Ya en sus últimos días, pero hasta el 5 de enero, en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) se puede disfrutar de Feminismes!, la exposición que reúne trabajos de los años ’70 y de la actualidad, en dos muestras que fueron acompañadas de otras numerosas actividades.
La curadora de Feminismes! es Marta Segarra, catedrática de Literatura Francesa y de Estudios de Género en la Universidad de Barcelona y cofundadora de la Cátedra UNESCO “Mujeres, desarrollo y culturas”. Autora de numerosas obras, este año ha publicado El món que necessitem, junto con Dona Haraway.
Estas dos muestras reunidas por Segarra en Feminismes!, hacen dialogar al feminismo radical setentista con los feminismos actuales, estableciendo rupturas y continuidades.
La “La Vanguardia Feminista de los años 70” presenta fotografías, revistas y audiovisuales mayoritariamente pertenecientes a la Sammlung Verbund Collection de Viena. La muestra, organizada en cinco secciones, presenta más de 200 obras de 73 artistas, con la incorporación de siete catalanas que no participaban de la colección original.
La primera sección, titulada “Ama de casa, madre, esposa” comienza con “Semióticas de la cocina” de 1975, un corto de 6 minutos y medio de la norteamericana Martha Rosler, en el que una mujer en una cocina, frente a cámara, nos cuenta qué es cada uno de los utensilios que tiene sobre la mesa. Mientras con un tono monótono –y sin quitar la mirada de la lente- va nombrándolos, sus movimientos disociados nos muestran, irónicamente, de qué manera cada uno de esos utensilios puede convertirse en un arma.
Esta sección y la segunda, “Reclusión y evasión”, muestran obras plagadas de ironía que reflexionan sobre la opresión de los roles estereotipados de género, el aburrimiento, la soledad y la invisibilización de las mujeres confinadas en el hogar, el matrimonio y la maternidad. Pero también sus rebeldías e intentos de huida. Las referencias al aislamiento y al silenciamiento impuestos socialmente, aparecen recurrentemente en imágenes de mujeres detrás de un vidrio, con los ojos vendados o con cintas adhesivas tapando la boca o el rostro completo.
En “Los dictados de la belleza”, el cuerpo de las mujeres se expone desde una mirada que rompe los estereotipos y condicionamientos estéticos opresivos. Cuerpos reales, desnudos, modelando, gesticulando performativa e irónicamente la feminidad que se espera de ellos o rebelándose en blanco y negro frente a una cámara, anticipan lo que se expresa la siguiente sección titulada “La sexualidad femenina”, donde conviven la ironía acerca de la sociedad falocéntrica, con las acciones de grupos de militantes feministas denunciando la violencia sexista.
obras plagadas de ironía que reflexionan sobre la opresión de los roles estereotipados de género
Y por último, “Juegos de rol” nos muestra la obra de artistas que dramatizaron diferentes roles femeninos y masculinos para burlarse de las restricciones sociales opresivas: travestismo o roles inesperados en las mujeres, expuestos en fotomontajes, collages y filmes.
A través de la exposición de fotografías, videos y collages, se muestra la creatividad puesta en función de la aguda crítica social, fundiéndose con el activismo feminista y el proyecto colectivo de emancipación.
La burla, la rabia y el dolor expresados a través de imágenes de modelos, de la vida cotidiana o de las propias artistas en una especie de autobiografía instantánea que, en su singularidad, enuncia la universalidad de la opresión. Artistas mujeres que, por primera vez, en los años ’70 deconstruyen las representaciones tradicionales de la mujer, para aventurarse en una pluralidad de formas de ser mujer –reales, deseadas, posibles-, tomando la palabra/imagen en primera persona colectivamente.
La burla, la rabia y el dolor expresados a través de imágenes de modelos, de la vida cotidiana o de las propias artistas en una especie de autobiografía instantánea
La segunda muestra, titulada “Coreografías del género”, da cuenta de la reflexión multiculturalista que atravesó a un feminismo esencialista y, también, de los interrogantes acerca de las identidades y los géneros, más propios del posfeminismo. Artistas jóvenes –en su mayoría, catalanas- presentan sus trabajos en esta exposición que demuestra que el feminismo, actualmente, solo puede entenderse en plural, como feminismos que se piensan a sí mismos en la intersección con las opresiones raciales, con la división de clases, etc. Migraciones, prostitución, femicidios, abusos son los temas recurrentes que estallan coloridamente en las pantallas y las paredes rojas de esta parte de la exposición.
Una visita fascinante para ver, a través de las miradas de las mujeres, cómo nos vemos a nosotras mismas, qué opinamos de las miradas que hay sobre nosotras, cómo nos gustaría vernos y que nos vieran.