Durante largos meses de campaña electoral, Alberto Fernández prometió que iba a "poner plata en el bolsillo de la gente" para reactivar la economía.
Sin embargo, la realidad de sus primeras semanas de gobierno demuestran que eso no será tan así. La verdad es que la primera prioridad del plan económico gira alrededor de la "disciplina fiscal", es decir, un ajuste para ir con las tareas hechas a renegociar la deuda con el FMI y con los acreedores privados.
Por eso las primeras víctimas fueron los jubilados. Para ellos no hubo aumento del 20 % el 10 de diciembre, como había prometido Alberto Fernández en campaña electoral, sino todo lo contrario: se les suspendió la fórmula de movilidad jubilatoria "justo" cuando en 2020 ese cálculo los iba a beneficiar por encima de la inflación. Además de eso, 2,3 millones de adultos mayores ni siquiera cobrarán un bono que sirva de paliativo, el cual solo será percibido por dos meses por quienes reciben la jubilación mínima. El 70 % de los jubilados seguirá con ingresos por debajo de la canasta básica de la tercera edad.
Ahora es el turno de los asalariados. El presidente Alberto Fernández había anticipado este jueves que las noticias por venir no serían muy buenas, cuando pidió que los reclamos salariales no sean con "pedidos desmedidos".
En ese marco, y después de semanas de discusión, hasta las cúpulas de los gremios alineados con el Frente de Todos quedaron desubicadas con los anuncios de este viernes: habían planteado la necesidad de un aumento de entre $ 6000 y $ 9000, y el decreto finalmente quedó lejísimos de ese planteo.
El decreto oficial establece que, una vez realizados los descuentos, los asalariados del sector privado recibirán un aumento de bolsillo $ 2490 en febrero y de $ 3320 a partir de marzo.
Basta un breve paso por el supermercado para ver la absoluta insuficiencia de este aumento, más aún después de un 2019 donde lo "desmedido" no fueron los aumentos salariales sino los de los precios, con una inflación cercana al 55 %, la más alta desde 1991.
En estos días, sin ir más lejos, los productos de la canasta básica están teniendo otra vez aumentos importantes al vencerse la eliminación del IVA que regía para los mismos.
Este decreto se da en un marco en el cual, según datos oficiales de septiembre, el 50 % de los asalariados percibió ingresos menores a $ 22.032, cuando la canasta de consumos mínimos estimada por ATE Indec es de $55.386,24 para un hogar de una pareja con dos hijos.
Las cúpulas sindicales que con su pasividad fueron cómplices de Macri y ahora están alineadas con el Frente de Todos, ¿saldrán a reclamar ahora por una verdadera recomposición salarial para cubrir los costos de la canasta, o acompañarán estas políticas con las que siguen perdiendo los trabajadores?
Los que siempre ganan
La contracara de los jubilados y los trabajadores son los de siempre. Porque recursos para resolver las necesidades de las grandes mayorías hay, solo que para eso es necesario afectar los intereses de los poderosos.
Sin ir más lejos, este jueves el Gobierno anunció que tomará U$S 1.326 millones del Banco Central, pero no en beneficio de los más desfavorecidos, sino para pagar deuda a los especuladores del capital financiero. A ellos no se les pide "solidaridad", sino que se les rinde pleitesía.
Quienes también fueron ampliamente beneficiadas en las últimas semanas fueron grandes pulpos como las petroleras y las mineras, a quienes se les redujeron las retenciones del 12 % al 8 %. A las mineras, además, el pacto peronista-radical en Mendoza les quiso autorizar el uso de cianuro y otras sustancias contaminantes, lo cual solo fue frenado por la gran movilización del pueblo de esa provincia.
Por su parte, las patronales del campo, más allá de sus quejas, están conformes con lo actuado hasta el momento por Alberto Fernández: las retenciones apenas subieron al mismo nivel que estaban con Macri en 2018. Sus fabulosos negocios seguirán intactos.
Por último, a quienes tampoco se les ha afectado en nada sus intereses es a los bancos, cuando son un sector que entre enero y octubre de 2019 tuvieron un resultado total integral de $ 243 mil millones. La ganancia sólo del mes de septiembre fue récord: $ 37 mil millones, lo que equivale a más de 950 mil salarios promedio del empleo privado registrado.
El decreto
Borrador de decreto de bono a trabajadores del sector privado by La Izquierda Diario on Scribd
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