Desde Unidas Podemos, en vez de llamar a movilizarse, se han integrado al régimen del 78 como futuros "ministros" y "ministras" del gobierno social-liberal del PSOE, que mostrará algunos gestos "progres" para seguir gobiernando para el IBEX35 y las grandes multinacionales.
¡Basta! ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar la precariedad, el desempleo, la falta de vivienda, el aumento del precio de los alquileres y las tarifas eléctricas? Hagamos como en Francia, exijamos a los sindicatos un plan de lucha y una huelga general para luchar por derogar las reformas laborales y recuperar los derechos que nos arrebataron en estos años de crisis. #HagamosComoEnFrancia |