El pasado jueves se concretó el encuentro entre el Intendente de Rosario y Marcelo Saín a cargo del ministerio de seguridad. El plan que discutieron “incluye una tercera pata en la seguridad pública que es con fuerzas federales”.
A días de asumir los nuevos gobiernos, tanto provincial como municipal, se llevó a cabo una reunión entre el Intendente rosarino y el Ministro de Seguridad de la provincia. Al terminar el encuentro declararon a medios locales sobre el contenido de la discusión. Aseguraron haber trazado un plan con “medidas puntuales para fin de año”, así como también expresaron renovar el convenio con fuerzas federales. Saín anticipó: “También planteamos cambios de fondo con la presencia policial en ciertos barrios”.
En la misma sintonía, Pablo Javkin declaró: “Es necesario redoblar la presencia de los organismos municipales y de la policía en los centros comerciales”, de cara a las fechas festivas de fin de año. En pocas palabras, la reunión fue para acordar aumentar las fuerzas policiales en el territorio rosarino. Para las autoridades de la provincia parece que la solución al delito sigue siendo el incremento de policías en las calles, brindandoles cada vez mayor presupuesto. Fuerzas más que cuestionadas por corrupción, narcotráfico y abuso de poder, siendo una de las provincias con mayor índice de gatillo fácil del país.
Omar Perotti en su asunción ya había anticipado que su gobierno fortalecería las fuerzas policiales en la provincia. “Paz y orden” es el lema de gobiernos que se visten de progresistas pero la primer medida que toman es aumentar la presencia de fuerzas que fueron recientemente denunciadas por su participación en el narcodelito. Aún no se habló de que políticas tendrán para la educación, la salud y la emergencia alimentaria de Santa Fe, pero Perotti ya dejó claro que usará las fuerzas para el control de conflictos sociales, está claro dónde está su prioridad. Los primeros días de diciembre se conocía el escándalo que involucra al fiscal federal de Santa Fe, Walter Rodríguez por amparar y lucrar con narcos de Rosario, cuya recaudación era trasladada presuntamente a otras áreas superiores de la fuerza y concluían en la máxima jefatura que actualmente tiene como cabeza a Néstor Roncaglia.
En una de las ciudades con mayor índice de desocupación, donde la precarización laboral se descarga de forma directa en la juventud, la respuesta sigue siendo la represión. Toda la población conoce que la mayor cantidad de delitos y de violencia generada en las barriadas populares viene de la mano de los narcos y la policía y paradójicamente la receta para curar este mal, es darle mayor poder a los que la generan.